Competencia censura a Energía por dar 1.500 millones a la industria para nada

f. fernández REDACCIÓN / LA VOZ

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PEPA LOSADA

Cuestiona el millonario coste y la infrautilización del servicio de interrumpibilidad

17 nov 2017 . Actualizado a las 07:24 h.

El guardián institucional que vela por el buen funcionamiento y por la competencia efectiva en los mercados ha dado un fuerte tirón de orejas al Ministerio de Energía por el mecanismo de subastas anuales que adjudican incentivos millonarios a las industrias para abaratar sus elevadas facturas eléctricas. Ellas, a cambio, prestan el denominado servicio de interrumpibilidad, esto es, ponen sobre la mesa su disponibilidad para desconectarse de la red en casos de emergencia. Pues ese vigía, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), viene a decir que ese sistema tiene un coste demasiado elevado para las arcas públicas, más teniendo en cuenta, añade, que apenas se utiliza, e insta al Gobierno a que justifique bien su necesidad. El regulador no la ve.

Otro varapalo más del superregulador a la política energética del ministerio, que probablemente haga oídos sordos de esas recomendaciones. Fundamentalmente, porque Energía le pidió (por obligación) a la CNMC un informe sobre una propuesta para modificar ligeramente las subastas de interrumpibilidad que ya ha sido publicada en el Boletín Oficial del Estado, o sea, que está cerrada y es oficial. De hecho, el organismo le reprocha tal actitud y acusa al Gobierno de menoscabar sus funciones.

Tiranteces formales al margen, Competencia cuestiona un sistema de adjudicación de incentivos, teóricamente de concurrencia competitiva, que está en funcionamiento desde el 2015. Desde entonces, las industrias se han repartido en torno a 1.500 millones (a razón de unos 500 anuales) para reducir sus costes energéticos. Ese dinero, como el resto que figura en el capítulo de gastos del sistema eléctrico, sale del bolsillo de los consumidores vía recibo de la luz. Representa en torno a un 2 % de él. Y, para más inri, destaca Competencia, a cambio de prestar un servicio que no hace falta, porque, de hecho, apenas se echa mano de él.