El Ejército se queda en las favelas

El Congreso de Brasil aprueba la actuación militar en Río para lo que queda de año, y crea un Ministerio de Seguridad Pública


brasilia / corresponsal

Tras siete horas de debate, el presidente de la Cámara de Diputados brasileña, Rodrigo Maia, estaba satisfecho por la aprobación de la actuación federal en la seguridad del estado de Río de Janeiro, que pasará a manos del Ejército hasta finales de año. «Si fuera una intervención militar, sería rechazada por esta cámara con toda mi energía. Estamos llamados a superar diferencias ideológicas contra un enemigo común a todos los hombres y mujeres de bien: el crimen organizado», aseguró el parlamentario tras los 340 votos a favor y 72 en contra de la medida excepcional. El carioca Maia, acusado en el pasado de tener una agenda oculta llena de más ambiciones que la de la representatividad de la Cámara, hizo guiños en el pasado a la bancada da bala (parlamentarios que pelean por recuperar la libre posesión de armas en Brasil), y en octubre visitó oficialmente Israel para tantear el terreno del armamento policial.

Oposición, sociólogos y profesores universitarios de Río de Janeiro ven con recelo el despliegue de militares en el estado carioca. Aunque casi todas las opiniones coinciden en el fracaso del Gobierno estatal para contener la lucha de bandas, las críticas se centran en la vulneración de los derechos de los más desfavorecidos: los pobres negros de las favelas. En las últimas horas se ha hecho viral en las redes sociales un vídeo en el que se explica a la población negra cómo actuar durante un registro u operativo militar. «Es triste tener que publicar ese vídeo. Pero todos sabemos bien que, cuando comience la intervención militar, quienes más sufrirán las consecuencias serán los negros, los pobres y los favelados», dijo el creador del contenido, Edu Carvalho, a O Globo.

Todo después de que el ministro de Defensa, Raul Jungmann, manifestase su intención de buscar un aval legal en el Supremo para realizar registros y arrestos masivos en las favelas, justificándolo en la «realidad urbanística de Río». «No hay carta blanca. Los militares no estarán sustituyendo el papel de los policías de Río. No vamos a confundir la intervención, que es un acto administrativo, con la acción militar», quiso aclarar Jungmann. La decisión que más temen los activistas por los derechos sociales y quienes miran con más recelo la acción de los militares atiende a la petición del general Braga Netto, al mando de la operación extraordinaria. No parece casual que la justificación ante los jueces del asunto más polémico para la nueva realidad social carioca la lleve Defensa: además de firmar la orden para intervenir en Río, el presidente Michel Temer decidió crear un ministerio de Seguridad Pública, que chupa el 70 % del presupuesto del ministerio de Justicia.

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