Casi 200 militares se unen a la investigación en Salisbury
10 mar 2018 . Actualizado a las 09:19 h.Está claro cómo y se sospecha el por qué. Pero queda todavía la gran pregunta por resolver en el caso del exespía ruso Serguéi Skripal: quién. Y el Gobierno británico no piensa parar hasta averiguarlo. Con todas las pesquisas apuntando al Kremlin, el Ministerio de Defensa tomó ayer cartas en el asunto y decidió enviar a Salisbury, la ciudad del sur del país donde se intoxicaron los Skripal, a casi 200 militares para participar en la investigación.
Scotland Yard explicó que tal despliegue de medios se debe a que se requiere una ayuda extra «para retirar varios vehículos y objetos del lugar de los hechos», es decir, el parque donde fueron hallados inconscientes Skripal y su hija Yulia, que en la actualidad siguen muy graves. Se trata de minimizar los posibles daños, ya que 21 personas han recibido tratamiento por la intoxicación de Skripal. Los servicios de inteligencia británicos sospechan que el envenenamiento se produjo en la casa de Skripal. La versión más truculenta dice que pudo ser la propia Yulia, que le visitaba, la que trajo sin querer el gas nervioso.
Por si esto fuera poco, el misterio que rodea al envenenamiento, que también afectó a un policía que socorrió a las víctimas cuando estaban inconscientes, ha llevado a la policía a pensar que las muertes encadenadas de varios familiares directos de Skripal podrían haber sido provocadas, por eso ayer acordonaron las tumbas, en el cementerio de Salisbury, de su mujer y su hijo, fallecidos prematuramente. Este gesto provocó la confusión de los vecinos, que tenían entendido que ambos habían muerto en accidentes de tráfico, cuando los certificados de defunción hablan de cáncer en el caso de la mujer, y un fallo hepático en el del hijo.