La Justicia brasileña sitúa a Lula un paso más cerca de la inhabilitación

El tribunal que lo condenó a 12 años de cárcel rechaza los recursos del expresidente


río de janeiro / corresponsal

Las piedras, metafóricas y reales, se acumulan en el camino del expresidente brasileño Lula da Silva hacia su candidatura a las elecciones de octubre. En su viaje de precampaña por el sur de Brasil, hostil a las políticas del Partido de los Trabajadores, su caravana fue atacada a pedradas. Horas después, el mismo tribunal regional que lo había condenado el pasado mes de febrero a 12 años de cárcel por el caso de un tríplex en São Paulo, que Lula supuestamente recibió de una constructora, desatendía los recursos del exmandatario. Se trata de un pasito más hacia la posible inhabilitación del gran líder de la izquierda brasileña, y quizás también hacia el temido ingreso en prisión.

La decisión del Tribunal Regional Federal (TRF) de Santa Catarina, a unos cientos de kilómetros de donde las piedras de verdad alcanzaron a vehículos y seguidores de Lula en el estado de Paraná, agota los recursos en segunda instancia por el caso de lavado de dinero y corrupción. Algo que le supondría al expresidente la realidad de afrontar la pena de cárcel que, pocos tienen dudas en Brasil, el juez estrella Sérgio Moro, el principal instructor de la operación Lava Jato, ejecutaría de inmediato. La decisión de la sala compuesta por tres jueces no sorprendió a nadie, ni siquiera a la defensa, y los magistrados apenas accedieron a corregir unas cuestiones semánticas de la sentencia original.

A Lula le dio un respiro el Tribunal Supremo la semana pasada, cuando los magistrados aprobaron por 6 votos a 5 la pertinencia de considerar un habeas corpus en la causa contra el principal favorito a las elecciones de octubre. La decisión final será el 4 de abril, cuando el Supremo decidirá si sigue adelante con esa medida cautelar. Esa fecha determinará si Lula puede ir a prisión o no, aunque al candidato del PT aún le quedarán dos recursos al Supremo para evitar lo que ya parecería inevitable. Parece claro que la estrategia del expresidente es alargar en lo posible su viacrucis legal, ya que dice estar dispuesto a confirmar su candidatura a las elecciones aun estando condenado. O al menos hasta que le dé tiempo de ungir un aspirante alternativo.

Es ahí donde Lula puede tropezar con la piedra de ayer, con la decisión final del TRF, que en principio le encuadraría en la llamada Lei de Ficha Limpa. Esta norma fue promulgada por el Gobierno del propio Lula para invalidar la candidatura a cargos públicos de políticos condenados por cualquier órgano judicial. «No es ficha suja [ficha sucia], porque este juicio aún no ha terminado», dijo el abogado de Lula, José Roberto Batochio, tras los apenas 15 minutos que duró la sesión del TRF.

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