La UE cierra filas con España y la Constitución

Todos los países reiteran que no hay espacio para mediación alguna y advierten a los secesionistas que «nadie en Europa podría aceptar la independencia de Cataluña»


Bruselas / Corresponsal

Ni mediación, ni intervención, ni negociación posible con el Gobierno catalán, que lo que debe hacer es cumplir la ley. Así de contundente se mostraron ayer los líderes de la Unión Europea durante la cumbre celebrada en Bruselas. El desafío independentista estuvo en boca de todos. En pasillos, en corrillos y hasta en la mesa del Consejo Europeo. «Naturalmente que nos preocupa la situación», aseguró el presidente de la institución, Donald Tusk. Hasta la capital comunitaria viajó el presidente español, Mariano Rajoy, tras recibir la desafiante y ambigua carta del presidente de la Generalitat en la que confirma su negativa a acatar la ley. Su insubordinación dejó perplejos a los jefes de todas las cancillerías europeas, que ayer cerraron filas una vez más con el Gobierno español. Desde Alemania y Francia hasta Eslovenia y Luxemburgo, toda la UE se volcó en favor de restaurar el orden constitucional en Cataluña. «Apoyamos la posición del Gobierno español», aseguró con firmeza la canciller alemana, Angela Merkel. Berlín presionó hasta el último momento para lograr que los independentistas dieran un paso atrás. Igual que París. El presidente francés, Emmanuel Macron, llegó a la sede del Consejo con un discurso de apoyo sin fisuras: «Remarcaremos un mensaje de unidad en torno a España», aseguró unas horas antes de su encuentro bilateral con Rajoy, quien estudiará mañana las medidas que pondrá en marcha bajo el paraguas del artículo 155. «Está en todo su derecho», aseguró el primer ministro holandés, Mark Rutte.

Rajoy desplegó toda la artillería para hacer entender a sus socios qué es lo que está pasando. «El diálogo se mantiene en el parlamento, no en las calles saltándose la ley (...) Es el abecé de la democracia, sorprende tener que explicar esto en la UE», sostiene una fuente diplomática cercana al presidente que se queja de la imagen victimista que están proyectando los independentistas: «Nadie en Europa ha votado y se ha expresado más veces en las urnas que los catalanes».

A pesar del esfuerzo del Gobierno catalán por conseguir apoyos internacionales y legitimar su rebelión, la UE ha abandonado la causa separatista a su suerte: «No hay espacio para ningún tipo de mediación o acciones internacionales (...) Todos tenemos nuestras emociones, opiniones y valoraciones, pero formalmente hablando no hay espacio para una intervención de la UE», zanjó Tusk.

Incluso los países que los secesionistas toman de ejemplo para justificar su supuesto derecho a la autodeterminación cargaron ayer en Bruselas contra el procés. El primer ministro de Eslovenia, Miro Cerar, marcó distancias con los independentistas: «Cuando Eslovenia se independizó, Yugoslavia empezaba a descomponerse y no era un Estado democrático», subrayó antes de pedir que se resuelva el conflicto «dentro del orden constitucional español». Lo mismo hacen los escoceses, quienes recuerdan que la organización de su referendo de independencia se hizo con todas las garantías legales y con la luz verde del Parlamento británico.

Muchos ponen en duda esa apelación al derecho de autodeterminación. «La gente en Cataluña no está oprimida (...) La situación allí demanda diálogo, pero un referendo ilegal que desafía a la Constitución española es cualquier cosa menos diálogo», denunció el presidente del PPE, Joseph Daul.

El líder de la Eurocámara, Antonio Tajani, se sumó al aluvión de voces que llaman a los secesionistas a respetar el orden constitucional: «Sería bueno que el Gobierno de Cataluña no proclame la independencia, porque nadie va a estar a favor de la independencia de Cataluña, nadie en Europa podría aceptar la independencia de Cataluña. Nadie va a ayudar al Gobierno de Cataluña en esta dirección», aseguró el italiano, quien hoy viajará a España junto a Rajoy, Tusk y el presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, para asistir a la entrega de los premios Princesa de Asturias.

Putin, también

Al debate sobre el conflicto catalán también se sumó un invitado de última hora. El presidente ruso, Vlamidir Putin, no quiso perder la oportunidad de atacar a la UE por el «doble rasero» de los 28. «Para algunos hay luchadores buenos por la libertad y hay separatistas que no pueden defender sus derechos ni con la ayuda de mecanismos democráticos», sostuvo Putin en alusión clara a Kosovo o las comunidades pro rusas del este de Ucrania. Eso sí., el jefe del Kremlin mostró todo su respaldo al Gobierno de Rajoy: «Todo lo que ocurre es un asunto interno de España y debe ser resuelto en el marco de la legislación española».

Bélgica altera el guion por temas internos

La voz discordante en la cumbre europea la puso el primer ministro belga, Charles Michel, quien se negó a retractarse de unas declaraciones hechas al diario belga Le Soir el pasado sábado. El liberal insistía en que la crisis en España no es jurídica sino política y que la única solución era sentarse a negociar con los independentistas. Sus palabras fueron aplaudidas por su socio en el Gobierno, los separatistas flamencos de la N-VA, pero levantaron ampollas en Madrid, que inmediatamente se puso en contacto con el embajador belga en España para trasladarle la indignación del Gobierno español por situar al mismo nivel al Ejecutivo de un país con un Gobierno regional que incumple «flagrantemente» la ley. Michel aludió al «nerviosismo» que impera en España para justificar la agarrada diplomática entre Madrid y Bruselas. El primer ministro luxemburgués, Xavier Bettel, trató de destensar la situación y reiterar el apoyo al Gobierno central: «El problema catalán es ante todo un problema español y debe ser resuelto en España. El Estado de derecho, el respeto de la Constitución y la ley en España es un principio compartido por Michel y Rajoy. No soy yo quien tengo que decir qué debe hacer Rajoy», señaló

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