El escándalo sexual le cuesta el cargo a la número 2 de Oxfam

Bruselas investiga si se pagaron indemnizaciones con sus fondos y amenaza con retirárselo a la oenegé si se prueban


bruselas / corresponsal

«Esto solo es la punta del iceberg», alertó este lunes la ex Secretaria de Estado británica de Desarrollo Internacional, Priti Patel, tras salir a la luz una serie de escándalos sexuales en el seno de la oenegé Intermon Oxfam durante las misiones humanitarias en el Chad (2006) y Haití (2010). Las orgías con prostitutas en la sede de la organización en Puerto Príncipe, a la que sus propios trabajadores se referían como «la casa de putas», no son una excepción. El acoso sexual e incluso la pornografía parecen estar plenamente institucionalizados entre las organizaciones humanitarias del Reino Unido, donde el sector de la cooperación acumula 120 denuncias similares. Aunque las autoridades británicas han anunciado que investigarán en profundidad a todas las oenegés, las miradas están puestas por ahora en Oxfam. Su directora ejecutiva, Penny Lawrence, presentó este lunes su dimisión, avergonzada por haber ocultado los delitos cometidos en el país caribeño por siete miembros de la oenegé, entre ellos el jefe de misión, Roland Van Hauwermeiren, quien habría contratado los servicios de varias prostitutas con fondos de los donantes. Lawrence, quien se define como una «apasionada defensora de los derechos de las mujeres», ya había sido informada de la comisión de estas prácticas durante la misión humanitaria en el Chad en el 2006, lo cuál no impidió que se repitiesen en Haití tras el terremoto que asoló la isla caribeña cuatro años después. Las autoridades haitianas han exigido a Oxfam la publicación de los nombres de los implicados para emprender acciones legales contra «esa banda de pedófilos», aseguró al diario The Guardian su embajador, Bocchit Edmond.

Comunicado a colaboradores

«Fallamos a la hora de actuar de forma adecuada (...) Como directora del programa en esa época, me siento avergonzada de que esto ocurriese ante mis ojos y asumo plena responsabilidad», escribió este lunes la británica anunciando su renuncia. El escándalo hace temblar los cimientos de la oenegé. A la falta de reacción de su cúpula se suma el silencio impuesto para no dañar la imagen de la entidad, que este lunes todavía se negaba a asumir su responsabilidad: «Estos hechos sucedieron en el 2011 y fueron investigados y solucionados en su día. Todas las personas que se demostró que estaban implicadas salieron de la organización», defendió el director general de Oxfam Intermón, José María Vera, en un comunicado enviado a sus colaboradores. En ningún momento explica por qué no emprendieron acciones legales. Las autoridades británicas no están de acuerdo con sus argumentos y aseguran que Oxfam no dio detalles sobre los ceses y expulsiones. Otras oenegés les reprochan no haber dado la voz de alarma. Ese secretismo facilitó la vuelta al trabajo de los siete cooperantes con otras organizaciones. Es el caso de Van Hauwermeiren, quien colaboró en Bangladesh con Acción contra el Hambre. Nadie de Oxfam les informó de sus antecedentes.

Los fondos bajo lupa

Aunque Vera asegura que «en ningún caso se produjo fraude económico» y que «esto no tiene impacto en la gestión de las donaciones recibidas para la emergencia», Bruselas desconfía de la oenegé. La Comisión Europea anunció este lunes que investigará en profundidad si parte de la ayuda donada en el 2011 (1,7 millones de euros) se destinó al pago de indemnizaciones por despido de los cooperantes implicados en los escándalos sexuales. La enorme indignación del Ejecutivo comunitario ha llevado a las autoridades europeas a amenazar a Oxfam con retirarle todas las ayudas: «Estamos listos para revisar la necesidad de cesar la financiación a cualquier socio que no cumpla nuestros altos estándares éticos», aseguró este lunes la portavoz de Exteriores de la Comisión, Maja Kocijancic.

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