Macron no hace una sola cesión a las tentaciones secesionistas de Córcega
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Descarta en Ajaccio la amnistía para los presos independentistas corsos
07 feb 2018 . Actualizado a las 08:07 h.Emmanuel Macron descartó ayer toda amnistía para los presos independentistas corsos, una de las principales reivindicaciones de los mandatarios soberanistas de Córcega con los que se reunió luego en su primera visita oficial a la isla. El presidente francés se mostró firme e intransigente con las tentaciones secesionistas en la conmemoración del vigésimo aniversario del asesinato del prefecto Claude Erignac por un comando disidente del Frente de Liberación Nacional de Córcega, organización clandestina que en 2014 depuso las armas sin entregarlas.
El jefe del Estado más centralista de Europa acudió a Ajaccio acompañado por la viuda y los dos huérfanos de Erignac, que volvieron a la isla por primera vez desde la muerte a tiros del delegado del Gobierno en 1998. En el lugar del crimen, primer asesinato de un prefecto en tiempos de paz desde la Segunda Guerra Mundial, inauguró una plaza a nombre de la víctima y pronunció un discurso sin concesiones al poder insular en manos de la coalición soberanista, ganadora de las elecciones territoriales en diciembre.
«La justicia de la República fue rendida y será mantenida sin indulgencia, olvido ni amnistía», proclamó al advertir de que «lo que pasó aquí no se justifica, no se defiende y no se explica porque fue un asesinato, un atentado». El aviso fue una alusión a Gilles Simeoni, presidente del Consejo Ejecutivo de Córcega, que ejerció de abogado defensor de Yvan Colonna, condenado a cadena perpetua como autor material de los disparos mortales. El gobernante autonomista no aplaudió el discurso presidencial como tampoco lo hicieron los diputados nacionalistas presentes. El independentista Jean-Guy Talamoni, presidente de la Asamblea de Córcega, no asistió por considerar que su presencia no era deseada por los organizadores del homenaje. En la época del atentado, el entonces partidario de la lucha armada explicó que condenaba la acción pero no a sus autores.
Con la inauguración de la plaza, Macron subrayó: «Sellamos nuestra unión indefectible en la República», que debe conducir a Córcega hacia «un futuro a la altura de sus esperanzas sin transigir con las demandas que la harían salir del seno republicano». Además, comparó a los asesinos del prefecto con los yihadistas ya que el crimen, a su juicio, «no tiene nada que ver con una pretendida lucha de liberación pues es uno de esos actos de terrorismo que nuestra nación ha sufrido recientemente».
De los siete condenados por el atentado, cuatro ya están en libertad tras haber cumplido sus penas. Los otros tres miembros del comando purgan cadena perpetua en prisiones del continente bajo un régimen de peligrosidad que impide su traslado a cárceles de la isla. El Gobierno se ha mostrado dispuesto al acercamiento a Córcega «caso a caso» de otros reclusos independentistas, menos de una decena, reivindicación unánime de la clase política local.
París es hostil a reconocer el corso como lengua cooficial y restringir el acceso a la propiedad a los no residentes desde hace tiempo en la isla por considerarlos planteamientos anticonstitucionales. El diálogo con el poder soberanista se centra en otros puntos de su programa: la mención específica de Córcega en la Constitución como territorio singular y la ampliación de la actual autonomía a competencias en materia fiscal y legislativa.