Las 9 cosas que debes saber antes de comprar criptomonedas

Bitcoin o blockchain son términos que han llegado para quedarse. Te contamos todos los detalles de una de las divisas más revolucionarias y que más está dando de qué hablar


Es el último fenómeno financiero. Las criptomonedas, capitaneadas por el célebre bitcoin, se han convertido en los últimos años en tema recurrente de las publicaciones de papel color salmón. Pero también en los corrillos menos especializados. El vertiginoso ascenso de su valor y las cientos de leyendas urbanas que circulan por la red han conseguido que las criptomonedas centren el foco de atención de gran parte de la población. Sin embargo, y a pesar de copar páginas informativas a diario, este tipo de divisas siguen siendo un auténtico misterio para una parte importante de la población. 

Tras unos meses de meses de vino y rosas en lo que uno parecía rozar la ignorancia si no invertía en estas divisas, el bitcoin y el resto de sus hermanos afrontan ahora su momento más imprevisible. Todo hace pensar que las monedas digitales se van a convertir, más pronto que tarde, en víctimas de una burbuja económica. Mientras eso pasa, las últimas noticias -que hablan de gente millonaria de la noche a la mañana gracias a una cartera repleta de bitcoins- están animando a una parte importante de la población a invertir sus ahorros. Antes de poner en riesgo nuestras carteras es imprescindible tener sobre la mesa todos los datos. Estos son los más importantes. 

1. ¿Qué son?

Una criptomoneda es, simplificando mucho las cosas, dinero digital. Los bitcoins y el resto de divisas surgen gracias a la combinación de redes de ordenadores, criptografía y software, lo que permite crear una moneda virtual distribuida y sin que exija la necesidad de tener una entidad central que la controle. 

Pero no es todo tan sencillo como parece. El bitcoin solo se parece a las monedas que todos conocemos y que utilizamos a diario en que puede ser usado como medio de pago. La forma de obtenerlo es totalmente diferente. Y es que para obtener un bitcoin es necesario que un ordenador descifre un problema, otorgando al que lo descifra -llamado minero- una criptomoneda como premio. Algunos expertos hacen una comparativa con el oro para entenderlo mejor. El bitcoin, al igual que este metal precioso, se extrae y es finito. De hecho, uno de los principios fundamentales de la criptomoneda más famosa del momento es que la cantidad de unidades en circulación nunca podrá exceder los 21 millones. Sin embargo, esto nunca será una limitación, porque los bitcoins pueden dividirse hasta en ocho cifras decimales e incluso en unidades más pequeñas si es que así lo requiere el futuro.

Otro de los factores que debemos tener en cuenta es que a medida que entran nuevos «mineros» el coste de obtener un bitcoin aumenta. La resolución del problema tendrá que complicarse para conseguir mantener la tasa de emisión. 

2. ¿Y qué es el blockchain?

Esta tecnología es la que permite que fluyan los bitcoins. El blockchain es como un gran libro de contabilidad, público y distribuido que se sustenta a través de la Red, y que es común y compartido para todos los ordenadores. No hay un único contable o tesorero. En este sistema, que funciona en Internet, queda reflejado el histórico de todas las transacciones realizadas. Es una cadena de datos que están entrelazados entre sí y que no permiten modificación después de su creación, por tanto es un buen mecanismo para las criptomonedas, ya que es capaz de generar rastro de todas las transacciones llevadas a cabo. Marc Andreessen, socio de uno de los fondos de capital riesgo más importantes de Silicon Valley, resumía esta tecnología de manera sencilla: «Una cadena de bloques o blockchain es esencialmente un registro, un libro mayor de acontecimientos digitales que es compartido entre muchas partes diferentes».

3. ¿Qué criptomonedas hay?

 El bitcoin es el más famoso, pero no es el único. 

- Bitcoin Cash (BCH). Esta criptomoneda fue creada a partir de una bifurcación del bitcoin en agosto del 2017. El objetivo que se perseguía con esta bifurcación era acelerar las transacciones al incrementar el tamaño de los bloques de bitcoin cash. 

- Litecoin (LTC). Esta divisa digital fue creada en el 2018 por un graduado en el MIT y exempleado de Google con el objetivo de convertirla en una versión más gastable del Bitcoin. Al igual que su hermano famoso, también tiene un límite de monedas que puede ser minado.

- Ether (ETH). Se lanzó en el 2015 y está pensada para gestionar contratos entre personas, crear cuentas de firmas múltiples y otros propósitos algo más complejos que el mero intercambio de divisas. Al contrario que otras criptomonedas, esta divisa está vinculada a la plataforma Ethereum y tan solo puede utilizarse dentro de ella. No tiene un límite de «extracción», a diferencia del bitcoin, y funciona a través de contratos inteligentes, unos codigos de programación que democratizan digitalmente los acuerdos y que por lo tanto aseguran su cumplimiento.

4. ¿Cómo, cuándo y por qué se crearon?

Es sorprendente, pero la identidad del creador de una de las tecnologías más importantes del momento es todo un misterio. Ni tan siquiera sabemos si es hombre o mujer o si se trata de un único individuo o un grupo. Satoshi Nakamoto es el pseudónimo de la persona o grupo de personas que en el año 2008 crearon el protocolo que rige el funcionamiento del bitcoin. Y lo hizo a través de un artículo publicado en la lista de correo de criptografía metzdowd.com. En su trabajo ponía como horizonte del bitcoin conseguir eliminar los bancos como intermediarios, suprimir las comisiones o preservar el anonimato en las transacciones.

