Histórico, pero amargo, triunfo de Arrimadas

La contundente victoria de Ciudadanos, primera fuerza no nacionalista que gana unas elecciones catalanas, no es suficiente para evitar la mayoría absoluta de los secesionistas


La Voz en Barcelona

Con una participación récord del 81,9 % (en el 2015 había sido del 74,95 %), Ciudadanos, con 37 diputados de los 135 que constituyen el Parlamento catalán, ha sido el claro ganador también en número de votos en unas elecciones convocadas al amparo del artículo 155 por el Gobierno central después del desafío independentista lanzado por la Generalitat y el Parlamento catalán. Este triunfo del partido naranja, el primero de un partido no nacionalista en Cataluña, es histórico pero agridulce, porque no es suficiente para que Inés Arrimadas llegue a gobernar. El sistema electoral ha sido un muro para Ciudadanos. El partido tiene más implantación en Barcelona que en el resto de las provincias, lo que es más difícil de reflejar en el hemiciclo, ya que para lograr un diputado por Barcelona se necesitan más de 49.000 votos, mientras que para conseguirlo por Gerona, circunscripción más independentista, son suficientes 30.000. En Tarragona se requieren unos 31.000 y en Lérida, unos 21.000. 

Basta la abstención de la CUP

El bloque independentista -integrado por JxCat (34), ERC (32) y CUP (4)-, pese a pasarse sus propias facturas durante la campaña, repite mayoría absoluta, pero de repetirse un bloque soberanista en el Parlamento faltaría por ver si alguno de ellos abandona la vía unilateral y regresa a la legalidad o persiste en el desafío, lo que conllevaría una nueva aplicación del artículo 155 de la Constitución por parte del Ejecutivo de Mariano Rajoy. El retroceso de la CUP le hace perder fuerza parlamentaria, ya que Junts y ERC ni siquiera necesitan su apoyo para formar Gobierno. Les bastaría su abstención para sacar adelante la eventual investidura de Puigdemont en segunda votación. La candidatura liderada por el expresidente huido a Bélgica ha impedido que la de Oriol Junqueras le diese el sorpasso. Con todo, los resultados no resuelven la complicada situación política en la comunidad. Puigdemont sabe que, si acude a recoger el acta de diputado, será detenido y puesto a disposición de la Justicia.

El triunfo de Ciudadanos ha sido incontestable. Ha incrementado su apoyo en más de 300.000 votos respecto a hace dos años, lo que supone una subida de más del 40 % . Y ha ganado en las dos principales ciudades, Barcelona y Tarragona, y sus respectivos cinturones. Además, ha superado a Junts per Catalunya en más de 150.000 votos y en tres escaños.

El PSC no solo retiene sus apoyos, sino que logra un diputado más, pero el conocido como cinturón rojo de Barcelona se va tiñendo de naranja para disgusto de Miquel Iceta, quien con 17 escaños no puede aspirar a liderar un Gobierno de cambio. Esta opción no sumaría tampoco con los diputados de Ciudadanos y del PP, aunque a su lado girasen los ocho de los comunes.

Los grandes castigados por los votantes han sido los partidos con menor representación en la Cámara autonómica hasta ahora: PP (ha pasado de 11 a 3), CUP (de 10 a 4) y Catalunya en Comú- Podem (de 11 a 8). Parte de sus anteriores electores han optado por el voto útil hacia las formaciones más grandes.

Es el caso de Ciudadanos, que entró en el Parlamento catalán en el 2006 y que once años después, sin tener ninguna alcaldía, aglutina el voto útil de la derecha en detrimento del PP, el gran derrotado en la jornada de ayer al perder 8 diputados y quedarse con 3, los peores resultados de los conservadores desde 1988 en Cataluña.

Además del PP y de la CUP, Catalunya en Comú-Podem, liderado por Xavier Domènech, es el tercer partido que sufre un duro descalabro, al pasar de 11 diputados a 8 y perder miles de votos. A Ada Colau y Pablo Iglesias, ponerse de perfil ante la hoja de ruta independentista les ha llevado a un descenso que habrán de analizar concienzudamente.

Por otra parte, la jornada transcurrió con «absoluta normalidad, lo que constituye «una constatación de civismo», valoró el delegado del Gobierno, Enric Millo. Fue un día «sin incidentes destacables», aseguró el secretario general técnico del Ministerio del Interior, el mallorquín Juan Antonio Puigserver, en representación del departamento de Interior de la Generalitat.

La elevada participación (81,94 %) marcó las elecciones celebradas ayer en Cataluña, un día laborable en el que estaban llamados a las urnas un total de 5.553.983 ciudadanos que podían ejercer su derecho al voto en alguno de los 2.680 colegios electorales repartidos por toda la comunidad, 22 menos que en las pasadas elecciones autonómicas, del 2015. La afluencia masiva provocó ya desde primeras horas largas colas, lo que hacía presumir una amplia asistencia y, aunque los datos facilitados a la una de tarde (34,69 %) eran inferiores en seis décimas a los de los comicios del 2015, a las seis de la tarde eran ya del 68,32 %, cinco puntos por encima de los registrados hace dos años.

También las solicitudes para votar desde el extranjero se han incrementado, hasta un 81,53 %, mientras que el voto por correo dentro de España ha disminuido un 26,6 % respecto al 2015. 

Hospitalet y Cornellá, de C's

En las circunscripciones de Lérida, Barcelona y Tarragona es donde más aumentó la cifra de votantes, al superar los 5 puntos de incremento. En cambio, en Gerona el aumento fue sustancialmente inferior a la media, de solo un 3,13 %. Por municipios, son los del área metropolitana de Barcelona los que más crecieron en votantes, entre ellos, Cornellá y Hospitalet, unos feudos tradicionalmente del PSC, que en esta ocasión ha pasado a ser la segunda fuerza, por detrás de Ciudadanos.

Las cifras reflejan que el mayor aumento en la participación se ha registrado en las zonas más pobladas de la comunidad.

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