Viajes, cenas de lujo y orgías, así sobornó Leonard el Gordo a la Marina de EE.UU.
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El caso se ha clasificado como el peor escándalo de corrupción en la historia de la Marina y en el que el Departamento de Justicia ha investigado a más de 60 almirantes
03 feb 2018 . Actualizado a las 09:24 h.A Leonard Glenn Francis todos en la Marina le conocían como Fat Leonard (Leonard el Gordo). Él fue la mayor amenaza para la tripulación del Blue Ridge, el buque insignia de la Séptima Flota de la Armada de EE.UU. El caso, revelado por The Washington Post, se ha clasificado como el peor escándalo de corrupción en la historia de la Marina y en el que el Departamento de Justicia ha investigado a más de 60 almirantes, acusando de momento a dos de ellos y a 15 oficiales, por aceptar sobornos o mentir sobre sus relaciones con Leonard.
La gravedad del caso se entiende teniendo en cuenta que el buque Blue Ridge tiene un papel esencial en la seguridad nacional al supervisar todas las operaciones marítimas de EE.UU. en Asia y el Pacífico Occidental. Es el segundo en servicio más activo de la Armada y ha sobrevivido a conflictos tan importantes como la Guerra de Vietnam. No pudo hacer lo mismo con la amenaza de Leonard el Gordo.
Su capacidad de rastreo y control sobre 60 buques de guerra y submarinos tripulados por 20.000 marines, fue precisamente lo que atrajo el interés de este empresario malayo que a través de su empresa Glenn Defense Marine Asia, consiguió administrar las operaciones de logística de toda la Séptima Flota. ¿Cómo? Sobornando a decenas de oficiales con comidas, viajes, entradas para conciertos, trajes a medida, bolsos de diseño para sus mujeres y hasta 45 orgías con prostitutas de lujo, regadas con Dom Perignon. Fue así, a golpe de talonario, cómo varios marinos filtraron al magnate los itinerarios secretos de todos los barcos y submarinos estadounidenses que transitaban por la región. Una vez conocidas las rutas, Leonard conseguía que sus topos en el Blue Ridge condujesen los buques a los puertos que al empresario le interesaba, para que su empresa les cobrase por el combustible y otros suministros.
El soborno duró siete años. En ese tiempo Francis invitó a cenas como la que tuvo lugar en marzo del 2006 en el Swissotel the Stamford, uno de los mejores hoteles del Sudeste Asiático. Fue allí donde al menos siete oficiales bebieron coñac a 2.000 dólares la botella y fumaron puros Cohiba a 2.000 dólares la caja. Si había alguna duda de quién pagaba, el menú ya explicaba que los anfitriones de la velada eran el señor y la señora Francis. «Leonard me hizo un regalo precioso», agradeció en un correo electrónico la esposa del capitán David Lausman, tras recibir en el 2011 un bolso de Versace de 8.400 dólares y antes de quejarse de que la insignia se había roto. A los pocos días, Glenn Defense le envió un Versace nuevo.
Francis, de 53 años, se ha declarado culpable de soborno y fraude al Ejército, que asciende a 35 millones de dólares. Desde su arresto en el 2013, el empresario permanece en la cárcel de San Diego a la espera de sentencia.