«Hay más anisakis que hace 10 años»

Ángel González dirige el mayor banco de parásitos de pescado del mundo y sabe que hay cada vez más y en más especies


redacción / la voz

El Instituto de Investigaciones Marinas de Vigo (IMM), dependiente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), guarda congeladas 250.000 muestras de pescado con anisakis. Gracias a ellas, medio centenar de universidades e instituciones de todo el mundo pueden indagar en el campo de esos parásitos que pueden aguar la fiesta de los amantes del pescado fresco provocando alergias. El científico Ángel Francisco González es vicedirector del IMM y jefe del grupo Ecobiomar, que gestiona ese banco de parásitos del pescado. Existe desde el 2013 y ya es el mayor del mundo.

-¿Qué hay en el biobanco?

-Se trata del primer biobanco de parásitos a nivel mundial, en el que se almacenan 250.000 ejemplares de especies comerciales de pesca extractiva capturados con parásitos que afectan al ser humano, o sea, los anisakidos. Tenemos otro biobanco de parásitos de acuicultura, desde el 2015, pero estos no afectan al hombre.

-¿Para qué sirve?

-El biobanco es un servicio que prestamos para quien solicite las muestras, obviamente tiene que especificar para qué proyecto las necesita. No es una tienda, media un proceso de cesión o donación para investigación, y tampoco tenemos ánimo de lucro, aunque cobramos una cantidad simbólica para mantener el biobanco.

-¿Y ustedes no investigan con las muestras?

-Sí, sí, también las utilizamos para saber, por ejemplo, si los parásitos son los mismos por zonas o por especies, si hay alguno que afecte más a una que a otra...

-Y ¿cuáles son las respuestas a esas cuestiones? ¿Hay ahora más especies afectadas por parásitos?

-Hay más parásitos que hace diez o quince años. Siempre ha habido una parasitación en muchas especies, pero se han propagado a otras. Y no le puedo decir más. Porque en enero presentamos un volumen especial de 16 artículos precisamente con las conclusiones del proyecto Parasite sobre la incidencia en especies europeas. Pero sí, ha aumentado el número de parásitos, de anisakis, en determinadas especies.

-Vale, pero, ¿cuáles? ¿Donde?

-En general, pero en los caladeros donde hay más explotación pesquera hay más parásitos.

-¿Y eso?

-Por varias razones. Entre otras, porque las vísceras se están tirando al mar sin tratar, con lo cual se produce una reinfestación constante en el sistema. Todos esos parásitos que hay en las vísceras están vivos y los reintroduces en el mar, lo cual hace que aumente, claro, la parasitación.

-¿Y son más agresivos o resistentes? Los parásitos, vaya.

-No es que sean más agresivos que antes, el problema es que afectan al ser humano, y eso es lo que hay que atajar. Es un tema serio, cada vez hay más casos.

-La temperatura del agua ¿propicia la proliferación de los parásitos?

-Eso lo sabremos cuando tengamos una serie temporal larga, cuatro años no son suficientes para llegar a conclusiones.

-Usted es investigador y su papel no es dar recomendaciones al consumidor, pero hágalo.

-Obviamente, congelar el pescado durante 24 horas a menos de 20 grados, a ser posible, o freírlo por encima de 60 de temperatura. Todos los restaurantes están obligados a hacerlo de ese modo y el consumidor también debería, porque si ingieres pescado fresco y crudo y entras en contacto con la larva viva tendrás anisakis toda la vida.

-Si no se congela, ni se fríe, ¿cuánto tiempo vive esa larva en el pescado?

-Todo lo que te puedes imaginar y soporta todo tipo de perrerías, por eso es importante congelar a menos de 20 grados o freírlo por encima de 60. Así se muere.

«La ciencia es lenta, pero se ha avanzado mucho»

El grupo Ecobiomar, compuesto en la actualidad por cuatro personas, aunque en enero se incorporará una quinta, puso en marcha los bancos de parásitos del pescado, tanto salvaje como cultivado, en el marco del proyecto de investigación Parasite.

-¿De qué se trata?

-El proyecto Parasite fue el primero de Europa en estudiar cómo erradicar esos parásitos, para lo que se analizaron más de 20.000 especies del Atlántico, del Mediterráneo y del Pacífico. Acabó hace un año y en enero se presentarán los artículos con las conclusiones. La ciencia es lenta. Pero más allá ya no vamos, lo que quieran hacer las Administraciones ya no es cosa nuestra, pero estamos dispuestos a colaborar. En investigación se ha avanzado mucho, se está trabajando también en el ámbito clínico, y junto al grupo de química de productos marinos nos dieron un premio por desarrollar un método de diagnóstico para identificar los parásitos en diferentes matrices de pescado. También se está avanzando en unos test de identificación de proteínas en los parásitos que causan la reacción alérgica e incluso vacunas en el futuro.

-¿A quiénes suministran las muestras de parásitos?

-Trabajamos con más de 50 instituciones de todo el mundo. El biobanco que gestionamos desde Vigo tiene sucursales en Roma, donde está la parte genética; en Madrid, las proteínas de los parásitos para estudios en clínica; y en Noruega, otro biobanco más pequeño con muestras de especies capturadas en el Báltico y Mar del Norte.

-¿Cómo consiguen las muestras? Se las suministrarán los pesqueros, claro.

-El sector está muy interesado en que se minimice todo esto del anisakis, claro. Les compramos lotes de pescado de diferentes especies capturadas en zonas distintas y los procesamos aquí.

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