El PNV rebaja las expectativas para respaldar los Presupuestos tras el 155

Considera que todavía falta «mucho» para la «normalización» de Cataluña


madrid / la voz

Uno de los pocos aspectos con los que se consuela el Gobierno tras la debacle del PP en las elecciones catalanas y la renovación de la mayoría parlamentaria por parte de las fuerzas independentistas es con que el tapón generado por el desafío territorial respecto a otras materias durante los últimos cuatro meses al fin tiene pinta de poder aliviarse. Una de estas cuestiones que el Ejecutivo considera prioritarias es la aprobación de los Presupuestos del 2018. Hasta el momento se trabaja con la prorrogación de las cuentas del pasado ejercicio, pero Rajoy confía en que el PNV dejará de tener excusa tan pronto se conforme un Gobierno autonómico en Cataluña y, por tanto, desaparezca automáticamente la aplicación del 155, tal y como aprobó en su día el Senado.

Con el PSOE, Podemos y los partidos catalanes descartados para apoyar las cuentas presentadas por el Gobierno, el jefe del Gobierno es consciente de que volverá a necesitar el apoyo de las mismas formaciones con las que logró sacar adelante los Presupuestos del pasado curso; por ello, priorizará las negociaciones con los líderes parlamentarios de estos partidos: Albert Rivera, de C's, con quien ya mantuvo un encuentro a finales de año; Aitor Esteban, del PNV; Ana Oramas, de Coalición Canaria; y Pedro Quevedo, de Nueva Canarias.

El principal escollo parecen los vascos y, aunque todo apunta a que finalmente cederán, sobre todo desde el generosísimo acuerdo del Cupo de cara a los próximos cinco años, los nacionalistas volverán a cobrar el apoyo de sus cinco parlamentarios a precio de oro. En realidad el acuerdo estaba muy encarrilado hasta el estallido de la crisis secesionista al regreso de las vacaciones de verano, cuando el PNV aprovechó el órdago del Gobierno catalán para continuar haciéndose el difícil sin dejar de apretar al Ejecutivo, tal y como ellos mismos admitieron en su día. «Rebasar determinadas líneas [en Cataluña] complicaría la relación con el PP. Eso lo sabe todo el mundo, y para empezar, el Gobierno», destacó entonces el portavoz parlamentario del grupo, Aitor Esteban. El mensaje no ha cambiado mucho. Ayer, todavía con una ligera resaca de Nochevieja, la presidenta del PNV de Vizcaya, Itxaso Atutxa, seguía dando largas al afirmar en una entrevista que no existe una «situación política de suficiente tranquilidad», en clara referencia a Cataluña, como para sentarse a negociar.

Puigdemont y Junqueras

Atutxa fue la encargada de rebajar las expectativas del ministro de Economía, Luis de Guindos, quien apenas unas horas antes indicaba que existían suficientes «mimbres» para elaborar un cesto. La dirigente nacionalista considera que, aunque el Parlamento catalán logre investir a un presidente, todavía faltaría «mucho» para dicha normalización, recordando los problemas con la Justicia de, entre otros líderes independentistas, Puigdemont, fugado en Bruselas, y Junqueras, en prisión provisional a la espera de que mañana vuelva a prestar declaración en el Supremo.

Mientras, al otro lado el mensaje es más halagüeño. El coordinador general del PP, Fernando Martínez Maíllo, se mostró «moderadamente optimista» para solucionar el asunto de los Presupuestos tan pronto como el 155 pase a mejor vida. «Con el PNV creo que llegaremos a acuerdos, igual que con los socios canarios», señaló.

El otro peaje que tendrá que franquear el Gobierno a priori será más sencillo, ya que Ciudadanos siempre se ha mostrado a favor de obra; sin embargo, las relaciones entre estos dos partidos se han tensionado, y desde las elecciones catalanas se buscan las cosquillas casi a diario. No obstante, Maíllo confía en que no se tuerzan tanto las cosas. «Tenemos un acuerdo de investidura y lo importante es dar estabilidad al Gobierno. Espero que Ciudadanos mantenga ese compromiso», declaró. Pero, prueba de esas tiranteces, no dejó pasar la oportunidad de lanzar una chinita a su rival por el centroderecha. Uno de los puntos que se pretenden modificar es la equiparación salarial entre policía y Guardia Civil, aspecto sobre el que acusó a C's de intentar colgarse una medalla sin mérito alguno. «No fue una de sus exigencias en el pacto de investidura. Ir donde sopla el viento tiene sus problemas y contradicciones. Ahora lo piden y no hace falta que lo pidan, tenemos ese compromiso y lo estamos negociando con los sindicatos», reivindicó el número tres de los populares.

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