La pareja y sus cuatro pilares fundamentales

Iván Rotella

ACTUALIDAD

Comunicación, confianza, sentimientos compartidos y erótica son los cuatro cimientos comunes en el edificio de las relaciones entre dos

28 ene 2018 . Actualizado a las 09:32 h.

Uno de los aspectos más interesantes de mi profesión de sexólogo es el hecho de no dejar nunca de aprender. De aprender de compañeros y compañeras, de aprender de profesionales que no conoces pero de los que te alimentas literaria e intelectualmente, de aprender de los clásicos de nuestra ciencia sexológica y, sobre todo, aprender de las personas con las que tengo el placer de trabajar.

Un aula llena de adolescentes con los que trabajar Educación Sexual es una fuente inagotable de «sabiduría de la vida real» que te va constantemente poniendo al día sobre como está la sociedad, hacia donde va y por donde debemos ir las personas que nos dedicamos a esto de «la Ciencia de Los Sexos» si queremos aportar y mejorar. El Asesoramiento Sexológico te lleva a conocer cuales son las dificultades iniciales que el Encuentro entre los Sexos les va generando. Sus dudas, miedos, inquietudes o , incluso, dificultades.

Esas dificultades toman ya cuerpo en la consulta, en la Terapia Sexológica, dirigida básicamente (pero no únicamente, por supuesto) a personas adultas. Es donde realmente te das cuenta que la Educación Sexual, el Asesoramiento Sexológico y la Terapia Sexológica son un continuo entrelazado, interrelacionado y que difícilmente puedes explicar cada área sin su relación con las otras.

Cada persona y, sobre todo, cada pareja que se sienta delante de mi mesa, dispuesta a confiar en nuestro trabajo para recuperar su relación, ser más felices, sentir más, disfrutar más o comprenderse mejor, siempre me aporta un importante montón de cosas. Ya he dicho en otras ocasiones que el mundo de la pareja es tan diferente por que se parece a cada una de las personas que la componen y por eso nuestra labor es tan «artesanal» y personalizada, por que no hay dos parejas iguales en consulta.

Cimientos comunes

Desde hace años llevo en charlas, ponencias o en mi propia consulta comparando la pareja con los cimientos de un edificio. Un edificio cuyos cimientos tenían cuatro pilares y, sobre ellos, cada pareja construye el edificio como mejor le parece: edificios de oficinas, chalets, caserones, catedrales góticas, tiendas de campaña, casitas de campo… Pero fuese cual fuese su tipo de edificación, los pilares de sus cimientos siempre eran los mismos cuatro: la comunicación, la confianza, los sentimientos compartidos y la erótica.

La comunicación entre las personas, ya sean del mismo sexo o de ambos sexos es un pilar imprescindible y uno de los que más personas te trae a la consulta. Aprender a comunicarse, a discutir, a debatir, a intercambiar opiniones sin herirnos, sin ofendernos y aportando no es una misión sencilla. Aquí la falta de Educación Sexual se hace patente desde el momento en el que notas que poco conoce cada sexo al otro. Hombres y mujeres nos comunicamos diferente, nos expresamos diferente y nadie nos enseña los lenguajes que nos permitan construir un lenguaje común, una comunicación común. Un clásico de las parejas heterosexuales es que ante una dificultad con su relación, el hombre decida encuevarse y la mujer le persiga cueva adentro buscando hablar las cosas. Cuanto más persigue la mujer al hombre, este más se encueva, hasta casi la profundidad de la incomunicación total. Si la mujer se quedase a esperar fuera de la cueva, cómodamente sentada con una hoguerita, el hombre acabaría saliendo y pudiendo expresarse por que ya ha interiorizado qué sucede y ya puede hablarlo con su pareja. Nadie les ha explicado que ante una dificultad la reacción iba a ser esa y cada uno trata de imponer su formato. No, respetemos el formato que cada persona tiene pero añadamos un formato común a nuestra comunicación para que sea realmente nuestra.

La confianza es otro de los pilares básicos y no le dedicamos la atención adecuada, ya que pensamos que siempre es igual para todos y todas y que las personas lo pensamos y lo vivimos del mismo modo. En este pilar tendríamos los celos, la fidelidad vs lealtad, el cómo vamos a afrontar nuestras relaciones con otras personas, como vamos a gestionar los naturales deseos eróticos hacia otras personas, cómo vamos a movernos en la obviedad de que el amor suele ser exclusivo y el deseo suele ser variado, promiscuo. La sociedad nos vende un modelo clásico que nos puede funcionar si estamos a gusto en él, pero, ¿y si no lo estamos? ¿No podemos construir nuestro propio modelo, sea el que sea? Por supuesto, no solo podemos, debemos construir nuestro propio modelo de relación, de gestión y que nuestra pareja sea un traje cómodo y maravilloso que nos permita ser nosotros. Si nos aprieta, ahoga o atenaza, no es nuestro traje.

El tercer pilar serían los sentimientos compartidos. Podemos llamarlo amor, o deseo o compañía o cariño o pasión o como nos apetezca, pero lo importante es tener algo que nos lleva a decidir que vamos a ser pareja diferenciada de las otras personas. Los sentimientos pueden ser lo que marque esta diferencia. Ya decía la escritoria Maya Angelou que «...De pronto vemos que el amor nos cuesta todo lo que somos y todo lo que podemos ser. Y sin embargo es el amor lo único que nos libera». Esta hermosa frase tiene un riesgo, pensar que el amor todo lo puede, todo lo vale y , sobre todo, que el amor todo lo justifica. Vivir atrapada o atrapado en una relación y que la única motivación para mantenerla sea un lacónico «es que le/la quiero» puede dañarnos mucho y hacernos vivir en una engañosa y difícil situación. El equilibrio aquí sería lo ideal, por eso se llama el pilar de los Sentimientos compartidos, para que sean lo más equitativos posibles. Los desequilibrios sentimentales rompen muchas relaciones y producen dolor.

El último pilar, tan importante como los anteriores, es el de las prácticas eróticas. La erótica no es lo más importante en una pareja pero tampoco es algo menor. Suelo contar hasta la saciedad que las relaciones eróticas no son simples intercambios de fluidos. Las prácticas eróticas son la otra forma de comunicación, de comunicación a un nivel más íntimo y muchas veces no verbal. Por eso son importantes y por eso hay que mimarlas. No tener nunca encuentros eróticos significa que el nivel de comunicación intimo no funciona, no va y eso acaba afectando al resto de pilares. Solo estar bien en los encuentros eróticos tampoco funciona, ya que solo este pilar no sostiene todo el edificio. Cultivemos, cuidemos, mimemos.

Cuando uno de estos pilares tiene alguna grieta, el edificio entero se resiente. Es importante acudir a un sexólogo o a una sexóloga que pueda fortalecerlo. Si uno de los pilares se ha roto, todo el edificio se tambalea. Si dos pilares se han roto eso ya no es una pareja, tiene otros nombres y son cosas diferentes. Para consolidar, arreglar o reconstruir cualquiera de los pilares estamos los sexólogos y las sexólogas. Para permitir que cada pareja disfrute de sus espacios, sensaciones y vivencias en el entorno en el que más felices sean. No se merecen menos. Nadie se merece menos.

En educación con adolescentes, yo desarrollo estos pilares bajo el código CCRO: Comunicación, Confianza, Respeto y Opciones. Pero eso ya es otra historia que os contaré próximamente..

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