Los jóvenes asturianos se hacen fuertes en casa (de sus padres)

El Principado registra un descenso en la tasa de emancipación, que se sitúa entre las más bajas de España. El incremento del precio del alquiler, un nuevo lastre


redacción

El fin de la recesión ha llegado a los datos macroeconómicos, a las exportaciones empresariales y a los índices de desempleo, pero parece que todavía no forma parte del día a día de los jóvenes asturianos. Su mejor refugio continúa siendo la casa de sus padres. La tasa de emancipación en el Principado, en este 2017 que está a punto de agotarse, ha descendido y se sitúa entre las peores de España. Aunque se han hecho más contrataciones, la precaria calidad del empleo no ha ayudado demasiado. Tampoco lo ha hecho la reactivación del mercado inmobiliario, que se ha notado, por ejemplo, en el incremento de los precios del alquiler, la opción más escogida por los menores de 34 años. 

Todos estos datos aparecen en el Observatorio de la Emancipación que acaba de presentar el Consejo de la Juventud y que no arroja expectativas nada esperanzadoras para Asturias. Esta tendencia a la baja no es exclusiva del Principado, pero sí se da de forma más acusada en la región. Este informe reconoce que el retroceso en el abandono del hogar paterno es constante desde finales del 2008. De hecho, ni siquiera dos de cada diez menores de 29 años viven por su cuenta. El problema no radica solo en que ocho de cada diez sigan bajo el ala de los padres sino que más del 30% está en riesgo de pobreza. La mayoría no cuentan con ingresos regulares, por lo que dependen de los ingresos familiares, muy mermados por la crisis. Los que se independizan hacen antes millones de cuentas. Con salarios precarios, llegar a final de mes se convierte en un reto.

El panorama asturiano

El apartado de Asturias dentro del Observatorio de la Emancipación comienza reconociendo los brotes verdes. Explica que la situación laboral mejora, con un aumento de la ocupación y un descenso del desempleo. A partir de ese momento, comienza los peros. Admite que la tasa de actividad y ocupación de los menores de 34 años sigue por debajo de la media española y se ceba con la calidad del empleo. Denuncia que existen mayores tasas de «parcialidad, subocupación y sobrecualificación». A esto también añade la sangría demográfica. «Asturias continúa perdiendo población joven, especialmente entre los 25 y los 29 años y de 30 a 34 años», detalla.

La tasa de emancipación en el Principado entre los menores de 29 años se queda en el 16,3%. Entre los 30 y los 34 años, no llega ni al 70%. Ambos indicadores están muy por debajo de la media nacional y además caen con respecto al año 2016, ya que el Observatorio se ha centrado, esta vez, en el primer semestre de 2017. Este comportamiento se comprende cuando se llega al apartado que habla de la pobreza y la capacidad adquisitiva de los jóvenes. Más de la mitad de los menores de 29 años no cuenta con unos ingresos ordinarios y los que sí ingresan un salario ganan de media 11.021 euros al año. Si se analiza lo que sucede en el grupo de 30 a 34 años, la situación mejora levemente. Su salario medio, por ejemplo, asciende a 15.452 euros al mes.

Con ese dinero en el bolsillo hay que plantearse salir de casa. La primera opción suele ser el alquiler. «El precio del alquiler en Asturias, como ocurre en general en toda España, muestra una tendencia al alza, con un importante aumento del 7,40%», echa un jarro de agua fría el estudio. La renta media mensual de una vivienda libre en la región es de 477 euros, esto supondría que un asalariado menos de 30 años tendría que dedicar la mitad de su sueldo al alquiler, algo totalmente insostenible. De hecho, el Observatorio estima que, como mucho, con los recursos actuales, un joven asturiano podría pagar 275 euros mensuales. La situación mejora ligeramente a partir de los 30. Para ellos esos 477 euros al mes son el 37% de su salario. Aún así, para que las cuentas les cuadren la renta máxima tolerable sería de 386 euros.

La compra parece un imposible. Algunos números los ejemplifican. El precio medio de una vivienda libre es de 125.000 euros y protegida de unos 98.000. Según los ratios de solvencia, el precio máximo tolerable para un menos de 30 años sería de 77.000 euros y para un joven de entre 31 y 45, de 108.000. Ni vaciándose los bolsillos llegan al mínimo exigible. A eso habría que sumarle que el importe de la entrada inicial ronda ya los 40.000 euros. Para poder hacer frente a estos gastos tendrían que ganar, al menos, 1.491 euros mensuales. Eso también parece, a día de hoy, una utopía 

   

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