Uno de los veinte querellados por rebelión, que sí acudirá hoy a declarar critica, al expresidente, quien confirmó que ni él ni los exconsejeros que siguen en Bruselas comparecerán ante la jueza
02 nov 2017 . Actualizado a las 07:27 h.«La actitud de Puigdemont puede hacer que las personas que estén mañana citadas acaben en prisión preventiva, porque de alguna forma está mostrando el camino de que escaparse es posible. Es un verdadero despropósito y una verdadera irresponsabilidad». Son palabras de uno de los veinte querellados por el Tribunal Supremo y por la Audiencia Nacional que hoy comparecerán ante el juez correspondiente. El que no estará será precisamente el líder del desafío secesionista, Carles Puigdemont. Su espantada, que el expresidente intenta vender con un ropaje jurídico, empeora aún más la ya delicada situación del resto de los querellados, como denunció públicamente Joan Josep Nuet, miembro de la Mesa del Parlamento catalán en representación de Catalunya Sí que es Pot. «Cuando la Justicia te cita, debes acudir, debes dar la cara», añadió Nuet.
Está claro que Puigdemont no piensa lo mismo. El expresidente y los otros cuatro exconsejeros que permanecen con él en Bruselas solicitarán declarar desde la capital belga, adelantó ayer el abogado Paul Bekaert, que ha asesorado anteriormente a etarras para eludir la acción judicial en España. Bekaert aludió ayer de hecho a estos antecedentes y recordó que algunos de esos etarras acudieron voluntariamente a declarar en Bélgica. Según el letrado, no hay razón para que ahora sea de otra manera o que impida, incluso, declarar por videoconferencia. «No hay una ley que diga que alguien puede ser privado de su libertad si no acude a una citación judicial», argumenta el abogado. «Hay muchas posibilidades de que lo detengan, así que mi cliente está esperando a ver cuál es la reacción del Estado español y cómo se desarrollan los acontecimientos; de momento, y por decirlo de algún modo, el gato sigue en el árbol», explicó Bekaert. El propio Puigdemont lo confirmó poco después con un comunicado en el que se presenta como presidente del «Govern legítimo» de Cataluña, y en el que insiste en calificar de «juicio político» el proceso por rebelión, sedición y malversación.
La estrategia del letrado, como se pudo comprobar en la comparecencia de Puigdemont ante la prensa, con palabras muy medidas y tras lo cual no ha vuelto a aparecer en público, es cuestionar el sistema judicial español, del que intenta dar una falsa imagen de dependencia del poder político que haría peligrar el respeto a los derechos fundamentales del fugado. Saben que estos argumentos tienen escaso recorrido, pero sí les servirá para ganar tiempo y prolongar esta situación al menos hasta el próximo año.
Una estrategia que amenaza seriamente la de los querellados que sí se presentarán ante la Justicia. Los seis miembros de la Mesa del Parlamento catalán, con Carme Forcadell a la cabeza, ya viajaron ayer a Madrid para preparar su comparecencia de hoy ante el Tribunal Supremo. Lo mismo harán, ante la Audiencia Nacional, Oriol Junqueras y el resto de los exconsejeros citados por la jueza Carmen Lamela. La primera línea de defensa de todos ellos será reclamar una suspensión del interrogatorio alegando que la citación ha sido hecha con tanta premura que no han dispuesto del tiempo necesario para preparar su defensa.
Pero no parece que vaya a prosperar esta reclamación, como tampoco lo hará, con toda probabilidad, la petición del abogado de Puigdemont de que pueda declarar por videoconferencia. La Fiscalía ya ha decidido oponerse firmemente a esta posibilidad. Y no solo eso, tiene la firme intención de reclamar a la jueza que dicte las correspondientes órdenes de detención contra todos aquellos querellados que no se presenten en la Audiencia Nacional. La decisión, en todo caso, quedará en manos de Lamela, que puede adoptar el acuerdo inmediatamente o esperar a que concluya la ronda de interrogatorios.
Medidas cautelares
Al final de estos, se celebrarán las vistillas previstas en el artículo 505 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal para proponer y valorar la adopción de medidas cautelares de carácter personal para cada querellado. La Fiscalía las solicitará atendiendo a la gravedad de los delitos que atribuye a los acusados, pero también para evitar el riesgo de fuga y la reiteración delictiva, como ya hizo en los casos de Josep Lluís Trapero, Jordi Sànchez y Jordi Cuixart, investigados por sedición, un delito de menor gravedad que el que ahora imputa a los 20 querellados. La Fiscalía reclamará como mínimo la imposición de comparecencias periódicas en sede judicial, la retirada de pasaporte y la correspondiente prohibición de salir del territorio nacional. Pero también se plantea reclamar la prisión provisional por riesgo de fuga, un argumento que cobrará aún más fuerza en cuanto se confirme que Puigdemont elude la citación judicial.
Enfrentamientos en la estación de Sants
Decenas de independentistas se concentraron ayer en la estación de trenes de Sants para despedir a los miembros de la Mesa del Parlamento catalán que viajaron a Madrid para declarar en el Tribunal Supremo. La concentración coincidió con otra de contrarios a la independencia. Los Mossos los separaron en dos bloques para impedir incidentes. El enfrentamiento solo fue verbal.