El James Bond alemán, un evasor fiscal

El más famosos de los espías alemanes rechaza las acusaciones y defiende que fue contratado para administrar un fondo multimillonario depositado en empresas panameñas y que estaba destinado a fines humanitarios


berlín / corresponsal

A primera vista podría parecer un jubilado cualquiera, pero no lo es. Werner Mauss trabajó durante más de tres décadas en operaciones internacionales relacionadas con redes terroristas y del narcotráfico, ayudó a detener a unos 2.000 criminales y salvó la vida de 40 personas. En Colombia llegó a estar preso, junto a su esposa, tras haber intervenido como mediador en la liberación de una alemana secuestrada por el Ejército de Liberación Nacional. En casa se le considera uno de los gestores de los servicios secretos en tiempos del canciller Kohl. Sus aventuras han inspirado a toda una generación de periodistas y le han convertido en protagonista de un libro. Sin duda, Werner Mauss es una leyenda viva del espionaje.

Pese a llevar tiempo retirado, a sus 77 primaveras, el James Bond alemán de pelo canoso y ojos azules se niega a abandonar las portadas de los periódicos. Incluso aunque esta vez los titulares sean menos benevolentes y prefieran resaltar sus actividades ilícitas, tales como el fraude fiscal, que le acaba de valer una condena a dos años de cárcel, que se le conmutarán por libertad condicional. Según informó ayer la Audiencia Provincial de Bochum, Mauss ha sido hallado culpable de haber evadido impuestos por valor de 15 millones de euros, derivados de ingresos no declarados y depositados bajo tres nombres falsos en fundaciones y entidades situadas en el extranjero.

Las autoridades han podido comprobar que el ex agente defraudó al fisco en diez ocasiones distintas, ya que su nombre figuraba en la lista de los presuntos evasores alemanes con cuentas en bancos suizos recopilada en un CD que adquirió el estado de Renania del Norte-Westfalia. Un episodio que ha lastrado la relación bilateral y dejado en evidencia una práctica más que habitual en la locomotora, uno de los países europeos con mayor presión fiscal.

Mauss, que comparece ante la justicia desde septiembre del 2016, también ha llamado la atención de las autoridades por sus cuestionables donativos a la CDU en el Land de Renania Palatinado, así como por verse envuelto en el escándalo de los llamados papeles de Panamá. Actividades que resultan fáciles de ocultar para alguien que ha trabajado durante décadas con la policía y el Gobierno de forma encubierta.

Con todo, el antiguo agente rechaza las acusaciones y defiende que fue contratado para administrar como tesorero un fondo multimillonario, que fue depositado en empresas panameñas y que estaba destinado a fines humanitarios. Sus abogados insisten en que el dinero no era de Mauss sino de inversores extranjeros y que, por lo tanto, no debía cotizar por él a la Hacienda alemana.

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