Afloran las dudas y divisiones del secesionismo

Artur Mas corona una serie de declaraciones de dirigentes del PDECat que reconocen que no es el momento de la independencia, mientras la CUP presiona para que se declare el martes


La Voz en BARCELONA

«Cataluña no está preparada para una independencia real». Este contundente reconocimiento de Artur Mas, en una entrevista a The Financial Times, cayó como un jarro de agua fría en el ámbito independentista, y hace emerger en toda su crudeza las dudas de un sector del secesionismo y la patente división entre quienes, como la CUP, presionan para proceder a una inmediata declaración unilateral de independencia (DUI) y sectores del PDECat y de ERC que prefieren esperar o, al menos, diferir la independencia en una declaración diluida.

El terremoto provocado entre los secesionistas por la entrevista de The Financial Times llevó a Artur Mas a intentar rectificar y asegurar que esa declaración no se correspondía con lo que él había dicho. Pero su pretendida aclaración solo sirvió para confirmar las disensiones entre los secesionistas. Según el expresidente catalán, lo que dijo fue: «Ahora hay que tomar decisiones y yo creo que tienen que perseguir un objetivo: no cómo se proclama la independencia, sino cómo se ejerce en algún momento como país independiente». Es un reconocimiento por parte del PDECat, el partido del presidente Puigdemont, de que su posición es la de demorar la declaración de independencia o, al menos, su entrada en vigor.

Sea lo que sea, se sabrá el martes, cuando finalmente se celebre el pleno que sustituirá al suspendido ayer por el Tribunal Constitucional. Para burlar esta decisión, Carles Puigdemont solicitó ayer comparecer el día 10 «para informar sobre la situación política actual», eludiendo en este caso toda referencia a la consulta ilegal y al artículo 4 de la suspendida ley del referendo, para evitar una nueva intervención del Constitucional.

Aunque Artur Mas ha sido el más contundente, no es el único que cuestiona la DUI. La coordinadora general del PDECat, Marta Pascal, destacó: «Nos preocupa poco el tiempo, pero no queremos perder a nadie», afirmó. Mas también dijo en ese sentido: «Esto no va solo de proclamar la independencia, sino también de convertirse de verdad en un país independiente». Admitió que hay que poseer el control territorial, el sistema judicial o la recaudación fiscal, e hizo hincapié en la necesidad de seguir siendo pragmático y tener en cuenta el probable revés de Madrid.

También el consejero de Empresa, Santi Vila, hizo un llamamiento al diálogo y expresó sus dudas sobre la «utilidad y las consecuencias» de la DUI, encajando así el golpe de la marcha de bancos y grandes empresas de Cataluña. Como él piensa el exconsejero de Economía Andreu Mas Colell, un dirigente de prestigio en el PDECat, quien pidió que se aplace la declaración de independencia uno o dos años.

En sentido contrario presionan quienes apuestan por una declaración inmediata. Es el caso, por ejemplo, del consejero de Exteriores, Raül Romeva, pero en especial de los socios externos de la Generalitat, los antisistema de la CUP, cuyos diputados son imprescindibles a Junts el Sí para situarse con una mayoría parlamentaria. Son sobre todo estos últimos quienes meten prisa al presidente catalán para que el martes declare la independencia, por «fidelidad» y «coherencia», dijo Carlos Riera ayer. «Por fidelidad al mandato expresado por el pueblo catalán entendemos que ha llegado el momento ineludible de que desde las instituciones se ejerza la autodeterminación, porque la ciudadanía ya la ha ejercido», concluyó.

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El Gobierno seguirá sin mover ficha. Si durante las horas más críticas del desafío secesionista optó por mantenerse en un discreto segundo plano, cediendo el protagonismo a los tribunales y a la Fiscalía, ahora que considera que el signo ha cambiado y que empiezan a aflorar las dudas en el sector secesionista, la Moncloa abrazará todavía con más entusiasmo el inmovilismo que la caracteriza. La pelota está en el tejado de Puigdemont. El escenario comenzó a mudar el martes, con la entrada en escena del rey. Ayer lo destacó Méndez de Vigo. El mensaje de Felipe VI a los españoles fue muy celebrado, «por el momento, y por el contenido», destacó el portavoz del Gobierno.

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