¿Qué nos operamos más?

ESTE ES EL RÁNKING ESTÉTICO de las cirugías. El doctor Javier Valero nos descubre cuáles son las intervenciones más demandadas y nos habla de las novedades. Ya no es tan raro que una paciente entre en la consulta pidiendo los hoyuelos de Miranda Kerr. Pero ojo, no olvidemos que «por belleza debes correr menos riesgos que por enfermedad». Palabra de cirujano plástico.


BOLAS DE BICHAT

Cuántas famosas -y no tanto- se han extirpado las bolas de Bichat, esos paquetes grasos que tenemos en las mejillas, para afinar y perfilar el rostro. El cirujano plástico Javier Valero asegura que los resultados iniciales son muy buenos, pero a la larga pueden no ser tan buena idea: «La bola está ahí para toda la vida, y con el envejecimiento nos adelgaza la cara», consumiéndola más con la edad.

HOYUELOS

Es la novedad. Muchas empiezan a asaltar las consultas en busca de los hoyuelos de Miranda Kerr, una práctica tan sencilla que se puede hacer en clínica, lo que Valero ve más peligroso: «No es muy brillante el resultado, y yo no lo ofrezco. El punto se reabsorbe, por lo que acaba saltando dejando secuelas que supongo que se irá pensando en cómo resolverlas, y puede producir una fibrosis». La intervención consiste en recortar la mucosa de la boca y, desde dentro, darle un punto a la piel para fijarla a ella.

AUMENTO DE MAMAS

Sigue encabezando el ránking de las intervenciones estéticas. En este sentido, Valero asegura que se siguen prefiriendo redondas y hacia arriba, aunque hay que mirar antes la complexión de cada paciente a la hora de escoger esas prótesis o las anatómicas. La clave para que sea natural, dice el cirujano, «es que el implante también lo sea, es decir, que sea pequeño». Al contrario de lo que parece, si la proporción es adecuada, no se distingue tan fácilmente una prótesis redonda de otra en forma de lágrima.

GINECOMASTIA

La ginecomastia es el agrandamiento patológico de una o ambas glándulas mamarias en el hombre. Su operación consiste en eliminar la grasa y el tejido glandular de la mama afectada y, en el caso de que sea necesario, extirpar la piel sobrante. Una vez finalizada, a aquellos pacientes que además de grasa presenten un volumen de tejido mamario, se les realiza una incisión localizada a nivel del borde inferior de la areola. Es una intervención «con más componentes que el puramente estético», señala Valero.

BLEFAROPLASTIA

A la chita callando, los hombres acuden cada vez más al cirujano plástico. Porque ellos se operan, pero tienden a ocultarlo y optan por intervenciones discretas. Una de ellas es la blefaroplastia, con la que se extrae la grasa y el exceso de piel de los párpados, y que puede servir para corregir la caída de los párpados superiores y las bolsas de los inferiores, que hacen que tengamos un aspecto más cansado. «Si hay exceso de piel, puede combatirse con láser», especifica el cirujano.

AUMENTO DE GLÚTEOS

«Hubo un gran bum del aumento con grasa», dice el doctor, que añade que las prótesis para esta zona son «mucho más duras» y apunta que «el implante puede notarse con la edad». A alguna se le va la mano con la grasa y se pone «glúteos descomunales». «Hay que ponerla debajo de la piel, pero también en el músculo, lo que puede dar complicaciones», señala Valero, que de las Kardashian destaca una liposucción «muy agresiva» en la cintura, lo que realza aún más sus culos: «Pero cuanta más grasa, más riesgos. Por eso intento convencer a mis pacientes de que no se pongan grandes glúteos».

RINOPLASTIA

La nariz es uno de los puntos que más se intervienen, y en este caso estamos hablando de un retoque unisex. «Los varones también se la operan, pero por su tendencia a ocultar este tipo de retoques, igual te dicen: ‘Me la rompí y aproveché’...», apunta el doctor. Los candidatos ideales para someterse a ella son aquellos que buscan una mejoría y no la perfección absoluta, y es muy importante valorar la fisonomía facial antes de elegir una nariz. No nos tiene por qué quedar bien la de otra persona.

OTOPLASTIA

Las orejas siguen siendo uno de los rasgos que más deseamos corregir a través de la otoplastia, una intervención que sirve o bien para llevar las orejas prominentes o «en soplillo» a una posición más normal, más pegadas a la cabeza, o bien para reducir el tamaño de unas orejas que vemos demasiado grandes. Esta es una cirugía que se realiza muchas veces a niños de entre 4 y 14 años, puntualiza el doctor Valero, puesto que las orejas ya han crecido casi completamente a los 4 años de edad. También se realiza en adultos, y las complicaciones son infrecuentes y de poca importancia. 

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