Macri asesta un tajo a las pensiones en Argentina pese a los fuertes disturbios
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Decenas de heridos y más de 150 detenidos en los coches ante el Congreso. Los cacerolazos se han repetido esta madrugada
20 dic 2017 . Actualizado a las 07:27 h.Pese a una huelga general, masivos disturbios y caceroladas, el Congreso argentino aprobó este martes una controvertida reforma de las pensiones que afecta a la fórmula de actualización de los ingresos de los jubilados. Hubo decenas de heridos y detenidos. Tras 17 horas de tenso debate en la Cámara de Diputados, con la oposición reclamando una y otra vez levantar la sesión para frenar la violencia, el oficialismo consiguió aprobar el recorte por 127 votos a favor, 117 en contra, 2 abstenciones y una decena de ausentes.
Numerosos ciudadanos han vuelto a salir a las calles por segunda noche consecutiva en distintos puntos de la capital y en las principales ciudades del país, entre ellas Córdoba, Rosario, Mendoza, Bahía Blanca y Mar del Plata. «Con los jubilados no», «Si este no es el pueblo, ¿el pueblo dónde está?», «No a la reforma», rezaban las pancartas de los manifestantes que salieron de forma espontánea a las calles.
Mauricio Macri abogó por una reforma que, en su opinión, «defiende a los jubilados» de subidas bruscas de precios. Según advirtió, hay noches que no puede dormir por los cambios «incómodos» que está haciendo. Repudió la «violencia orquestada» en las protestas, agradeció a la policía su actuación y expresó «respeto» por quienes están en desacuerdo con la nueva ley. «Hay gente que piensa que estas reformas no son buenas. Es lógico», declaró. Con el cambio en la fórmula de actualización, los pensionistas percibirán en marzo un aumento del 5 %, en lugar de casi el 15 % que les correspondería con la vigente. Macri firmó un decreto para un bono compensatorio muy magro que se pagará una única vez.
Con una inflación del 25 % anual, la reforma también rebaja la transferencia mensual para niños de familias pobres, para pensiones por discapacidad y para los excombatientes de la guerra de las Malvinas. Si bien el Gobierno carece de mayoría en el Congreso, logró una serie de acuerdos con gobernadores provinciales a cambio de apoyo parlamentario. La reforma prevé un ahorro cercano a los 100.000 millones de pesos (4.796 millones de euros) y está articulada con otras dos, la laboral y la fiscal.
Las protestas comenzaron el pasado día 13, cuando el Congreso inició la tramitación del proyecto en medio de gritos e insultos de un grupo de pensionistas y miembros de movimientos sociales. El Gobierno apuró para el día siguiente la sanción del texto. Ese jueves 14, movimientos sociales y centrales sindicales se manifestaron fuera del Congreso y hubo represión con decenas de heridos y detenidos. El oficialismo volvió a llamar a sesión el lunes 18 con el Congreso vallado y de nuevo hubo protestas. Esta vez, la CGT también convocó un paro general de 24 horas que comenzó el lunes al mediodía. En la manifestación, cientos de activistas lanzaron piedras contra la policía, que parecía resistir sin reaccionar. Hasta que se desató una represión feroz que se prolongó hasta la noche y que incluyó el lanzamiento de gases dentro del metro, lo que desató una estampida de usuarios. Hubo 80 heridos y 162 detenidos.
Por la noche, cuando ya se había disipado la protesta frente al Congreso, empezaron a oírse cacerolazos en distintos barrios, frente a la residencia presidencial y en las principales ciudades del interior. En la capital, miles de personas caminaron hasta la Plaza de Mayo y el Congreso. De madrugada, mientras los diputados seguían debatiendo, la policía se empleó a fondo y detuvo a otro puñado de personas. A la mañana temprano, el oficialismo, con apoyo de 19 opositores, aprobó la ley.