Macron pide a Netanyahu que congele la colonización como gesto a Palestina

La Voz REDACCIÓN / LA VOZ

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PHILIPPE WOJAZER | Reuters

Para el israelí, cuanto antes se acepte a Jerusalén como capital, antes llegará la paz

11 dic 2017 . Actualizado a las 08:06 h.

Ya mostró reflejos de felino cuando invitó a París al entonces dimitido Saad Hariri y medió para que volviera al Líbano y recompusiera la frágil estabilidad del pequeño país retirando su dimisión. El presidente francés, Emmanuel Macron, viene explotando como pocos los errores de Estados Unidos en Oriente Medio para proyectar su influencia en la región. Ayer dio otra vez la campanada, pero no por ser el primer europeo en recibir al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, de gira en Europa para desactivar el rechazo al reconocimiento de Jerusalén como capital israelí por parte de Washington, sino por pedirle «gestos valientes» hacia los palestinos, como congelar la colonización, para dar una oportunidad a las negociaciones de paz.

Fue una reunión de más de dos horas y media y, a su término, Netanyahu no hizo nada por ocultar la posición de fuerza que le otorgó el anuncio de Donald Trump. «Es nuestra capital y nunca ha sido la capital de otro pueblo», dijo para añadir que cuanto antes acepten los palestinos esa realidad, antes «podremos avanzar en el camino de la paz». No olvidó dar un toque de atención al presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, que se esfuerza por ponerse al frente de la ola de indignación levantada en todo el mundo árabe. «No tengo que recibir lecciones de moral de un dirigente que bombardea pueblos kurdos en Turquía, que encarcela a periodistas, que ayuda a Irán a sortear las sanciones internacionales y ayuda a los terroristas, especialmente en Gaza», declaró tras ser preguntado sobre la declaración del turco, que horas antes había calificado a Israel de «Estado terrorista» que «asesina a niños».

Macron se esforzó por presentarse como una fuerza de cambio. Explicó que había reclamado al jefe del Gobierno israelí «que salga del actual callejón sin salida» con gestos de buena voluntad como congelar la expansión de los asentamientos judíos en Cisjordania. Según dijo, le mostró a Netanyahu su desacuerdo con la decisión del presidente de EE.UU. de reconocer a Jerusalén, por considerar que contraviene al derecho internacional y supone una amenaza para la paz, pero al mismo tiempo tuvo cuidado en no descartar a Washington como mediador como ya han hecho los palestinos. En su opinión, el reconocimiento no lo invalida para la mediación que prepara. Pidió que se le dé tiempo para formularla y, sobre todo, esperar a ver cuál será la reacción de las partes, que es de quienes todo depende.