La Casa Blanca teme a la generación post-Columbine

Trump intenta frenar las protestas de estudiantes con una pequeña concesión al control de armas


nueva york / corresponsal

Es la generación post-Columbine, y después del goteo de tiroteos en las aulas de varios colegios de Estados Unidos han decidido plantarse frente al statu quo y decir basta. Crecieron preparados para que esas escenas de pánico que vieron en la televisión con el asesinato masivo en Columbine High School en 1999, en Virginia Tech en el 2007 y en Newtown en el 2012, se repitiera, como finalmente sucedió, en su colegio. Pero no piensan pasar ni una más y hasta la mismísima Casa Blanca les teme.

Conseguir que el Gobierno ponga coto a la tenencia de armas de fuego es la máxima de estos estudiantes, que mientras sus padres crecieron haciendo simulacros de incendios ellos se preparaban para tiroteos. Al crimen de Columbine, que marcó a una generación de padres asustados, le sucedieron otras masacres que han convertido este mal endémico en insoportable para las nuevas generaciones. Por eso estos jóvenes de Parkland se escudan en su rabia y en el poder que les otorgan las redes sociales para ser escuchados por todos. Incluido Donald Trump.

«Es una señal de vergüenza que un político acepte dinero de la Asociación Nacional del Rifle», manifestó este lunes uno de los organizadores de la «Marcha por nuestras vidas», que han convocado estos alumnos para el 24 de marzo. Con esta protesta, que esperan tenga réplicas en el resto del país, se pedirán medidas reales que prevengan futuros tiroteos.

El magnate apoya la mejora del sistema de verificación de antecedentes para la compra de armas Convertidos ya en el rostro del cambio, la cabezonería y popularidad que están alcanzando estos jóvenes no ha gustado en Washington. De hecho, este lunes la Casa Blanca trató de rebajar la tensión con una reforma a medio gas. «Mientras las discusiones están en curso, el presidente apoya los esfuerzos para mejorar el sistema federal de verificación de antecedentes», deslizó la portavoz de la Casa Blanca, Sarah Sanders. Un cambio de rumbo significativo, sin embargo, después de haber obviado este asunto desde hace más de un año. El problema es que para muchos esta concesión es insuficiente y llega tarde.

«No vamos a permitir que esto siga sucediendo», dijo David Hogg, alumno y testigo de la masacre del día de San Valentín en la que Nikolas Cruz, de 19 años la emprendió a disparos con un rifle de asalto AR-15. Se solidarizaron con estos alumnos los estudiantes de las escuelas del área metropolitana de Washington. En varios turnos de tres minutos, se tumbaron en la Avenida Pensilvania para simbolizar el poco tiempo que tardó el autor del tiroteo de Florida en comprar el rifle con el que perpetró la matanza.

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