Cristina Fernández acusa a Macri de querer silenciarla con causas judiciales

Paula Sabajanes BUENOS AIRES / CORRESPONSAL

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MARCOS BRINDICCI | Reuters

Sostiene que el juez Bonadío promueve un «disparate jurídico» para perjudicarla

27 oct 2017 . Actualizado a las 07:27 h.

Fiel a su estilo vehemente, la senadora electa y expresidenta de Argentina, Cristina Fernández, lanzó este jueves un órdago al Gobierno y al juez Claudio Bonadío para defenderse de las acusaciones de que pretendió encubrir el atentado terrorista a la mutua judía AMIA ocurrido en Buenos Aires en julio de 1994 con la firma de un memorando de entendimiento con Irán. Acusó al primero de pretender silenciarla y al segundo de promover «un disparate jurídico» para perjudicarla.

«Traición a la patria es utilizar al poder judicial para perseguir a los opositores», aseguró Fernández a la salida de los tribunales federales donde presentó un escrito ante el juez Bonadío. En su descargo, negó las acusaciones realizadas por el fiscal Alberto Nisman días antes de su muerte en circunstancias sin aclarar el 18 de enero de 2015 sobre la existencia de un plan delictivo diseñado por el Gobierno de Cristina Kirchner para permitir a los ciudadanos iraníes imputados en la investigación del atentado sustraerse a la acción de la justicia argentina.

La relación personal de Bonadío y la expresidenta es pésima. Están públicamente enfrentados. El magistrado la ha procesado y ha trabado embargo a sus bienes en la causa del dólar futuro. En su breve encuentro de este jueves, Cristina Fernández le espetó que de él no espera justicia y le rebotó la acusación de encubrimiento a los responsables del atentado cuando él era miembro de la Administración de Carlos Menem, que este jueves también compareció en los tribunales por otra causa que investiga el encubrimiento a los atentados a la AMIA .

Rodeada de sus fieles, entre los que estaban su exministro de Economía Axel Kicillof, el jefe de bloque kirchnerista Héctor Recalde, y líderes políticos y sindicales de su familia ideológica, Fernández se dirigió a la prensa que la esperaba en las inmediaciones de los juzgados federales para asegurar que detrás de sus citas con la justicia se encuentra el Gobierno de Macri y que, pese a ello, está «dispuesta a representar a los 3,5 millones de bonaerenses» que el domingo la respaldaron con su voto para manifestarse «contra el ajuste». «Quieren que se hable de otras cosas y no del aumento de los combustibles, las tarifas, la flexibilización laboral o el incremento de la edad de jubilación», subrayó en una encendida declaración.

A pesar de la máxima expectación y el seguimiento continuo en directo de los medios en todo el recorrido que hizo, Cristina Fernández eludió en varias ocasiones hacer declaraciones sobre la detención de su antiguo superministro de Planificación, Julio De Vido. El hombre fuerte de la obra pública de las gestiones de Néstor Kirchner como gobernador y presidente se entregó a la justicia el miércoles después de que sus compañeros en la Cámara de Diputados no bajasen al recinto a tratar su desafuero, habilitando una mayoría especial que se calcula sobre los presentes. De Vido permanece detenido en el hospital del penal de Ezeiza, donde también están recluidos por causas de corrupción el empresario de la construcción Lázaro Báez y los miembros de su equipo José López y Ricardo Jaime.

Su detención se considera la caída de un bastión político que muy pocos confiaban en ver. Elisa Carrio, diputada nacional y principal aliada del presidente Mauricio Macri en el frente Cambiemos, aseguró este jueves que era «un regalo de Dios» y que «no lo podía creer» a pesar de que hace 12 años que lucha para lograrlo. «Es una alegría que empiece la justicia», remachó. Julio De Vido le dedicó a ella sus últimas palabras antes de entregarse: «Envíen champán a la doctora Carrió».