El Gobierno califica las declaraciones de Marta Rovira como «una burda patraña»

Las enmarca en el carrusel de mentiras que llevan difundiendo los independentistas desde hace tiempo


Madrid

«Una burda patraña». Con estas tres palabras califica el Gobierno las polémicas declaraciones de Marta Rovira, dirigente de ERC y candidata a la Generalitat de los republicanos, en las que acusó al Estado español de estar dispuesto a acabar con «muertos en las calles» si se seguía adelante con el proceso independentista. El portavoz del Ejecutivo, Íñigo Méndez de Vigo, por el momento descarta que se vayan a emprender medidas legales, y las enmarca en el carrusel de mentiras por parte de las secesionistas: «Nos han acostumbrado a mentir. Lo hicieron cuando dijeron que la independencia no tendría consecuencias económicas, que tendrían el reconocimiento de la Unión Europea, Puigdemont dijo que aceptaría las responsabilidades políticas, ya vemos donde está; dijo que no se presentaría a las elecciones… Insisto, es una burda patraña. No tiene nada que ver con la realidad», repitió Méndez de Vigo.

Respecto a la declaración de Carles Puigdemont ante la Justicia belga fijada para este viernes, Méndez de Vigo dijo que en la Moncloa no se esperaban ninguna sorpresa salvo que continúe con la escalada de radicalidad a la hora de difundir su mensaje. «Nos ha acostumbrado a hacer declaraciones de todo tipo, cada vez más radicales. El Gobierno solo espera que las autoridades belgas activen la orden de detención y entrega», sentenció.

En la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, el portavoz del Gobierno también trató el tema de las injerencias rusas en el desafío secesionista y que amenazan con abrir un conflicto diplomático entre los dos países. Desde Moncloa insisten en desmarcar sus denuncias del Kremlin. «Hemos visto que tenían su sede en territorio ruso o venezolano. En territorio», remarcó, antes de garantizar que en este sentido, ofrecerían todas las explicaicones que requiriese el Gobierno de Moscú. También consideró que se trata de «un tema transnacional», ya que no afecta solo a España, por lo que requiere una respuesta Europea y que los dirigentes ya están estudiándolo.

Por otra parte, también quiso dejar claro que la seguridad de las elecciones del próximo 21 de diciembre está garantizada: «Cualquier tipo de posible injerencia informática tiene un respaldo en las mesas electorales controladas por los interventores y apoderados. Por tanto, en la hipótesis de una interferencia, tendríamos las actas de la Mesa». Respecto a la petición del grupo socialista en el Congreso, que ayer solicitó la comparecencia de la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, en una Comisión de la Cámara Baja para ofrecer explicaciones al respecto, garantizó la total disponibilidad de los integrantes del Ejecutivo a acudir a las Cámaras, pero considera que es «un tema de Estado, serio y apeló a los grupos políticos a «que sean cautos», dejando caer que quizá existan otros canales o formatos más adecuados para que los secretos se mantengan a buen recaudo.

El Consejo de ministros  de este viernes estuvo presidido por la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, ya que el jefe del Ejecutivo, Mariano Rajoy, se encuentra de viaje en Goteborg (Suecia), en la Cumbre Social de la Unión Europea, en donde ha mantenido un breve encuentro con el primer ministro belga que desde la Moncloa trataron de desligar del asunto catalán.  

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