Un informe de Estados Unidos sostiene que el submarino San Juan sufrió una explosión corta y mortal
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La Armada argentina recibió con cautela el informe: «No deja de ser una opinión personal de un analista en base a información de otra agencia»
10 dic 2017 . Actualizado a las 22:23 h.Un informe de la Oficina de Inteligencia Naval de Estados Unidos sostiene que el submarino argentino San Juan sufrió un colapso en menos de un segundo en el Atlántico sur y sus 44 tripulantes murieron de forma instantánea sin saber qué ocurría. Esa teoría se basa en el examen de la señal acústica que el 15 de noviembre, día de su desaparición, detectó la Organización del Tratado de Prohibición de Ensayos Nucleares, que ha llevado al analista acústico Bruce Rule a determinar que en la explosión se habría liberado una energía similar a una explosión de 5.700 kilos de TNT, a 380 metros de profundidad.
La Armada argentina recibió con cautela el informe: «No deja de ser una opinión personal de un analista en base a información de otra agencia. Es otro indicio más que se tiene en cuenta pero al momento no hay nada concreto», declaró el portavoz de la Marina argentina, Enrique Balbi, en una rueda de prensa en Buenos Aires.
La señal acústica fue captada en un punto muy cercano a la última posición obtenida del submarino y se recogió tres horas después de la última comunicación, a unos 430 kilómetros al este de las costas patagónicas argentinas y 1.300 kilómetros al sur de Buenos Aires. El comandante de la nave reportó aquella madrugada que había ingresado agua salada por el sistema de ventilación del submarino, lo que produjo un cortocircuito y un principio de incendio en la placa de baterías de proa. Según informó, la avería pudo ser subsanada y continuaba su navegación rumbo a su apostadero en la Base Naval Mar del Plata, 400 kilómetros al sur de la capital.
El informe de la Oficina de Inteligencia Naval estadounidense concluye que el submarino San Juan se hundió verticalmente a una velocidad de 10 a 13 nudos (18 a 24 kilómetros por hora). «Aunque la tripulación pudo haber sabido que el colapso era inminente, nunca supieron qué estaba ocurriendo. No se ahogaron ni experimentaron dolor. La muerte fue instantánea», recoge el informe. Y es que, según el analista, el casco del submarino, de 65 metros de eslora y 7 metros de diámetro, fue «destruido en 40 milisegundos», una fracción de tiempo que es «la mitad del tiempo mínimo requerido para el reconocimiento cognitivo de un evento».