Condenan a tres cadenas perpetuas a una mujer que torturó y mató de hambre a su hija adolescente

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El cuerpo de la menor, que pesaba tan solo 38 kilos cuando fue encontrada, presentaba evidentes signos de maltrato

28 ene 2018 . Actualizado a las 20:06 h.

Tan solo dos semanas después de que la familia Turpin conmocionara al mundo entero con un historial de palizas y estrangulamientos a sus trece hijos, un nuevo caso de abusos y malos tratos sale a la luz. Una mujer de 43 años ha sido condenada a tres cadenas perpetuas por secuestrar, torturar y matar de hambre a su hija adoptiva, de 16 años de edad. 

La cruel historia se destapó en Iowa, en el condado de Polk  (EE.UU.) el 24 de octubre de 2016, cuando la policía recibió una denuncia por un accidente hogareño en la vivienda de Nicole Finn, de 43 años de edad, y su esposo, Joseph Finn. Al registrar la casa los agentes se encontraron a una joven de 16 años de edad con evidentes signos de maltrato y desnutrición. Se trataba de Natalie Finn, la hija adoptiva de Nicole y Joseph. La adolescente, que estaba desmayada en un baño y vestía únicamente un pañal para adultos, fue trasladada de inmediato a un hospital para intentar reanimarla pero no fue posible. Natalie murió de hambre tras haber sido torturada durante meses por su madre.

La muerte de la joven, que pesaba tan solo 38 kilos cuando la encontraron, destapó un historial de abusos y malos tratos a los otros hijos de la pareja, que se encontraban también en estado de inanición. La autopsia confirmó que la adolescente falleció a consecuencia de un paro cardíaco provocado por un avanzado estado de desnutrición. 

Durante el juicio se supo que Natalie Finn consiguió escapar de casa en una ocasión y pidió ayuda a gritos a los vecinos. Pero fue reducida y encerrada presuntamente por su madre. Según relata en Daily Mail,  la policía encontró en la vivienda una nota escrita por uno de los hijos de la pareja en la que se podía leer: «No puedo abrir la ventana, mamá la cerró». Y, efectivamente, la mujer se encargó de sellar todas las salidas para evitar que los menores escaparan de la vivienda.

El cuerpo de la joven estaba cubierto de llagas. Sus hermanos, de 14 y 15 años de edad, estuvieron también a punto de morir de hambre. Durante su declaración, uno de los menores aseguró que se veían obligados a beber agua del váter para no morir de sed.

Una maltratadora obsesionada con sus gatos y sus perros 

Durante el juicio a Nicole Finn, la defensa argumentó que la mujer no era plenamente consciente de sus actos y que se sentía abrumada por sus labores de crianza.

Sin embargo, la fiscalía aseguró que la mujer estaba más preocupada por el bienestar de sus gatos y perros que por sus propios hijos. De hecho, mientras dejaba morir de hambre a sus propios hijos, Nicole Finn se dedicaba a rescatar animales de la calle.

La jueza, Karen Romano, calificó de inexcusables las atrocidades cometidas por la mujer y le prohibió tener ningún tipo de contacto con los hijos que sobrevivieron a varios meses de abusos y torturas. «Esta corte no puede imaginar que tipo de trauma mental han sufrido estos niños», aseguro la magistrada.

El ahora ex marido de Nicole se declaró inocente de los cargos de secuestro y abandono y aseguró que ya no vivía con su familia cuando la joven murió. El juicio a Joseph Finn comenzará el próximo mes de abril. Mientras tanto, Nicole Finn se limitó a asegurar que apelará la decisión de la jueza, quien exigió que la condenada cumpla tres cadenas perpetuas por homicidio en primer grado.