El deseo de Evo Morales de continuar en el poder eleva la tensión en Bolivia

Los paros y las protestas marcaron el segundo aniversario del referendo en el que el 51 % del país dijo no a la reelección indefinida


bogotá / e. la voz

Bolivia se divide en torno a la figura de su presidente. Varias organizaciones de la sociedad civil y sindicatos organizaron este miércoles una huelga general en contra de la nueva postulación presidencial de Evo Morales. Zonas comerciales y avenidas de importantes ciudades como Cochabamba y Santa Cruz amanecieron cerradas, aunque los sectores de la banca y la administración pudieron trabajar con aparente normalidad. La Policía utilizó gases lacrimógenos para acabar con los bloqueos en las carreteras de La Paz.

Los paros y las movilizaciones marcaron el segundo aniversario del referendo constitucional en el que el 51,3 % de los habitantes del país sudamericano rechazaron la reelección indefinida, impidiendo, en principio, la cuarta candidatura presidencial de Morales, que gobierna desde el 2006.

Un polémico fallo del Tribunal Constitucional habilitó en noviembre del año pasado, sin embargo, la nueva postulación del líder boliviano. Los magistrados dieron validez a un recurso interpuesto por el Movimiento al Socialismo (MAS) de Morales, que defendía el derecho del presidente a ser reelegido en base a la Convención Americana de Derechos Humanos.

La oposición ha criticado que el Gobierno influye de manera decisiva en el sistema judicial y que la decisión del Constitucional viola el resultado del referendo. «¿Podrá el pueblo boliviano doblarle la mano a los poderosos, o la voluntad férrea de quedarse por siempre en el poder derrotará la soberana voluntad popular? Esa es la cuestión de fondo que afronta Bolivia hoy, en medio de una polarización que se agudiza a medida que se acercan las elecciones del 2019», escribió ayer el ex presidente Carlos Mesa Gisbert.

Cada uno por su lado

No solo se manifestó la oposición. Varias organizaciones que apoyan a Morales, entre ellas los cocaleros, salieron este miércoles a la calle a defender a su líder. La policía intentó que oficialistas y detractores no chocasen en las calles del país. Los sectores afines a Morales denuncian que el referendo fue «una mentira», al haberse filtrado en los días previos a su celebración el romance del presidente con Gabriela Zapata, gerente comercial de una empresa china que tiene contratos con el Estado por más de 500 millones de dólares (unos 407 millones de euros).

El líder boliviano fue acusado de tráfico de influencias, tras admitir que habría tenido un hijo con Zapata. La gerente declaró meses después que el hijo no existía -Morales habría sido engañado- y que había recibido presiones por parte de la oposición para filtrar su historia.

«La historia de Bolivia tiene un antes y un después de Evo. Nunca existió un estadista con resultados tan importantes e inéditos en la historia del país», dijo ayer el ministro de Exteriores, Fernando Huanacauni, apoyando la candidatura de su líder, que está fraccionando al país sudamericano.

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