Un clamor por el 21-D en Barcelona

Segunda gran manifestación por la unidad y contra el independentismo en apenas tres semanas: más de un millón de personas salen a la calle y piden derrotar al secesionismo en las urnas

Barcelona acoge una gran marcha unionista Tras el éxito del 8-O, Sociedad Civil Catalana convoca una nueva marcha en la ciudad condal con el lema «Tots som Catalunya»

La Voz en Barcelona

«Votaremos». «Ahora sí, votaremos». Los cientos de miles de manifestantes que el domingo salieron a las calles de Barcelona emularon las proclamas que los independentistas lanzaban antes del referendo ilegal para reivindicar que en diciembre habrá urnas, pero estas legales, para unas elecciones autonómicas anticipadas en Cataluña en las que esperan dar la espalda al secesionismo.

De eso, de elecciones, se hablaba en una jornada de fiesta, música y baile por el céntrico paseo de Gracia de Barcelona, la Gran Vía y adyacentes para decirle al mundo: «Todos somos Cataluña». Ese era el emblema de la monumental manifestación que, convocada por Sociedad Civil Catalana, reunió el domingo a 1.300.000 personas, según la organización (300.000 según la Guardia Urbana de la Ciudad Condal). Un éxito, el de ahora, que supera al de otra reciente, la marcha del pasado día 8, cuando salieron a la calle alrededor de un millón de ciudadanos. La convocatoria contra el desafío soberanista del ya destituido Carles Puigdemont y para defender la unidad de España se desarrolló mientras las filas secesionistas digieren su fracaso tras la aplicación del 155.

La música de Mediterráneo, de Joan Manuel Serrat, y la de que Viva España, de Manolo Escobar, regaron los oídos de una multitud que se siente tan catalana como española, pero también los de unos políticos que exhibieron una unión inusual. El líder del PP catalán, Xavier García Albiol, se hacía fotos con Enric Millo (delegado del Gobierno), Miquel Iceta (líder del PSC) y Dolors Montserrat (ministra de Sanidad). Y abrazos sin importar las ideologías: Josep Borrell con Jorge Moragas, jefe de Gabinete de Rajoy. Pero también grandes sonrisas, como la de Albert Rivera e Inés Arrimadas.

No faltaron socialistas como Núria Marín y Salvador Illa, además de Adriana Lastra y Carmen Calvo. Y del PP, el exministro Jorge Fernández, que no anda bien de salud. Tampoco el presidente de la Cámara de Comercio de España, José Luis Bonet, que ya estuvo en la marcha anterior y que se ha convertido en una de las principales voces de empresarios contra el independentismo.

Ondeaban banderas españolas, catalanas y europeas mientras Albiol, ya en clave electoralista, cruzaba de lado a lado del paseo de Gracia estrechando manos y provocando coros de «Albiol, Albiol» de las mismas personas que momentos después gritaron «Iceta, Iceta» cuando era a este al que tenían cerca. «No nos engañan, Cataluña es España», «TV3 informa al revés» y «Puigdemont inhabilitación», «Puigdemont, a la prisión» y «Ada Colau, ¿dónde estás?» se coreaban a lo largo del recorrido. Este lunes, con todo, vuelve la incertidumbre ante el primer día hábil tras la destitución del Gobierno de Puigdemont.

Los silencios tácticos de Xulio Ferreiro

César Casal

El alcalde de A Coruña se esconde, mientras que el de Santiago sí se pronuncia

Hay momentos históricos que exigen posicionamientos y liderazgos. El alcalde de A Coruña, Xulio Ferreiro, aupado al poder gracias a los votos de los simpatizantes de Podemos en la ciudad y al apoyo del PSOE local, oculta su postura personal sobre la secesión en Cataluña o sobre el éxito de la manifestación del domingo en Barcelona. La elocuencia de sus silencios habla por él. Mientras, el alcalde de Santiago, socio en las mareas pero miembro de Anova, sí que se ha pronunciado hablando de un «retroceso nos dereitos e nas liberdades» y colocando en el Concello de Santiago la pancarta «Parlem».

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«Ni catalanes ni españoles, todos lo mismo, todos somos uno»

«A mí me da mucha pena lo que está pasando. Mi hijo se casó con una chica de aquí y estos días procuramos no estar con ella. Hay problemas en el matrimonio por esta polémica del independentismo», confiesa Marina. Ella entiende que somos «todos lo mismo, ni catalanes ni españoles, somos todos uno».

