Trump prepara ya el despliegue de la Guardia Nacional en la frontera
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México evitar responder, pese a las presiones internas y la campaña electoral
06 abr 2018 . Actualizado a las 07:52 h.El Gobierno de EE.UU. se prepara para cumplir la orden de Donald Trump de desplegar al Ejército a lo largo de la frontera con México. Sin precisar el número de tropas de la Guardia Nacional que serán destinadas, el presidente firmó la orden la noche del miércoles para «contrarrestar el drástico aumento de la actividad ilegal». Pese a las presiones internas y la campaña electoral, México optó por la mesura. Así se limitó a advertir que militarizar la frontera «dañará gravemente la relación bilateral», pero el secretario de Gobernación, Alfonso Navarrete, descartó la petición del Senado de suspender la cooperación bilateral en materia de migración y lucha contra el crimen, ante la «irrespetuosa e insultante» conducta del presidente de EE.UU.
Trump también intentó apaciguar los ánimos al felicitar a México por sus «fuertes leyes migratorias», después de conseguir la disolución de la caravana de inmigrantes centroamericanos que cruzó a pie el territorio mexicano con el objetivo de cruzar la frontera estadounidense.
El despliegue propuesto por Trump será similar al de George W. Bush, quien en el 2006 envió tropas para que ayudaran al personal de la oficina de Aduanas y Protección Fronteriza. También Barack Obama actuó de manera similar en el 2010, enviando a más de 1.000 militares para fortalecer la lucha contra el narcotráfico y la inmigración ilegal. Según varios funcionarios de Seguridad Nacional, las tropas «no tendrán contacto físico con inmigrantes ni serán responsables de procesarlos en la frontera». «Darán más visibilidad a los agentes de aduanas al proporcionar vigilancia por aire y monitoreo de la frontera», reveló NBC News.
«Ideas estúpidas»
La medida se toma después de que Trump haya estando trabajando con dirigente de estados fronterizos como Arizona. Su gobernador, el republicano Doug Ducey, no solo aplaudió el golpe en la mesa del presidente sino que aseguró que Washington ha ignorado el problema por mucho tiempo y Arizona necesita ayuda «porque se trata de nuestra seguridad». No opina lo mismo el representante demócrata del estado, Rubén Gallego, quien dijo estar dispuesto a trabajar con Trump en medidas de seguridad fronteriza «siempre y cuando sus ideas no fuesen estúpidas».
La mano dura de Trump lleva meses dejándose sentir en la frontera, incrementándose el número de detenciones de inmigrantes en más de un 200 % desde marzo del 2017. «Esta crisis es real», advirtió la secretaria de Seguridad Nacional, Kristien Nielsen.
El fiscal Mueller persigue a los oligarcas rusos
Mercedes gallego
Donald Trump no es el único irritado con Robert Mueller. El fiscal especial se ha convertido en el terror de los oligarcas rusos, que en varias ocasiones han sido interceptados al aterrizar en un aeropuerto de EE.UU. para ser sometidos a someros interrogatorios del FBI. No es como ser musulmán y acabar en una cárcel secreta de la CIA, pero tampoco está a la altura de la aristocracia saudí, encarcelada en el Ritz.
El fiscal especial ya ha dado varios sustos a antiguos colaboradores de Trump cuando regresaban a EE.UU. de algún viaje, pero en las últimas semanas las órdenes de detención que expide su equipo se han centrado en encontrar a los rusos que puedan estar detrás de donaciones o bien al candidato o al Partido Republicano, prohibido por las leyes estadounidenses. La identidad de los interrogados no se ha hecho pública. «Al fiscal le gusta el elemento sorpresa», dijo el exfiscal Daniel Goldman a la CNN, que dice tener datos de la detención de al menos tres acaudalados rusos.
