China allana el camino para que Xi Jinping se perpetúe en el poder

El Partido Comunista propone eliminar el límite de dos mandatos consecutivos


Pekín / Corresponsal

No por esperada resulta menos impactante. La decisión del Comité Central del Partido Comunista chino de proponer una reforma de la constitución para eliminar el límite de dos mandatos consecutivos (de cinco años cada uno) confirma la nueva era anunciada por Xi Jinping en el último Congreso de la formación.

De este modo, el líder chino más poderoso desde los tiempos de Mao allana su camino para perpetuarse en el poder más allá de 2023, año en el que acabaría su mandato.

El objetivo es suprimir la cláusula que dice que «el presidente y el vicepresidente no servirán más de dos mandatos consecutivos», según anunció este domingo la agencia oficial de noticias Xinhua.

Un nuevo órdago político del presidente chino que sucede al que ya lanzó en octubre cuando, tras la clausura del 19 Congreso del partido, no incluyó a ningún posible sucesor al ser todos los líderes mayores de 60 años.

Además, la cúpula comunista propuso inscribir la ideología de Xi en la constitución bajo el nombre oficial de «Pensamiento de Xi Jinping sobre Socialismo con Características Chinas para una Nueva Era», un honor que no se había concedido a ningún otro líder en vida excepto con excepción de «el gran timonel».

El Mao del siglo XXI

De los predecesores del actual presidente, solo la doctrina del artífice de la apertura, Deng Xiaoping, fue incluida en la carta magna pero de forma póstuma.

La decisión de suprimir el límite de mandatos será debatida en el pleno de tres días que empieza hoy y tendrá que ser aprobada por la Asamblea Nacional que se reunirá el 5 de marzo.

Se trata de un mero formalismo, porque de los cerca de 3.000 diputados que la componen, la inmensa mayoría son del Partido Comunista, y votan lo que previamente ha sido pactado.

De esta forma, China romperá con casi cuatro décadas de mandato colectivo iniciadas tras la muerte de Mao, precisamente para evitar la acumulación de poder en un solo líder.

Desde su llegada al poder en el año 2013, Xi Jinping se ha erigido en el dirigente más poderoso en décadas. Es el jefe del Estado, el secretario del Partido Comunista chino y el presidente de la Comisión Militar entre otros cargos, superando a Deng Xiaoping, el líder que ostentó mayor autoridad después de Mao.

Una de las claves de sus primeros cinco años de mandato es su implacable lucha contra la corrupción, que ha castigado a más de un millón de funcionarios y altos cargos, entre ellos algunos de sus rivales internos.

Además, ha desarrollado un creciente culto a su personalidad nunca visto en China desde los tiempos de Mao. Su omnipresencia en la prensa oficial, los carteles con sus consignas en cada rincón del país y una campaña de represión contra cualquier atisbo de disidencia han marcado sus primeros años al frente de la segunda potencia mundial.

Algunas organizaciones mundiales, como es el caso de Amnistía Internacional, han calificado su presidencia como «el peor momento para los derechos humanos desde la represión de Tiananmen (1989).

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