Así fue el operativo del CNI y la Policía Nacional para lograr la detención de Carles Puigdemont

La Voz / Agencias

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Habría incluido agentes en el terreno y un dispositivo de geolocalización en su vehículo. «Fue demasiado confiado», dice un exagente del CNI

26 mar 2018 . Actualizado a las 21:07 h.

Unos 1.468 kilómetros separan Helsinki de Waterloo. Un trayecto de 22 horas y media en coche que para Carles Puigdemont acabó a las 11.19 horas de ayer en una estación de servicio de la autopista A7, en Schuby, poco después de entrar en Alemania, a unos 30 kilómetros desde la frontera de Dinamarca, cuando se dirigía hacia el sur, hacia Hamburgo. 

El expresidente de la Generalitat, que viajaba en una furgoneta Renault Space con matrícula belga junto a otras tres personas, fue detenido gracias gracias a la cooperación entre la Oficina Federal de Investigación Criminal de Alemania (BKA) y la Policía Nacional española (Comisaría General de Información y División de Cooperación Internacional), en coordinación con el CNI. 

Carles Puigdemont decidió viajar por carretera en vez de por avión para evitar los controles en los aeropuertos pero «fue demasiado confiado». Eso es que lo que ha manifestado hoy en una entrevista en la COPE el abogado penalista y exagente del CNI Juan Rando. Ha asegurado también que el expresidente catalán no detectó en ningún momento la presencia de un equipo de seguimiento, que habría incluido un dispositivo de geolocalización en su vehículo

Además de colocar un dispositivo de geolocalización en el vehículo de Puigdemont, este exagente del CNI considera que «sin colaboración sobre el terreno de un equipo humano la operación no habría dado resultado» y ha afirma que que los miembros del servicio de inteligencia español que vigilaban a Puigdemont han realizado «un trabajo de libro, una operación muy limpia».

Pese a los intentos del entorno de Puigdemont de transmitir informaciones confusas sobre su paradero tras la reactivación de la orden internacional de detención, varios agentes del CNI seguían los pasos del expresidente en Finlandia, según fuentes policiales. En concreto monitorizaron los 1.500 kilómetros que separan Helsinki de la gasolinera donde fue interceptado y detenido por agentes de la Policía Federal de lo Criminal (BKA).

La Comisaría General de  Información de la Policía Nacional ha colaborado con la BKA alemana, pero el peso del seguimiento lo hizo el CNI, que «ha dedicado tiempo y esfuerzo» según fuentes operativas de los servicios de inteligencia, según informa Colpisa. Se estima que una decena de agentes han podido participar en la operación, algunos en el terreno, con apoyo de sus homólogos alemanes.

En opinión del exagente Juan Rando, Carles Puigdemont no detectó en ningún momento la presencia del equipo de seguimiento a su paso por Dinamarca. En su opinión, si el abogado de Puigdemont hubiera tenido alguna sospecha de que estaba siendo controlado «no le hubiera permitido entrar por Alemania, que es un país con el que mantenemos relaciones impecables».

Los agentes de la Policía española alertaron, en el curso de la comunicación internacional de detención, a las autoridades alemanas de los datos del vehículo que utilizaba Puigdemont para que fuera en territorio alemán donde se produjera la detención, informa El Mundo. Y es que el hecho de que haya sido arrestado en Alemania abre un panorama más complicado para Carles Puigdemont ya que los delitos por los que España le reclama tienen correspondencia con la legislación alemana, con penas incluso más duras que en nuestro país, y que alcanzan hasta la cadena perpetua. La policía alemana ha reconocido que la «información» suministrada entre ambos países fue clave para el arresto. 

El periplo de Puigdemont desde Helsinki con destino a Bélgica comenzó en el puerto de la capital finlandesa, donde un ferri le llevó a Estocolmo(Suecia). Luego cruzaron hasta Copenhague (Dinamarca) y ayer por la mañana entró en Alemania por la autopista A-7 en dirección a Hamburgo. A 720 kilómetros de Waterloo, en Schuby, terminó su huida tras cinco meses fugado de España y a las 48 horas de que se activara la euroorden, en una operación coordinada por los servicios de inteligencia españoles.