Puigdemont no asegura su regreso ante una legislatura marcada por la Justicia

Pretende mantener una reunión «sin condiciones» con Rajoy, pero en el extranjero


La Voz en Barcelona

El expresidente Carles Puigdemont se ha dado el gusto de salvar los muebles de su partido (34) y de dar el sorpasso a ERC (32), pero el independentismo ha perdido dos escaños en el nuevo Parlamento y pese a tener mayoría podría no investir a un candidato a la Generalitat. Esta será una legislatura marcada por los procesos judiciales que afectan a 19 diputados electos. Los dos antiguos socios de Gobierno coincidieron en su defensa de la restitución del Ejecutivo y en un llamamiento a la CUP (4) para que se sume a continuar con la hoja de ruta independentista, pero «sin prisas».

Con satisfacción sobrevenida, Puigdemont se vanaglorió desde Bruselas de que «España tiene un pollo de cojones», pero evitó desvelar si volverá a Cataluña y cuándo. Y es que la legislatura se antoja archicomplicada y marcada por los tribunales. Él puede ser el candidato a la investidura presidencial que obtenga mayores apoyos parlamentarios, pero si regresa a España deberá comparecer ante el juez y es probable que ingresara en prisión. De momento, pidió una reunión «sin condiciones» al presidente Mariano Rajoy, para dialogar. Pero exigió que esa cita se celebrase fuera de España. «Nos hemos ganado el derecho a que nos escuche», dijo el líder separatista.

Puigdemont aseguró también que será «investido» presidente «si se dan las garantías» tras alcanzar los partidos independentistas 70 de los 135 escaños que tiene el Parlamento catalán. Lo que sucede es que aunque no sea necesaria su presencia para recoger el acta de diputado, sí la sería para la investidura. Y no solo de él, sino que los cuatro exconsejeros que están huidos también en Bruselas y que han resultado elegidos, dos en las listas de Junts y otros dos en las de ERC, también serían detenidos al llegar a España. El juez Llarena sería quien decidiese si los autoriza a acudir a la sesión y por tanto si votan. También Jordi Sánchez (ANC), número dos de la candidatura de Junts y que está en prisión, depende del permiso del magistrado. Esto implica que los 70 diputados independentistas se quedarían en 65, a no ser que renunciasen al acta y corriese la lista hacia los suplentes o el juez les autorizase a acudir al pleno.

Un «procés» sin prisas

Entre los 19 diputados procesados por causas relacionadas con el procés, están el propio Puigdemont, Oriol Junqueras, cinco exconsejeros republicanos y otros cinco de Junts. Unos están pendientes de juicio, otros en libertad provisional con fianza, en prisión preventiva o residiendo en el extranjero huidos de la Justicia y con orden de detención si vuelven.

Por eso, al igual que durante la campaña, Puigdemont insistió en que «se restituya aquello [su Ejecutivo] que alteró el Gobierno español», Reivindicaciones similares lanzaron su partido y ERC. Marta Pascal, coordinadora general del PDECat, cuyas siglas escondió Puigdemont durante la campaña detrás de la marca Junts per Catalunya, subrayó que el soberanismo tiene «la obligación de entenderse» para «restablecer» el Gobierno cesado, y apostó por seguir con el proceso soberanista, pero sin las «prisas» de antes y aunque pueda haber «profundas discrepancias ideológicas» con la CUP. También era un mensaje a sus socios de ERC, que hasta ahora defendieron que su candidato a presidente era Oriol Junqueras, si bien a nadie se le escapa que ha de aparcar las exigencias al ver que su lista se quedó dos escaños por debajo de la de Junts.

El independentismo no superó el 50 % de los votos, por lo que Pascal ha incidido en la necesidad de ampliar la base soberanista: «No es tiempo de ponernos calendarios, ni plazos, ni de tener mucha prisa» para ver quién es más independentista, sino que es el momento de «sumar a mucha gente», ha dicho.

Marta Rovira, numero dos en la candidatura de ERC, insistió en abrir negociaciones con todos y reclamar diálogo a Rajoy. «Tiene que asumir negociar con el presidente Puigdemont y el vicepresidente Junqueras. Tiene que poner fin al exilio y a la prisión injusta», afirmó. «Queremos que se conforme un Gobierno en Cataluña a favor de la república cuanto antes mejor», insistió porque se «necesita este Gobierno para volver a tener estabilidad»

ERC propone un Gobierno de concentración con CUP y comunes, que lo rechazan

Tanto Junts per Catalunya como ERC lanzaron llamamientos a la CUP para que sus cuatro diputados, aunque su apoyo no es imprescindible para investir a un futuro candidato a la presidencia sino que con su abstención es suficiente, se sumen al proyecto soberanista. Sergi Sabrià (ERC) aseguró que «el planteamiento es hacer más fuerte la unión» de los independentistas, por eso llamó a la CUP a formar «un Gobierno de concentración»

Los republicanos no renuncian al plan apuntado por su líder, Oriol Junqueras, de ensanchar la base y abrirse a acuerdos con más partidos, entre ellos, con Catalunya en Comú. Sabrià se ha mostrado partidario de «tirar cables a los comunes» y que salgan de la «ambigüedad permanente».

La propuesta solo encontró el rechazo de los socios de Ada Colau. El diputado electo de Catalunya en Comú Podem Xavier Domènech, insistió en que su grupo parlamentario no apoyará un Ejecutivo con el presidente cesado de la Generalitat y candidato de Junts per Catalunya, Carles Puigdemont: «No vamos a apoyar un Gobierno de Puigdemont ni por activa ni por pasiva».

También la directora de campaña de Junts, Elsa Artadi, aseguró en TV3 que tienen que hablar con la CUP, pero que tienen «un mandato claro», tras lamentar que cinco diputados de Junts per Catalunya estén en Bruselas y otros tres encarcelados.

Pero Carles Riera, el líder de la lista anticapitalista, aunque se ha mostrado dispuesto a entrar en un Gobierno y a hacer valer sus cuatro escaños, insiste en la vía unilateral para ir a una república catalana.

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