«En la práctica la palabra de la mujer todavía vale la mitad que la de un hombre»

Pablo Batalla REDACCION

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Isabel Carrera
Isabel Carrera

La directora del Máster de Género de la Universidad de Oviedo, Isabel Carrera, repasa los logros y retos del feminismo

01 mar 2018 . Actualizado a las 21:47 h.

A juicio de Isabel Carrera, filóloga inglesa y la directora del Máster de Género de la Universidad de Oviedo, sigue siendo válida en la actualidad la famosa reivindicación que hacía Virginia Woolf de Una habitación propia para que las mujeres, entre otras cosas, leyeran y escribieran: aunque la liberación femenina haya avanzado notablemente en las últimas décadas, ciertas losas siguen pesando sobre la capacidad creativa de la mitad del género humano, y la literatura sigue siendo un mundo eminentemente masculino, lo cual explica desequilibrios flagrantes entre sexos en el palmarés de todos los premios literarios del mundo, como el abrumador de que sólo 13 mujeres, por 100 hombres, hayan sido agraciadas con el Nobel de literatura. En esta entrevista, Carrera aborda estas cuestiones y también presenta con orgullo el máster que dirige.

--El objetivo de esta entrevista es hablar sobre los problemas que enfrentan las mujeres escritoras, pero no quisiera perder la ocasión de abordar brevemente sus líneas de investigación y en particular el tema de un libro que publicó en 2014 y que tituló ‘Generating the hybrid city: women writers create urban space’. Su tesis es compleja, pero muy interesante. ¿Podría explicárnosla sucintamente?

--El tema surgió cuando detecté que ahora hay mucha literatura que trata el espacio urbano y lo conecté con algo que se estudia ahora en geografía: lo que las geógrafas feministas llaman 'geografía del miedo' y que tiene que ver con cómo en las ciudades se diseñan y se construyen determinados espacios sin pensar en las mujeres: por ejemplo, calles o túneles mal iluminados para cruzar por debajo de una calle y en los que por la noche pueden refugiarse los violadores. Eso, mezclado con toda una educación que las mujeres recibimos desde pequeñas y que nos insiste en que debemos tener cuidado por la noche, hace que las mujeres vivamos la ciudad de una manera distinta a como la vive un hombre. Yo me puse a buscar literatura que reflejara eso y me encontré muchos ejemplos.