La ultraderecha alemana gira todavía más a la derecha en un congreso tormentoso
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Gauland, un antiguo miembro de la CDU que ha llenado titulares con declaraciones polémicas y xenófobas, fue elegido como único candidato con el 68 % de los votos
03 dic 2017 . Actualizado a las 08:37 h.No le está resultando fácil digerir el éxito a la ultraderecha alemana (AfD), que pese a alzarse como tercera fuerza en las elecciones de septiembre, se vio envuelto este sábado en otra jornada tormentosa, durante el primer día de su congreso, a causa de una enconada lucha por el poder entre los más radicales y los más tradicionalistas. Vencieron los primeros. El cónclave, que debía elegir a la nueva cúpula después de que su ex copresidenta Frauke Petry se marchara tras los comicios por considerar que el partido se había vuelto demasiado extremista, eligió al eurodiputado Jörg Meuthen y al jefe de su grupo parlamentario, Alexander Gauland, como nuevos presidentes. El movimiento fue interpretado de forma unánime como otro giro hacia la derecha.
En el transcurso de una turbulenta sesión, el representante de la facción más moderada, Georg Pazderski, fracasó en el intento de ocupar uno de los dos máximos puestos de la formación. Gauland fue elegido en la tercera votación después de dos intentos en los que ni Pazderski ni la representante del ala nacionalista, Doris von Sayn-Wittgenstein, consiguieron la mayoría de los votos necesarios y se vieron obligados a retirar su candidatura.
Gauland, un antiguo miembro de la CDU que ha llenado titulares con declaraciones polémicas y xenófobas, fue elegido como único candidato con el 68 % de los votos. Anteriormente, los delegados habían elevado al puesto de copresidente a Meuthen, con el 72 %.
Meuthen, una figura integradora y vista con buenos ojos por el ala radical nacionalista pese a su perfil liberal, ha sido relacionado con el dirigente ultra de la sección de Turingia Björn Höcke, contra el cual está en marcha un procedimiento de expulsión por un discurso en el que pidió acabar con la cultura de la memoria del nazismo y llamó «monumento de la vergüenza» el dedicado a las víctimas del Holocausto en Berlín.