Cifuentes sacó tres sobresalientes y dos notables en asignaturas que se impartieron antes de matricularse

Una segunda profesora también reconoce que su firma en el acta del TFM de la presidenta de la Comunidad de Madrid está falsificada


Redacción

Las dudas que rodean al máster de Cristina Cifuentes siguen creciendo conforme pasan los días. Las últimas comparecencias de la presidenta de la Comunidad de Madrid tampoco han servido para aclarar las cosas, y mientras el rector de la Universidad Rey Juan Carlos niega haber «manipulado» la documentación del máster de la dirigente popular, los renuncios en los que se está pillando a Cifuentes siguen creciendo.

Según publica Cadena SerClara Souto, cuya rúbrica aparece en el acta del TFM de Cifuentes como vocal, también ha admitido que su firma ha sido falsificada. Tras la declaración de esta profesora, ya son dos de los tres miembros de ese supuesto tribunal los que han asegurado que le falsificaron la firma, después de que Alicia López de los Mozos declarar lo mismo este jueves ante la responsable de la investigación interna de la universidad. 

Además, una información publicada por eldiario.es, asegura que la mandataria madrileña sacó tres sobresalientes y dos notables en materias que se impartieron antes de que ella se matriculara en el máster. Cifuentes, que según la documentación se matriculó el 21 de diciembre (tres meses después del plazo legal y con las clases ya empezadas), consiguió notas brillantes en varias asignaturas que se habían impartido antes de esa fecha y a cuyas clases, por tanto, no había podido asistir.

Los profesores que impartían esas asignaturas eran Enrique Álvarez Conde (tutor del polémico trabajo de fin de máster) y Clara Souto, una de las profesoras que firmó el acta. También le puso un sobresaliente Alicia López de los Mozos, la profesora que confesó ante la inspectora que el tribunal del máster de Cifuentes era un fraude. La materia que impartía López de los Mozos, Los ordenamientos jurídicos autonómicos, cuya docencia compartía con Rosario Tur (que fue la secretaria de la tesis de Francisco Camps), había terminado el 22 de octubre.

Las dudas sobre Cristina Cifuentes crecen. El rector de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC), Javier Ramos, aseguraba este viernes que no existe registro del acta de la defensa del trabajo de fin de máster de la presidenta de la Comunidad de Madrid, por lo que no se puede «confirmar» que esta «haya tenido lugar». Según ha explicado el rector en una rueda de prensa, es «obligatorio» el archivo del acta de evaluación en el servicio de postgrado, pero ese documento no existe y tampoco figura la memoria del trabajo fin de máster.

Esta es una más de las irregularidades que salpican tanto a la presidenta como a la Universidad Rey Juan Carlos. Pero hay más. Estas son las claves del caso Cifuentes.

UN TRIBUNAL BAJO SOSPECHA. Nada más estallar el escándalo, Cifuentes y sus asesores se agarraron como un clavo ardiendo a un acta remitida desde la propia universidad que certificaba que el trabajo de la presidenta había merecido una calificación de 7,5. Ese documento, sin sello oficial alguno visible, estaba rubricado por tres profesoras: Alicia López de los Mozos, Clara Souto y Cecilia Rosado como presidenta, vocal y secretaria, respectivamente. La primera de ellas aseguraba que ella no presidió tribunal alguno y que mucho menos firmó el acta. Además, tampoco podría hacerlo conforme al reglamento, que exige que el órgano examinador esté encabezado por un profesor titular y ella era contratada en el departamento de Derecho Constitucional. Las otras dos compañeras están de baja.

EL TRABAJO INVISIBLE. Dos semanas después, Cifuentes sigue sin encontrar el trabajo de fin de máster que, según ella, defendió durante 10 o 15 minutos ante el tribunal el 2 de julio del 2012 mientras toda España celebraba la victoria en la Eurocopa el día anterior en Kiev. La versión oficial es que ese trabajo se perdió en alguna de las mudanzas que Cifuentes realizó estos años. 

EL CAMBIO DE NOTAS. Otra de las aristas más complejas desde el punto de vista legal es el del cambio de dos notas en dos asignaturas en las que la presidenta de Madrid figuraba como no presentada y que fueron modificadas en la base de datos por una persona cercana a Cifuentes sin cumplir con los protocolos y exigencias habituales en esos casos.

TRATO DE FAVOR. Aunque legalmente no debería tener más recorrido, Cifuentes admitió el pasado miércoles que no asistió a las clases de un máster cuyas bases exigían tomar parte de forma presencial en al menos el 85 % de las horas. «Tenía un acuerdo», dijo sin especificar por qué ni con quién. 

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