China endiosa al nuevo emperador rojo

sara r. estella PEKÍN / E. LA VOZ

ACTUALIDAD

ROMAN PILIPEY | Efe

La reforma de la Constitución que permite a Xi Jinping perpetuarse como presidente se aprobó con casi tres mil votos a favor y solo dos en contra

12 mar 2018 . Actualizado a las 08:10 h.

Xi Jinping no solo es el líder chino más poderoso en décadas sino que desde ahora también será el que más tiempo se perpetuará en el cargo. En una votación que más que decisiva fue un mero trámite, el pleno de la Asamblea Popular de China aprobó por una mayoría aplastante una histórica reforma de la Constitución. De los casi tres mil diputados, solamente dos votaron en contra y otros tres se abstuvieron, permitiendo al presidente alargar su mandato de manera indefinida.

Mientras las marchas patrióticas y las melodías tradicionales era interpretadas en directo por la banda militar en el imponente Palacio del Pueblo de Pekín, Xi Jinping era el primero en votar y tras el presidente lo haría todo el hemiciclo. En apenas veinte minutos se dio luz verde a la enmienda que permitirá a Xi continuar en el cargo más allá del 2023, cuando acaba su mandato. Esta fue la votación que menos oposición encontró en comparación con las anteriores enmiendas a la Carta Magna china. Si atendemos a las dos últimas modificaciones, en el 2004 solo diez delegados votaron en contra, mucho menos que la vez anterior, en 1999, cuando los sufragios negativos sumaron 21 en un Parlamento que aprueba todo lo que previamente ha decidido el Partico Comunista (PCCh).

Mejora de la economía con Xi

Después de casi cuatro décadas de un meteórico crecimiento económico, fomentado por la apertura iniciada por Deng Xiaoping, China vuelve a mirar al pasado. Deng fue quien creó una nueva Carta Magna en 1982 con limitación de mandatos, precisamente para evitar que un solo líder concentrara todo el poder y repitiera episodios autoritarios como los de Mao, con el Gran Salto Adelante (1958-1962) y la Revolución Cultural (1966-1976). «Si esta reforma se emplea para que Xi Jinping tenga más plazo para lograr sus objetivos económicos, situando a China a la vanguardia del mundo, será bien recibida, pero si es para volver al pasado, será un fracaso para este país», aseguró a La Voz el experto independiente Hu Xingdou.

Muchos críticos y disidentes temen que esta concentración de poder en una sola personas aumente el control ideológico y la censura en un país que ha desarrollado una sofisticada tecnología al servicio del control ciudadano. De hecho, todas las críticas que se han plasmado en las redes sociales desde que se anunció esta reforma han sido censuradas rápidamente. A principios de este mes el boicot a la perpetuidad de Xi en el cargo hizo que en China se suprimiesen de Internet los términos «estoy en contra», «monarquía», «vergüenza» o incluso la expresión irónica «larga vida al emperador».

Controvertidas enmiendas

Además de encumbrar al nuevo emperador rojo, la Asamblea Popular también ha sacado adelante otras enmiendas a la Constitución. Una de las más controvertidas es la creación de una Comisión Nacional de Supervisión que vigilará a los funcionarios públicos y a los cuadros del Partido. Esta nueva Comisión le dará todavía más poder, lo que crea gran preocupación entre quienes ven su lucha contra los corruptos como una excusa para purgar a sus enemigos dentro de sus filas.

Además, Xi será el primer líder chino al que le incluyen su pensamiento y su nombre en la Constitución en vida. Se denomina «pensamiento del socialismo con características chinas para una nueva era», y se estudiará en los colegios y en las universidades del país. Quienes defienden esta entronización de su presidente aseguran que Xi necesita más tiempo para conseguir que China sea la primera potencia mundial en el 2050.

El todopoderoso líder a quien denostaba el Partido Comunista

l. g. v.

El pasado octubre se dieron las primeras pinceladas de lo que terminaría por culminarse ayer. El Partido Comunista puso entonces a Xi Jinping a la altura de Mao Tse-tung, después de que su ideología fuera incluida en los estatutos del partido por su «pensamiento para la nueva era del socialismo con características chinas». Le han bastado los cinco años que lleva liderando el país para conseguir Xi los beneficios de los que en vida gozó el impulsor de la revolución comunista china, que gobernó durante casi tres décadas y se consagró, con sus férreas políticas anticapitalistas, como uno de los personajes que más animadversión generó en el siglo XX.

Desde ayer, además de poder mantenerse como presidente de China sine die, y de contar con el privilegio de que su pensamiento lo estudien las nuevas generaciones chinas, cualquier crítica a Xi se considerará anticonstitucional. El mandatario, de 64 años, sabe bien cómo se las gasta el Gobierno con los insurrectos. Hijo del revolucionario comunista y viceprimer ministro Xi Zhongxun, tuvo que ver a su padre era encarcelado durante la Revolución Cultural impulsada por Mao para combatir a los intelectuales y rivales políticos.

Antecedentes familiares

Igual que tantos jóvenes de aquella época, Xi Jinping fue enviado entonces a trabajar a un pueblo de la provincia de Shaanxi para ser reeducado. Como explica DPA, intentó unirse al Partido Comunista en varias ocasiones, pero siempre fue rechazado debido a sus antecedentes familiares. Quién lo iba a decir.