5. ¿Dónde se pueden comprar?

Para poder hacerse con un «puñado» de bitcoins es necesario, en primer lugar, tener un monedero o cartera virtual, un sistema que permite almacenar las claves privadas que nos darán acceso a nuestros bitcoins. Plataformas como electrum.org o coinbase.com ofrecen este servicio. Estas dos páginas, de manejo bastante intuitivo, funcionan como la clásica billetera pero en formato digital.

El siguiente paso es acceder al mercado de compra venta de divisas, un proceso que se puede llevar a cabo en otras páginas como kraken, localbitcoins o bitsamp en las que uno puede llenar o vaciar su billetera digital.

Pero no es la única forma. A lo largo de toda España existen 40 cajeros en los que se puede adquirir criptomonedas. Estas máquinas permiten cambiar moneda tradicional por bitcoins u otras divisas digitales. El proceso es sencillo, una vez hemos introducido en el cajero el dinero en metálico que deseemos, este lo convierte en nuestra billetera digital en las criptomonedas que correspondan. 

6. ¿Quién controla el precio?

Últimamente solo escuchamos maravillas de las criptomonedas. Decenas de casos de personas que, por curiosidad, invirtieron en el momento de la creación del bitcoin irrisorias cantidades de dinero como experimento y hoy en día se han convertido en millonarios. La pregunta que surge entonces parece sencilla: ¿por qué ha subido tanto el bitcoin? ¿Quién lo controla?

El precio de un bitcoin lo determinan las personas que participan en su proceso de compraventa. En realidad nadie y todos lo controlan. La ley de la oferta y la demanda es la que se encuentra detrás del precio. Cuando se incrementa la demanda de bitcoin, el precio del mismo sube, mientras que cuando cae la demanda el coste también cae.

El sistema tiene un número limitado de criptomonedas en circulación y los nuevos bitcoins son creados a una velocidad decreciente: «Debido a que el bitcoin es todavía un mercado relativamente pequeño comparado con lo que podrá llegar a ser, no es necesaria una significativa cantidad de dinero para mover el precio del mercado arriba o abajo, es por eso que su precio es todavía muy volatil», explican desde una de las páginas de información que tienen los desarrolladores de la divisa digital.

7. ¿Por qué han crecido tanto en los últimos años?

La atención suscitada en los últimos meses por parte de los consumidores ha provocado que el precio de un bitcoin se dispare considerablemente. Una vez más, aparece en escena la ley de la oferta y la demanda. Cuantas más personas estén interesadas en comprar una de estas divisas más aumentará su valor y cuánto más jugosa sea su venta más atención acapararán. Es la pescadilla que se muerde la cola. Y precisamente aquí reside gran parte de su peligro. Mientras aumenta el interés el precio sube vertiginosamente y por tanto el dinero invertido por parte de los ahorradores. Y desde las propias páginas de bitcoin alertan: esta moneda puede llegar a valer nada en cualquier momento. «La historia está llena de monedas que fracasaron y ya no se utilizan. Aunque el fracaso de las anteriores divisas ocurrió por la hiperinflación, lo cual es imposible que ocurra con bitcoin, siempre existe la posibilidad de fracasos técnicos, competencia entre monedas, problemas políticos...» .

8. ¿Quién se ha declarado en contra de este tipo de monedas?

Probablemente uno de los principales contratiempos con los que cuentan las divisas digitales es su mala fama. Dentro del sector financiero gozan de poca o nula confianza y algunas de las figuras con más reconocimiento en la esfera económica ya se han declarado públicamente en contra de un sistema que creen que puede saltar por los aires en cualquier momento.

Mientras los principales organismos reguladores -entre los que se encuentran el Banco de España y la CNMV- alertan de que en este tipo de inversiones «existe un alto riesgo de pérdida o fraude», personalidades tan consideradas como el magnate Warren Buffet auguran un «mal final» a toda esta historia. Tampoco los especuladores se han dejado convencer. Jordan Belfort, el verdadero Lobo de Wall Street, ha sido claro y conciso: «es una estafa gigantesca que va a explotar en la cara de muchísimas personas. Es mucho peor que cualquier otra cosa que haya hecho yo».

9. Actividades ilegales

Un reciente estudio realizado por expertos en finanzas de la Universidad Tecnológica de Sidney y la Escuela de Economía de Estocolmo ha demostrado que un 25 % de los usuarios y el 44 % de las transacciones que se llevan a cabo con criptomonedas están directamente relacionadas con actividades ilegales. 

El bitcoin se ha convertido en uno de los principales medios de pago de artículos ilegales dentro de la red TOR (acrónimo de The Onion Router), una red que, gracias a un navegador específico, permite conectarse a otros servidores intermediarios y que, por tanto, preserva la privacidad del comprador. Las divisas digitales han permitido que en los lugares más recónditos e incontrolables de Internet se intercambien toda clase de objetos y productos ilegales (armas o drogas entre ellos) sin que las autoridades reparen en ello.

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