El fundador de Proactiva Open Arms:  «El único objetivo es parar el barco»

El buque está retenido en Italia bajo la acusación de fomentar la inmigración ilegal


Redacción / La Voz

El barco de Proactiva Open Arms, que ha rescatado del Mediterráneo en apenas un año a más de 5.000 inmigrantes, está retenido desde la noche del domingo por orden de un fiscal en el puerto de Pozzallo (Sicilia), donde había desembarcado un día antes a 218 migrantes rescatados frente a las costas de Libia. El fundador de la oenegé española solo encuentra un motivo para la inusual situación creada. «El único objetivo es parar el barco. Ahora han encontrado un motivo. Pueden tenerlo dos meses u ocho», declaró Óscar Camps a la agencia DPA. La retención del barco solo responde a la voluntad de eliminar del Mediterráneo a las pocas oenegés que continúan rescatado a inmigrantes del mar, afirma.

El incidente comenzó el jueves, cuando guardacostas libios amenazó con disparar al barco si no entregaba a los más de 200 inmigrantes que había rescatado antes en alta mar, según denunció la oenegé, que se negó a entregar a los ocupantes. «Luego pusimos rumbo al norte, hacia Italia, como hacemos siempre», explicó. Pero esta vez «Italia no nos permitió la entrada» y obligó a que España tuviera que solicitar la entrada del barco a un puerto italiano. «Nos aplicaron un protocolo que no se había usado nunca», lamentó Camps, por lo que tuvieron que contactar con el Ministerio de Exteriores español y explicar que tenían una situación grave a bordo para que realizara el trámite. Tras varias horas de incertidumbre, la nave recibió permiso para atracar en el puerto de Pozzallo.

Un día después, la Fiscalía de Catania ordenó inmovilizar el barco Open Arms y abrir una investigación contra el capitán y dos miembros por «asociación criminal para fomentar la inmigración ilegal», un delito castigado con entre 4 y 7 años de cárcel en Italia. «Todo eso por desobedecer a los libios al no entregarles mujeres y niños», afirmó.

Camps dijo estar sorprendido porque se les tache de grupo criminal por el traslado y criticó que la acusación la lleve a cabo el fiscal de Sicilia: «Siempre viene todo del mismo lugar», denunció. Oscar Camps contó en el puerto de Barcelona con el apoyo de rostros conocidos como Joan Manuel Serrat o el exbaloncentista Jordi Villacampa.

Apoyos

No han sido los único apoyos, además de otras oenegés y varios ayuntamientos entre ellos el de Badalona, donde tiene la sede Proactiv, unos 15 eurodiputados españoles de varios partidos han pedido la liberación del barco de Open Arms. «¿Va a realizar gestiones con el Gobierno italiano para retirar estos cargos de inmediato?», señala una carta envidada a la Comisión Europea

Bruselas tomó distancia de la oenegé y señaló que hay que respetar el código de conducta de Italia. También el Gobierno español fue cauto. Para Camps, «detrás de Italia está la Comisión Europea». «Si esta es la política de la UE y si estos acuerdos con Libia están bendecidos por la UE, poco puede decir España. Ahora bien, España tiene un barco con su bandera retenido. El Gobierno no puede esconderse». El ministro de Exteriores, Alfonso Dastis, dijo que es necesario aclarar lo ocurrido, pero apuntó que rescatar a personas del mar durante una misión de salvamento no es «algo que pueda objetarse».

El barco trabajó como remolcador en A Coruña hasta que fue donado en el 2017 a la oenegé

El Open Arms fue rebautizado y remodelado el año pasado en A Coruña, donde tenía su base y donde trabajaba como remolcador Ibaizabal Tres. El barco, que tiene 44 años de antigüedad, fue elegido para que la oenegé contara con una embarcación que le permitiera trasladar entre 400 y 500 personas y prestar ayuda a las víctimas de los refugiados naufragios que se producen en la ruta del Mediterráneo, por lo que se acondicionaron zonas de habitabilidad durante su remodelación. En A Coruña se le dotó, además, de modernos equipos de navegación y comunicación para realizar esa labor.

Óscar Camps, fundador de la oenegé Proactiva Open Arms y que había visitado la ciudad para ver estos trabajos, había anunciado que lo que pretendía era que sirviera de ayuda para rescatar a los refugiados «que escapan de las guerras, del hambre, de las persecuciones». Con este fin se le había dotado con dos lanzaderas de actuación rápida de 230 caballos cada una, «fundamentales para la recogida de los náufragos».

El barco fue donado a la oenegé por la naviera vasca Ibaizabal y había partido del puerto coruñés a finales de junio, siendo despedido por un buen número de embarcaciones locales. El buque, de 37 metros de eslora, 9,50 de manga y 4.000 caballos de potencia, había participado en el operativo del siniestro del Prestige, y había sido remodelado durante seis meses en el puerto coruñés gracias a una inversión de 600.000 euros.

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