«Los 'mossos' estamos divididos»

Los agentes reconocen que la policía catalana está tan fracturada como la sociedad y denuncian directrices políticas a las fuerzas de seguridad


La Voz en BARCELONA

Los Mossos d'Esquadra, como cualquier colectivo, no es un roca uniforme. Su polémica inacción hace dos semanas durante el asedio a la Consejería de Economía, en Barcelona, y a lo largo de la jornada del 1-O le han costado a su jefe inmediato, Josep Lluís Trapero, una imputación judicial por sedición. Pero también ha fracturado aún más el cuerpo policial. En estos momentos, está muy dividido y cada vez son más las críticas hacia Trapero, pero también hacia el director general de la policía autonómica, Pere Soler, «el hombre invisible», abiertamente independentista. Desde dentro de los Mossos reconocen abiertamente que en el cuerpo hay diferencias, y transmiten su «dolor» por lo que acontece.

«Sí, sí, estamos divididos», admite uno de los agentes autonómicos con los que ha hablado esta periodista, que piden que se preserve el anonimato por razones de seguridad. «Mi percepción es que la sociedad está fraccionada y se está fraccionando el cuerpo de los Mossos», opina. Unos agentes piensan que el 1-O hubo pasividad y lo critican, mientras que otros consideran que actuaron como debían hacerlo. Los pareceres sobre el comportamiento de la Policía Nacional también son dispares. Unos creen que la intervención fue desmesurada, pero la justifican diciendo que respondió a directrices políticas. Otros no alcanzan a comprenderla. «Se está instrumentalizando a todas las fuerzas de seguridad», lamenta un mosso, cuya sensación es de «tristeza» por lo que ocurre, que achaca a que «hay mucha emocionalidad».

En su conjunto, comenta este agente, el cuerpo en sí no es independentista, eso depende de cada miembro. Opina que los Mossos «no han mantenido una posición de rebeldía ni de desobediencia a las órdenes del Estado». Sin embargo, reconoce que «la situación es extraña, porque, por una parte, el cuerpo dijo que iba a acatar la orden del Tribunal de Justicia de Cataluña y de la Fiscalía, pero por otra llegaron órdenes políticas». Esto los lleva, admite, a una situación de «confusión». En su opinión, el mayor Trapero personifica la situación del cuerpo. «Somos un grupo transversal reflejo de la sociedad», concluye.

«El coronel no nos coordinó»

Otro agente de los Mossos tiene una postura más radical y lanza duras críticas a la actuación de la Policía Nacional e incluso a sus sindicatos. «Yo no he visto órdenes contradictorias», asegura acerca de la actuación el domingo. «Está claro que el 1-O, las órdenes de la Fiscalía quedaron anuladas porque el TSJC asumió el mando para que Mossos, policía y Guardia Civil cumplieran su mandato», afirma. «El coronel de la Guardia Civil Pérez de los Cobos tenía que coordinar y no nos coordinó», se queja. Y continúa: «Se había llegado al pacto de que no se actuaría a no ser que los Mossos pidieran ayuda». E insiste en la postura de la Generalitat de que «es falsa la petición de ayuda de los Mossos». El ministro de Interior dijo lo contrario.

«Para muchos mossos -dice uno-, el domingo los policías y los guardias civiles han dejado de ser compañeros; para otros, no lo han sido nunca; se ha provocado una ruptura tan grande que tardará años en cerrarse», afirma tajante. Los que no cambiarán de opinión, dice, son los mossos que estaban en los colegios y vieron «aparecer a 50 policías que empezaron a repartir sin conocimiento insultos y empujones». En su hablar se nota crispación, y arremete contra la Policía Nacional: «Sus sindicatos han cogido una línea muy política y esto dificulta más cualquier reconciliación futura».

«Todos hemos tenido que usar la fuerza en algún momento y todos hemos visto que algún compañero se ha excedido, aunque siempre reconducimos una actuación, pero lo del otro día es imperdonable», dice un mosso, que echa las culpas a los jefes de equipo.

Catalá: «Están coaccionando y amenazando a jueces, a fiscales y a alcaldes»

El ministro alerta de que «se están poniendo en cuestión aspectos tan básicos como el cumplimiento de las leyes y la convivencia entre los españoles»

josé manuel pan

«Todo es una falacia, no tiene ninguna validez». El ministro de Justicia, Rafael Catalá, fue rotundo ayer al calificar las acciones que está desarrollando el Gobierno de la Generalitat. «Puigdemont no puede declarar la independencia porque la Generalitat no tiene competencias para eso», añadió el ministro, quien aseguró que «no se va a declarar porque el Estado de derecho tiene herramientas para actuar, y así va a ser».

Tras inaugurar la segunda fase de la Escuela de Verano del Ministerio Fiscal en el pazo de Mariñán (Bergondo), el ministro Catalá recordó que el Parlamento catalán aprobó unas normas que fueron suspendidas por el Tribunal Constitucional. «Todo lo que se deriva de ahí son planteamientos que están al margen de la ley», dijo.

Fue muy crítico con lo que está sucediendo en Cataluña: «Vemos coacciones y amenazas a medios de comunicación, a funcionarios, a jueces, a fiscales y a alcaldes». Alertó de que «se están poniendo en cuestión aspectos tan básicos como el cumplimiento de las leyes y la convivencia entre los españoles».

Destacó el mensaje del Rey, que «puso en valor el compromiso de la Corona con los valores democráticos y con la Constitución», y respecto a la actuación de las fuerzas de seguridad del Estado aseguró que actuaron «con proporción en un contexto muy difícil, en el que han sido objeto de insultos y amenazas, y reaccionaron con mesura».

El ministro de Justicia sostuvo que lo que definió como «una minoría radical» no puede imponer este disparate.

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