La marcha atrás de Puigdemont, una trampa inútil y sin recorrido

El president pretende evitar la aplicación del artículo 155 de la Constitución y trasladar la presión al Gobierno


No hubo declaración unilateral de independencia (DUI) por parte del Parlamento catalán, como preveían las propias leyes de ruptura. Puigdemont la proclamó para inmediatamente decir que suspendía sus efectos, pero, lo que es decisivo, sin renunciar a su proyecto de ruptura. Tan solo se da tiempo para tender otra trampa, un chantaje en toda regla al Gobierno, emplazándolo a negociar, siempre que acepte sus imposiciones. «Puigdemont trata de engañar a todo el mundo con su mendaz oferta de diálogo, quiere dialogar no para discutir sobre la forma de llegar a un acuerdo que evite la declaración de independencia, sino para que el Estado reconozca la que él ya ha declarado previamente», señala Roberto L. Blanco Valdés, catedrático de la Universidade de Santiago.

¿Qué significa la declaración de independencia?

Es una declaración con marcha atrás, en diferido, a plazos y con condiciones. Blanco Valdés sostiene que hubo «una declaración de independencia y, al mismo tiempo, una proclamación de la república, con todas las letras, en sede parlamentaria, por el presidente de la Generalitat y con la solemnidad de las grandes ocasiones». Las tres asociaciones de fiscales coincidieron en que sí hubo declaración de independencia. Para José García Abad, periodista especializado en la historia de Cataluña, «Puigdemont ha procedido a una declaración más que ambigua flácida, tratando de cuadrar el círculo contentando a su parroquia, al tiempo que frena y da marcha atrás».

¿Qué supone el documento en el que Junts pel Sí y la CUP declaran la independencia?

De entrada, es una muestra más de las trampas y el carácter antidemocrático del procés, ya que se ha firmado a espaldas del Parlamento y sin debate con la oposición. Pero, a pesar de no tener validez, es un documento público en el que 72 diputados muestran su voluntad de saltarse la ley, por lo que podría tener consecuencias penales.

¿Cómo se puede interpretar la suspensión de sus efectos?

Para Blanco Valdés, «los efectos de la declaración de independencia no se pueden suspender por la sencilla razón de que carece de cualquier efecto relevante». Explica que «una declaración de independencia produce efectos si es reconocida por el Estado al que se dirige o por otros Estados», y la de Puigdemont «no será reconocida por nadie, por lo que suspender sus efectos es solo un intento vano de parar los únicos que tal declaración puede producir: la respuesta del Estado democrático ante un delito de tanta gravedad».

¿Por qué ha evitado proclamar la DUI?

Por una combinación de elementos: el contundente discurso del Rey, dejando claro que el Estado aplicaría la ley si había DUI; la fuga de bancos y empresas; el rechazo frontal de los principales dirigentes de la UE: Macron, Merkel, May o Juncker; y el arsenal jurídico que tienen preparado no solo el Gobierno, sino también la Justicia, incluida la imputación de delitos tan graves como los de sedición y rebelión. Según fuentes judiciales, Puigdemont ha cometido ayer, como mínimo, un nuevo delito de desobediencia. «La clave de su retirada, que roza el ridículo, ha sido la huida empresarial», señala García Abad.

¿Qué pretende Puigdemont?

Quiere buscar apoyo internacional y dejar la pelota en el tejado del Gobierno, al apelar al diálogo, aunque queda implícito que sería para negociar los términos de la independencia. Finalmente, pretende evitar la aplicación del artículo 155 de la Constitución, que permitiría intervenir la autonomía, y ser imputado por delitos gravísimos.

¿Se ha roto el bloque independentista?

Desde luego, la CUP no ha logrado su objetivo, que era la DUI, y se siente traicionada. Esto ha abierto grietas en el bloque secesionista que podrían precipitar el adelanto electoral.

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