Macron pide a Netanyahu que congele la colonización como gesto a Palestina

Para el israelí, cuanto antes se acepte a Jerusalén como capital, antes llegará la paz


redacción / la voz

Ya mostró reflejos de felino cuando invitó a París al entonces dimitido Saad Hariri y medió para que volviera al Líbano y recompusiera la frágil estabilidad del pequeño país retirando su dimisión. El presidente francés, Emmanuel Macron, viene explotando como pocos los errores de Estados Unidos en Oriente Medio para proyectar su influencia en la región. Ayer dio otra vez la campanada, pero no por ser el primer europeo en recibir al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, de gira en Europa para desactivar el rechazo al reconocimiento de Jerusalén como capital israelí por parte de Washington, sino por pedirle «gestos valientes» hacia los palestinos, como congelar la colonización, para dar una oportunidad a las negociaciones de paz.

Fue una reunión de más de dos horas y media y, a su término, Netanyahu no hizo nada por ocultar la posición de fuerza que le otorgó el anuncio de Donald Trump. «Es nuestra capital y nunca ha sido la capital de otro pueblo», dijo para añadir que cuanto antes acepten los palestinos esa realidad, antes «podremos avanzar en el camino de la paz». No olvidó dar un toque de atención al presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, que se esfuerza por ponerse al frente de la ola de indignación levantada en todo el mundo árabe. «No tengo que recibir lecciones de moral de un dirigente que bombardea pueblos kurdos en Turquía, que encarcela a periodistas, que ayuda a Irán a sortear las sanciones internacionales y ayuda a los terroristas, especialmente en Gaza», declaró tras ser preguntado sobre la declaración del turco, que horas antes había calificado a Israel de «Estado terrorista» que «asesina a niños».

Macron se esforzó por presentarse como una fuerza de cambio. Explicó que había reclamado al jefe del Gobierno israelí «que salga del actual callejón sin salida» con gestos de buena voluntad como congelar la expansión de los asentamientos judíos en Cisjordania. Según dijo, le mostró a Netanyahu su desacuerdo con la decisión del presidente de EE.UU. de reconocer a Jerusalén, por considerar que contraviene al derecho internacional y supone una amenaza para la paz, pero al mismo tiempo tuvo cuidado en no descartar a Washington como mediador como ya han hecho los palestinos. En su opinión, el reconocimiento no lo invalida para la mediación que prepara. Pidió que se le dé tiempo para formularla y, sobre todo, esperar a ver cuál será la reacción de las partes, que es de quienes todo depende.

Netanyahu, sin embargo, no es el único que se mueve. El presidente egipcio, Al Sisi, ha invitado al de Palestina, Mahmud Abás, a visitar hoy El Cairo con el fin de elaborar una estrategia para lidiar con la nueva situación. Al Sisi no quiere dejarse engullir por la diplomacia ambiciosa de Ankara y se mueve para determinar con Abás cómo preservar «los derechos del pueblo palestino, su inviolabilidad nacional y su derecho legítimo a establecer un Estado independiente con Jerusalén como capital». El dirigente palestino está siendo muy presionado por Washington tras su negativa a recibir al vicepresidente Mike Pence. «Nos parece desafortunado que la Autoridad Palestina vuelva a dar la espalda a una oportunidad para discutir el futuro de la región», hizo saber ayer la Administración Trump en un comunicado.

Ira contra Donald Trump en todo el mundo árabe

Decenas de miles de manifestantes salieron de nuevo ayer a la calle, por cuarto día consecutivo, en Oriente Medio y en otras partes del mundo árabe, desde Marruecos a Turquía pasando por Pakistán, para protestar contra la polémica decisión del presidente estadounidense, Donald Trump, de reconocer Jerusalén como capital de Israel. Una de las protestas más violentas se vivió en Beirut, donde la policía se vio obligada a lanzar gases lacrimógenos contra los participantes. El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, que quiere posicionarse como heraldo de la causa palestina, afirmó que su país «no abandonará Jerusalén a un Estado que asesina niños». En el bando contrario, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, acusó a Europa de «hipocresía» por no condenar los disparos de cohetes palestinos contra Israel. En la imagen, los manifestantes tratan de retirar la alambrada que les impide el paso hacia la embajada de Estados Unidos en el Líbano

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