Cataluña se parte en dos: C's arrasa en las urbes y el rural blinda al secesionismo

Arrimadas gana en 12 de las 15 ciudades más pobladas, y Puigdemont y ERC en 35 de las 61 comarcas catalanas


Redacción / La Voz

Cataluña es pura dualidad política. La impresión de que socialmente estaba dividida entre independentistas y partidarios del mantenimiento de la unidad de España, quedó científicamente demostrada el jueves dibujando un mapa partido en dos mitades prácticamente iguales.

Las quince localidades más habitadas de la comunidad, las que cuentan con un censo superior a 75.000 habitantes y concentran el 48 % de los 7,5 millones de habitantes de Cataluña, se han decantado prácticamente en su totalidad por Ciudadanos como primera fuerza, y de manera clara además. Así ha sido en Barcelona, Hospitalet, Badalona, Tarrasa, Sabadell, Lérida, Tarragona, Mataró, Santa Coloma, Reus, Cornellá y San Boi. Solo en tres urbes Junts per Catalunya fue la opción más votada (Gerona, San Cugat y Manresa).

Las listas de Inés Arrimadas se han hecho con el 21,9 % de ese voto urbano, mientras que a diferencia del resultado de la comunidad, es ERC la segunda opción más seguida en ese ámbito (15,9 %), pese a que no resultó vencedora en ninguna de las grandes ciudades. Las listas de Carles Puigdemont obtuvieron un 14,4 % en dicho medio. El PSC es la última formación que supera el listón de los diez puntos en el voto urbano (12,6).

El que fue cinturón rojo de Barcelona se ha teñido además de naranja casi al completo. De las 37 localidades que lo forman, solo dos han escapado a la victoria de C’s: Papiol (ERC) y Palma de Cervelló (JxCat).

Mientras el ámbito urbano giró de manera diáfana contra la opción secesionista, las villas medias y rurales se han convertido en el tarro de las esencias del independentismo. Si la relación en el ámbito urbano resultó de un 45,7 % no independentista y un 34,2 % a favor de las tesis pro república, en el rural fue justo al revés, 37,9 frente a 42,9 %, respectivamente.

En las pequeñas y medianas villas viven 3,9 millones de personas, el 52,5 % del total. En ellas fue Junts per Catalunya la fuerza más votada al recibir el 20,4 % de los votos, por 19,6 para C’s y 18,7 para ERC.

Otra forma de ver Cataluña, desde la composición de sus 61 comarcas, refleja igualmente la preferencia por las listas de Puigdemont. Gana en 31 comarcas, y ERC en cuatro, mientras que Ciudadanos lo hace en 9 (Valle de Arán, Bajo Campo, Bajo Llobregat, Bajo Penedés, Barcelonés, Garraf, Tarragonés, Vallés Occidental y Vallés Oriental), todas en el entorno de Barcelona, excepto el territorio occitano.

La circunscripción única dejaría a los independentistas sin la mayoría absoluta del 21D

El bloque político que defiende la independencia de Cataluña goza de mayoría absoluta desde hace más de tres décadas, entre otros condicionantes por la sobrerrepresentación que obtienen las provincias de Tarragona, Lérida y Gerona, con una relación de diputado por habitante mucho mayor que en la de Barcelona. El voto de un residente de Barcelona vale la mitad que el de otro de Lérida.

PSC, PP, en su momento IU y más recientemente Ciudadanos y los comunes han defendido la instauración de un recuento único de votos para toda Cataluña, lo que ERC y los convergentes en sus diferentes denominaciones han rechazado de plano al manifestar que las zonas menos pobladas no estarían bien representadas. Ambas fuerzas han sido históricamente las más beneficiadas por el reparto existente, en una Cataluña que carece de ley electoral propia.

Si en las elecciones del jueves la circunscripción hubiese sido única, los independentistas no habrían obtenido la mayoría absoluta, prueba de la sobrerrepresentación argumentada por las formaciones antisecesionismo. Junts per Catalunya sería la candidatura más perjudicada, al perder 4 de sus 34 escaños. Esquerra se quedaría igualmente con 30, al perder con un recuento único dos actas de diputados. Pero también Ciudadanos cedería dos de sus 37 escaños. Las otras cuatro formaciones (PSC, En Comú, CUP y PP) ganarían dos diputados cada una, lo que dibujaría un bloque independentista con 66 actas en el Parlamento y otro bloque contrario al secesionismo con 69.

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