No importa que lleguen en vuelo comercial o en aviones privados. Al menos uno de ellos fue detenido tras aterrizar con su jet en un pequeño aeropuerto VIP de Nueva York. Las autoridades aprovecharon esas detenciones para registrar sus teléfonos y ordenadores. Según lo que encuentren, algunos resultarán más proclives a cooperar. Fue el caso de George Nader, un especialista en Oriente Medio que en enero se dirigía a la fiesta de aniversario de la victoria de Trump en Palm Beach cuando fue detenido por el FBI durante el transbordo en el aeropuerto de Washington Dulles. Nader había organizado un encuentro secreto en las Seychelles entre Erik Prince, un seguidor de Trump que fundó la milicia paramilitar Blackwater, y Kirill Dmitriev, jefe ejecutivo de un fondo de inversión cercano a Putin.
El objetivo era establecer un canal secreto para que ambos líderes se comunicaran sin que lo supiera ni la inteligencia estadounidense. Desde entonces Nader está colaborando con la investigación. Como también hizo el exasesor de política exterior George Papadopoulos, detenido en ese mismo aeropuerto procedente de Alemania.
Otro asesor de Trump durante la campaña, Ted Malloch, se quejó de haber sido detenido en el aeropuerto de Boston. En su caso el FBI buscaba conexiones con Roger Stone, relacionado con Julian Assange. Según The New York Times, el presidente no es el objeto de la investigación, o eso le habría dicho el equipo de Mueller a sus abogados. Sin embargo, el círculo se estrecha y la estrategia de seguir la pista al dinero está llevando al fiscal camino de Moscú.
«Debí ser vaquero en lugar de maestro»
A. Rey
La famosa Ruta 66 es desde el miércoles testigo del apoyo ciudadano a los maestros de Oklahoma que se han rebelado contra sus bajos salarios y los escasos recursos de la educación pública tras años de recortes. Desinteresadamente, decenas de personas se acercan a alguno de los tramos de esta emblemática carretera para proporcionar al profesorado en huelga comida, agua, o simplemente palabras de ánimo. «Nosotros estamos dispuestos a caminar cien millas por nuestros estudiantes, ¿qué está dispuesta a hacer los legisladores del estado de Oklahoma?», retó el presidente de la Asociación de Maestros de Tulsa en declaraciones a NBC News. Él es uno más del centenar de maestros embarcados en una marcha de 110 millas (177 kilómetros) desde Tulsa hasta el Capitolio de Oklahoma City. Será dentro de una semana aproximadamente, cuando lleguen a la capital del estado para unirse a miles de profesores que, al grito de «basta ya», exigen a la puertas de ese Congreso mejoras en sus condiciones laborales y una educación de calidad.
Pluriempleados
«Debí ser vaquero en lugar de maestro», afirmó Larry Cagle, profesor de inglés, aludiendo a la propuesta de Donald Trump de armar a los educadores para atajar los tiroteos masivos. Ese no es su cometido pero saben que el bonus que el presidente les ofreció mejoraría sus precarias economías. Para poder sobrevivir, se ven obligados a buscar dos, tres y hasta cuatro trabajos. «Algunos días llego a casa a las diez de la noche», revela Kelly Lamerton, una maestra de 28 años que tiene cuatro empleos, incluyendo una guardería en una iglesia. Conductor de Uber, cajero de supermercado, chico de almacén, administrativo... las opciones son infinitas. Los profesores de este estado rural del corazón de EE.UU. son los peor pagados. Con un sueldo medio de 31.000 dólares al año, tienen que hacer frente a gastos como seguros médicos que suponen más de la mitad de su renta anual.
Inspirados por sus colegas de Virginia Occidental, los de Oklahoma exigen un incremento de unos 10.000 dólares para detener el éxodo de maestros a estados vecinos, donde ofrecen unos 15.000 dólares más por el mismo nivel de experiencia. Y además 200 millones para reparar las abandonadas escuelas. «No tenemos intención de regresar a clase. Estamos preparados para mantenernos en pie», dice Cagle ante el Capitolio.