Dieciséis palestinos muertos y más de 1.400 heridos en Gaza en unas protestas que durarán seis semanas

Naciones Unidas cree que la situación en la zona «puede deteriorarse» en los próximos días


Un alto cargo de Naciones Unidas ha declarado este sábado ante el Consejo de Seguridad que la situación en Gaza «puede deteriorase aún más en los próximos días» y ha hecho un llamamiento para que los civiles, en especial los menores, no se conviertan en el blanco de los ataques militares en la zona.

Al menos 16 palestinos han muerto y más de 1.400 han resultado heridos este viernes después de que las fuerzas de seguridad israelíes comenzasen a atacar a los participantes de una de las manifestaciones más multitudinarias en los últimos años, convocada a lo largo de la frontera entre la Franja de Gaza e Israel.

Decenas de miles de palestinos, incluidos niños, se congregaron durante el día a lo largo de la barrera que separa la Franja de Gaza de Israel en el marco de la «gran marcha del retorno». Está previsto que ese movimiento de protesta, convocado por la sociedad civil para exigir el «derecho al regreso» de los refugiados palestinos y denunciar el bloqueo impuesto por Israel a Gaza, dure seis semanas.

Estas seis semanas de protestas fueron oficialmente convocadas por la sociedad civil, pero Hamas las respalda y afirmó que se aseguraría de que nadie se acercase peligrosamente a la frontera.

Los dirigentes militares y políticos israelíes advirtieron que el ejército no dudaría en dar a los francotiradores la orden de abrir fuego si los palestinos intentaban entrar en territorio israelí durante las manifestaciones.

Los gazatíes levantaron campamentos con carpas cerca de la valla fronteriza para denunciar el estricto bloqueo impuesto desde hace diez años por el Estado hebreo y el cierre casi permanente del paso hacia Egipto.

Unos pocos manifestantes se acercaron a unos centenares de metros de la barrera, que es a menudo escenario de choques violentos entre habitantes del enclave palestino y soldados israelíes. Estos últimos dijeron haber respondido disparando con fuego real y gases lacrimógenos después de que palestinos del otro lado de la frontera les lanzaran piedras y bombas incendiarias.

Según el ministerio de Sanidad palestino, al menos 16 palestinos murieron durante los enfrentamientos y más de 1.400 resultaron heridos.

El presidente palestino, Mahmud Abas, atribuyó el viernes en un discurso toda la responsabilidad de esos muertos a Israel.

Los palestinos, y también Turquía, acusaron a Israel de «uso desproporcionado» de la fuerza, y la Liga Árabe lo tildó de «Salvaje».

Estados Unidos se declaró, por su parte, «muy triste por las pérdidas humanas en Gaza», según un tuit de Heather Nauert, la portavoz de la diplomacia estadounidense, que exhortó a «los implicados a tomar medidas para reducir las tensiones».

El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, reunido en urgencia este viernes, no logró ponerse de acuerdo sobre una declaración común pese a las preocupaciones respecto a una posible escalada de violencia.

«Se teme que la situación pueda deteriorarse en los próximos días», alertó Taye-Brook Zerihoun, el secretario general adjunto de Asuntos Políticos de la ONU, que hizo un llamamiento a la calma.

A última hora del día, las fuerzas israelíes bombardearon con tanques y aviones tres posiciones del movimiento islamista Hamas, que gobierna en Gaza, en represalia por un intento de ataque contra sus soldados.

Las protestas del viernes coincidieron además con el «Día de la Tierra», un homenaje que se rinde anualmente a seis árabes israelíes muertos en 1976 en manifestaciones contra la confiscación de tierras por Israel.

Desde el 2008, Israel y Hamas se han enfrentado en tres guerras en el enclave palestino y desde el 2014 observan un tenso alto el fuego.

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