Juncker pide que antes de fin de año se designen a los candidatos a sucederlo

Propone que su sustituto en la Comisión salga de las próximas elecciones europeas


bruselas / corresponsal

El presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, salió a la sala de prensa en una de sus contadísimas comparecencias a pecho descubierto desde que llegó al puesto el 1 de noviembre de 2014. Y no defraudó. Juncker lanzó varios mensajes sobre debates de enorme calado que debe afrontar el club a corto plazo, entre los que destaca la decisión sobre la fórmula que debe emplear la UE para elegir a su sucesor.

Juncker quiere un único presidente de la Unión en lugar de la actual bicefalia: el brazo ejecutivo (la Comisión) y el Consejo (formado por 28 países y liderado por Donald Tusk). Esta reforma, no obstante, no llegaría hasta avanzada la próxima década en lugar de hacerlo ahora, aprovechando la ventana electoral comunitaria que se abre en mayo de 2019 y que marcará el ciclo de los cinco próximos años. Lo que sí defendió con vehemencia de cara a esta cita en las urnas es la figura del «Spitzenkandidaten» (cabeza de lista, en alemán) que él mismo estrenó en las elecciones de 2014.

Se trata, en esencia, de que sea presidente de la Comisión el candidato del partido que gane las elecciones y que logre la mayoría suficiente en el Parlamento Europeo y el plácet político del Consejo. No hay que olvidar que, en su día, el entonces primer ministro británico David Cameron votó en contra del luxemburgués, que este miércoles pidió a las grandes familias políticas que designen a sus candidatos antes de que finalice el año para que así empiece a ser conocido por la opinión pública y que los Estados miembros se impliquen a fondo en elegir a la persona adecuada.

El otro debate abierto por Juncker se refiere al dinero. La marcha del Reino Unido va a provocar un socavón anual de en torno a 13.000 millones de euros anuales en el presupuesto comunitario. Menos dinero, nuevas necesidades que cubrir, muchas regiones europeas que se han acostumbrado a recibir transferencias comunitarias con excesiva alegría y una dificultad en el horizonte: los países ricos no quieren aflojar el bolsillo. El lío puede ser gordo.

La negociación del marco financiero plurianual 2020-2027 va a ser una durísima batalla en la que países como España, por ejemplo, tienen muchísimo que perder ya que Bruselas advirtió este miércoles de que podría haber un bajada de hasta el 30 % en las subvenciones agrícolas y regionales. «Tendremos que aplicar recortes en la política agraria común (PAC) y en la política de cohesión si queremos llegar a las nuevas prioridades que nos hemos fijado», recalcó. Entre otras, destaca el control de la fronteras o la Defensa. «No estoy a favor de recortes brutales», apostilló situando la pelota en el tejado de los Estados miembros.

Bruselas no tiene una maquinita para hacer dinero. Todo llega de las capitales y si estas no están dispuestas a aflojar el bolsillo no hay nada que hacer. Hay países, los receptores, que no quieren recortes. Los contribuyentes netos no quieren poner más dinero de sus contribuyentes. ¿Entonces? La Comisión propuso una tercera vía que pasa por establecer impuestos comunitarios gestionados directamente por Bruselas para obtener más margen presupuestario.

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