Sánchez rompe la tregua con Rajoy y critica su desidia frente al secesionismo

Admite que en Cataluña no había más salida que el 155, pero ataca a PP y a Podemos


Madrid / La Voz

A poco más de tres semanas de que comience la campaña de las elecciones catalanas, el PSOE mantiene el apoyo al Gobierno en la aplicación del artículo 155 de la Constitución como respuesta a la declaración unilateral de independencia, pero empieza a marcar distancias con Mariano Rajoy, también en lo que afecta a Cataluña, con vistas a la batalla política de unos comicios que pueden marcar el futuro de la legislatura nacional. El secretario general de los socialistas, Pedro Sánchez, puso fin ayer por ello a la forzada tregua con el Gobierno, motivada por el desafío independentista, y cargó contra Rajoy por su «desidia» al haber visto cómo crecía el desafío secesionista sin hacer nada para evitarlo. «Y cuando pudo respaldar, construir, proponer y razonar, prefirió enfrentar, destruir, callar y dividir», añadió sobre el líder del PP que, según dijo, deja un «legado de cenizas» en Cataluña, en España y también en Europa, con el rescate bancario, la corrupción y la crisis territorial.

Carga contra Podemos

Durante su intervención ante el comité federal del PSOE, convocado por primera vez desde su regreso a la secretaría general, Sánchez aseguró que los socialistas nunca quisieron «ni la declaración de independencia ni la aplicación del artículo 155», pero admitió que una vez que el secesionismo optó por la vía unilateral de proclamar la república «no había otra respuesta posible». «Los independentistas ya han desconectado, pero de la realidad», dijo. Aun así, aseguró que si el PSOE hubiera estado en el Gobierno no habría sido necesario llegar a esta situación.

Pero Sánchez cubrió también el flanco izquierdo y cargó contra Podemos, partido al que reprochó el haber asumido el discurso de los secesionistas. «¿Qué izquierda es esa que justifica que haya presos políticos en otros países y se lleva las manos a la cabeza porque haya políticos presos por incumplir la ley?», se preguntó. Y, dejando ver ya cuál será el eje de la campaña socialista, culpó también a Pablo Iglesias y a Ada Colau de haberse puesto de parte de los poderosos en Cataluña. «Triste izquierda la que acompaña al secesionismo de las élites frente a la solidaridad de los pueblos», dijo en referencia al respaldo de los comunes y de Podemos al derecho a decidir.

Los socialistas son conscientes de que se juegan mucho en estas elecciones y por ello los barones olvidan de momento la batalla interna para volcarse en apoyo de Sánchez y cerrar filas con el candidato del PSC, Miquel Iceta.

La andaluza Susana Díaz aseguró que el PSOE «está donde tiene que estar», defendiendo España, la Constitución y el Estado de derecho; y el castellanomanchego Emiliano García-Page afirmó que el partido está hoy «muy lejos del vértigo de la irrelevancia que pudo tener hace un tiempo». Y también respaldaron a Sánchez, aunque haciendo hincapié en la necesidad de diálogo, el valenciano Ximo Puig y la balear Francina Armengol.

Iceta presume de fichajes

El líder del PSC, Miquel Iceta, defendió su apuesta por hacer que Cataluña pase «de la coalición del Junts pel Sí, que la gobernaba hasta ahora», a la coalición del «junts pel seny» que él quiere abanderar para ser «el presidente de todos». El líder de los socialistas catalanes presumió también de los últimos fichajes que ha incorporado a las candidaturas electorales del PSC. «En mis listas hay democristianos y comunistas, y a mucha honra», dijo en referencia a Beatriz Silva, exmilitante del PSUC, que irá en el número cuatro de la lista, y a Ramón Espadaler, exconsejero de la Generalitat y ex secretario general de la Unió Democràtica de Catalunya de Josep Antoni Duran i Lleida.

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