¿Y si las «influencers» llevasen hiyab?

Dubái celebró la semana de la moda modesta, un escaparate para «fashionistas» que quieren vestir más discretas


Estambul / E. La Voz

La semana de la moda modesta se celebró por primera en Estambul en el 2016, una idea que fue calificada como innovadora por varias revistas del sector y que después se trasladó a Londres. Organizada por el gigante de la moda Modanisa, una especie de Asos para fashionistas recatadas, se celebró una nueva edición en Dubái.

A principios de este año, la revista Forbes se preguntaba si la moda modesta sería el nuevo bum del sector. Según un informe de Thomson Reuters, en el 2013 los consumidores musulmanes gastaron más de 266.000 millones de euros en ropa, el equivalente a un 11,9 % del consumo global. Está previsto que el desembolso alcance los 415.000 millones de euros en el 2019.

Con estas cifras, no es de extrañar que el sector amplíe su oferta para adaptarse a los gustos de sus consumidoras más recatadas. Tampoco que proliferen los blogs e influencers de este tipo de moda. Cubrirse, defienden las seguidoras de esta tendencia, no debería estar reñido con ir a la moda.

En Dubái se presentaron las nuevas tendencias, con la presencia de Halima Aden, la primera modelo en subirse a una pasarela en Nueva York llevando hiyab, y de varias influencers de Estados Unidos, Reino Unido, Indonesia y Estambul. Los grandes del sector advierten de que la moda modesta no está únicamente dirigida a las mujeres musulmanas. «Mujeres de otras religiones, o que por cualquier otro motivo se sienten cómodas vistiendo de esta manera, también compran nuestras prendas», aseguran desde Modanisa.

El mercado más grande de venta de ropa modesta por Internet es Turquía, pero el número de negocios sigue aumentando. En España, la marca cantábrica Haramlak diseña y produce burkinis que vende sobre todo en el extranjero. «El proyecto se planteó no solo para la mujer musulmana, sino también para mujeres que por cualquier otra razón quieren o necesitan cubrirse», aclara Soumia, una de las dos socias de Haramlak. Soumia asegura que algunas de sus clientas compran sus burkinis para protegerse del sol por una cuestión de salud.

Algunas firmas internacionales de moda como Mango también han sabido adaptarse a la demanda con colecciones cápsula de Ramadán, una época de ayuno pero también para las compras, especialmente de ropa. Mango no es la única: DKNY, Dolce & Gabbana, Nike y Zara son otras de las marcas que han decidido escuchar a la mujer musulmana. La pregunta que muchos se hacen ahora es si se atreverán a dirigirse a las clientas musulmanas más allá de la festividad islámica o colecciones puntuales.

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