La justicia alemana permite a las ciudades prohibir los coches diésel

Patricia Baelo BERLÍN | CORRESPONSAL

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PACO RODRÍGUEZ

La sentencia, que prevé excepciones y plazos, será difícil de aplicar en un país cuya economía depende del sector automotor

28 feb 2018 . Actualizado a las 08:18 h.

Se trataba de una cuestión ética. La justicia alemana no podía ignorar ni el escándalo de manipulación de emisiones, que sacó los colores a Volkswagen en 2015, ni las nocivas pruebas de inhalación de gases que ese y otros grandes consorcios automovilísticos del país practicaron a primates y humanos. Por eso, el Tribunal Superior de lo Contencioso-Administrativo puso ayer la primera piedra para que las ciudades alemanas puedan prohibir los vehículos diésel en sus centros urbanos con una sentencia histórica que ha sido aplaudida por los ecologistas y que el Gobierno deseaba impedir a toda costa. Y es que, pese a haber sido amonestada por Bruselas debido a sus altos índices de contaminación, la primera potencia europea depende económicamente del sector automotor, pilar de sus exportaciones.

«El objetivo es, como antes, evitar las prohibiciones» generales, insistió el ministro de Transporte, Christian Schmidt, en un claro intento por tranquilizar al lobby automovilístico. Angela Merkel subrayó que la decisión «afectará a urbes concretas, no a todo el país ni tampoco a todos los conductores», y anticipó que se distinguirá entre aquellas con «graves problemas» para cumplir con los límites europeos y el resto. Según la Oficina Federal de Medio Ambiente, unas 70 ciudades alemanas superan ya el tope de 40 microgramos de dióxido de nitrógeno (NO2) permitido por metro cúbico de aire. «Subraya el derecho de los habitantes a un aire limpio», declaró la titular de Medio Ambiente, Barbara Hendricks, sobre un fallo simbólico que resultará difícil de aplicar.

Todo empezó cuando la oenegé Deutsche Umwelthilfe demandó a las ciudades de Stuttgart y Düsseldorf por no esforzarse lo suficiente por cumplir con los límites europeos de contaminación atmosférica. Dos sentencias dieron la razón a los ecologistas, pero los correspondientes estados federados recurrieron al Tribunal Superior de lo Contencioso-administrativo, alegando que no existe reglamentación federal y solicitando una revisión. Ayer el organismo, con sede en Leipzig, optaba por imprimir más presión, al considerar que las autoridades regionales de esas dos urbes pueden vetar la circulación de vehículos sin esperar a que se dicte una ley nacional o que el Tribunal de Justicia de la UE se posicione al respecto.

Aunque el fallo, que podría afectar incluso a los diésel con el estándar comunitario Euro 5 adquiridos hace pocos años, recalca que las medidas deben ser «proporcionadas y graduales». La corte establece un plazo de transición, además de prever excepciones para los trabajadores manuales y de servicios. Hendricks aprovechó para instar a las automotrices a implementar «mejoras técnicas» con el fin de reducir sus emisiones contaminantes.

Contra cambios físicos

La Asociación de la Industria del Automóvil le recordó su compromiso para actualizar el software de millones de modelos Euro 5 y Euro 6. No obstante, los consorcios se niegan a realizar cambios físicos en sus motores, por los elevados costes que entrañarían, y siguen apostando por el diésel, más económico que la gasolina por contar con subvenciones. Una cosa está clara: el debate en torno a la prohibición de coches contaminantes en áreas metropolitanas se ha colado en la política y no parece que vaya a agotarse pronto. De hecho, por primera vez el Gobierno alemán estudia la posibilidad de un transporte gratuito en varias regiones.

La alcaldesa de Roma anunció que vetará su circulación en el centro en el 2024

La alcaldesa de Roma, Virginia Raggi, informó ayer de que prohibirá la circulación de automóviles diésel en el centro de la capital italiana a partir del 2024. Como apunta Efe, la medida pretende contribuir a la protección del medio ambiente. La alcaldesa lanzó en su perfil de Facebook de que esta decisión busca frenar el avance del cambio climático, que está modificando los hábitos de vida de las sociedades actuales.

«Nuestras ciudades corren el riesgo de enfrentar desafíos inesperados. Asistimos cada vez más a fenómenos extremos: sequía por largos períodos (...), precipitaciones que en un día pueden dejar las lluvias de un mes entero o incluso nevadas inusuales de bajo nivel como las que actualmente se suceden en Italia», subrayó.

En su opinión, los responsables de las instituciones deben «actuar rápidamente» y poner en marcha medidas «enérgicas» para proteger el medio ambiente.