Caos y saqueos en el enclave kurdo de Afrin tras la ocupación de Turquía

Erdogan anuncia que extenderá su ofensiva contra la milicia YPG a todo el norte de Siria e Irak


redacción / La Voz

La ciudad kurda de Afrin estaba ayer vacía, por el éxodo de sus decenas de miles de habitantes, y sumida en el caos, por los saqueos a manos de los ocupantes turcos y sus aliados rebeldes. El presidente  Recep Tayip Erdogan parece dispuesto a humillar a las Unidades de Protección Popular (YPG), a las que tacha de terroristas. Sus soldados clavaron la bandera turca en el cuartel de esas milicias el centro de Afrin y derribaron varios símbolos kurdos, entre ellos, la estatua de su héroe mitológico Kawa el Herrero. Y lo hicieron el domingo. No era una fecha al azar, ese día se cumplían 103 años del triunfo del Ejército otomano sobre los aliados (franceses, británicos y australianos) en la Primera Guerra Mundial en la batalla de Gallípoli.

Exultante, Erdogan no se conforma con tomar el enclave sirio. Ayer anunció que su ofensiva contra las YPG se extenderá por toda la franja fronteriza de Siria e incluso Irak. Mientras, el régimen de Bachar al Asad condenaba la «ocupación turca» y reclamaba la «retirada inmediata».

Con la conquista de Afrin, Turquía ha roto el equilibrio de fuerzas y echado por tierra las aspiraciones kurdas de crear un ente autónomo en Rojova, el Kurdistán sirio. Consolida así su papel de cara a la Siria posconflicto.

Los saqueos en Afrin se repitieron ayer, según el corresponsal de la AFP y el Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (OSDH). «Es el caos total», añadió la oenegé, que dispone de una amplia red de fuentes sobre el terreno. Las imágenes de los saqueos suscitaron airadas reacciones como la de Jaled Joja, exjefe de la Coalición Nacional Siria, la principal formación opositora, que dijo que no había lugar para los «salteadores» entre los rebeldes. La víspera, combatientes opositores habían cargado camionetas con cajas de alimentos, cabras, mantas e incluso motos, antes de abandonar Afrin.

Ante la suerte que están corriendo sus más fieles aliados en su lucha contra el Estado Islámico, Estados Unidos se limitó a expresar a Turquía su «gran preocupación» por la toma de control de Afrin. Solo queda saber si Erdogan llegará tan lejos como para intentar reconquistar Manbij, base de las tropas estadounidenses.

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