El proceso independentista muere de éxito

Llegado a su meta, no solo no logra uno solo de sus objetivos, sino que daña a Cataluña y despierta a la mayoría no nacionalista

¿Qué es el poder? En términos políticos, consiste en disponer del dinero, la firma en el boletín oficial y el control del uso legítimo de la fuerza. Hasta hace muy pocos días, el independentismo tenía en su mano las tres cosas en Cataluña. Hoy no dispone de ninguna de ellas, lo que da idea de la enorme dimensión de su fracaso. A fuerza de abusar de él, el secesionismo se ha quedado solo con su relato (falso), pero ha perdido cualquier expectativa de futuro. Los cinco años de procés se resumen en un descalabro con el que el nacionalismo catalán tira por la borda todo el capital acumulado desde la transición, algo que tardará décadas en recuperar, si es que alguna vez lo hace, pero que pasa también una dramática fractura a los catalanes. Los logros del independentismo han sido exactamente los contrarios a los perseguidos.

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«Esto es una dictadura, y los independentistas, unos trileros»

José fue el viernes a la manifestación de Tarragona y el domingo a la de Barcelona. Opina que «hubiese sido mejor que Puigdemont convocase las elecciones, pero para él sería una bajada de pantalones a los ojos de los suyos». Y critica el 1-O: «Los independentistas han sido unos trileros, con urnas por el suelo; esto es una dictadura».

«Puigdemont debería haber representado a todos»

«No estoy de acuerdo con Puigdemont porque debería representar a todos los catalanes y no solo a una parte», afirma Carla. «Esperemos que las elecciones solucionen esta situación, pero creo que habrá una parte que seguirá fracturada porque los independentistas han prometido cosas que no podrán cumplir», dice Rebeca.

«El féretro con el cadáver del 'procés' ya ha pasado»

Mercedes Lodeiro

Paco Frutos y Josep Borrell acusan a los socios de Podemos y a los comunes de Ada Colau de cómplices de los independentistas

«El féretro con el cadáver del procés ya ha pasado», aseguró con energía el presidente de Sociedad Civil Catalana (SCC), Mariano Gomà, para satisfacción de los miles de personas que se agolpaban frente al escenario instalado en el paseo de Gracia de Barcelona, después de instar a los catalanes a votar el 21 de diciembre para «cambiar la historia» y echar a quienes la han llevado a la actual situación de crispación. La misma proclama que lanzó el expresidente del Parlamento Europeo Josep Borrell en su intervención. «La historia los pondrá en su lugar», aseguró señalando a Puigdemont y sus colaboradores.

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«El viernes no aguanté más y puse una bandera española en casa»

«No soy de banderas, pero el viernes no aguanté más y puse una en lo alto de mi casa», dice Manuel. Carmen afirma que a su hijo de 7 años la profesora le dijo que la policía vino para pegar. «Lo llevamos a la comisaría de Reus para que viese que está para protegernos. Los agentes se emocionaron», comenta.

«Estoy aportando aquí mi granito de arena como catalán»

El exdeportivista Albert Luque dice que «el separatismo que quieren imponer es un atraso». «Estar juntos nos hace más fuertes. En estos momentos estoy aportando mi granito de arena como catalán», añade. «Cataluña es una parte de España y lo sé porque he tenido la suerte de haber vivido en Galicia y Andalucía», afirma.

Junqueras admite que declararon la independencia sin fuerza suficiente

Gonzalo Bareño

Llama a «validar» la república «en las urnas», pero no aclara si participarán o no en las elecciones autonómicas

«Los próximos días tendremos que tomar decisiones y no siempre serán fáciles de entender». A la espera de que el bloque independentista digiera políticamente la decisión de Mariano Rajoy de convocar de inmediato unas elecciones en Cataluña, el exvicepresidente de la Generalitat y líder de ERC, Oriol Junqueras, se pronunció el domingo con ese mensaje ambiguo en el que no aclara si se refiere a que tendrán que decepcionar a sus propios partidarios participando en unas elecciones convocadas por el presidente de un país al que dicen no pertenecer ya o si esa incomprensión vendrá precisamente por el hecho de que el independentismo renuncie a retornar al poder en Cataluña por la vía democrática de participar en unos comicios autonómicos y se convierta en un movimiento de resistencia frente al Estado español.

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