Tres opciones para Cifuentes y... ¿un único destino?

El futuro de la aún presidenta madrileña depende en buena medida del desafío político que enfrenta al PP con Ciudadanos


redacción / la voz

El PP intenta desesperadamente ganar tiempo a la espera de un milagro o de encontrar una forma más o menos presentable de afrontar la sustitución de Cristina Cifuentes de la manera que haga menos daño político. Porque el destino final de la presidenta madrileña parece escrito, aunque la forma en que se haga efectivo dependa de la opción por la que se decanten los populares de entre la terna que tiene por delante y de la evolución del pulso a muerte entre el PP y Ciudadanos.

PERMANENCIA

Improbable. El milagro con el que sueñan en el PP sería que la Fiscalía concluyera su investigación exonerando a la presidenta madrileña. A la vista de las pruebas que se han ido conociendo, incluso aunque la librara de culpa desde el punto de vista penal y que esta recayera íntegramente sobre cargos de la Universidad Rey Juan Carlos, la responsabilidad política sería insalvable. Ciudadanos dio ayer el paso definitivo al exigir la dimisión de la presidenta. La imagen de la formación naranja como adalid de la regeneración de las instituciones y ariete contra la corrupción se iría al traste si permite la continuidad de Cifuentes. De hecho, cada día que pasa con la presidenta en su puesto es oxígeno para el PP y un jirón en la piel de C’s. Los populares, por supuesto, encantados de hurgar en la herida, porque el partido de Rivera se ha metido en un callejón de difícil salida: o rectificar o entregar el Gobierno de la Comunidad de Madrid a los socialistas con el apoyo de Podemos. Ninguna de las dos opciones es buena, así que aunque la continuidad de Cifuentes sea improbable, no es descartable del todo.

DIMISIÓN

Solución a la murciana. Es la opción por la que trabajan en Ciudadanos. Una renuncia de Cristina Cifuentes, motu proprio o forzada por el PP, para evitar que los populares pierdan el Gobierno de Madrid. Entregar a los socialistas la comunidad más icónica de las que acudirán a las urnas el 26 de mayo del próximo año no entra dentro de los planes de los populares, obviamente. O al menos esa es la idea que subyace a la estrategia de Albert Rivera, que podría presentarse ante la opinión pública como el ejecutor de Cifuentes y, al mismo tiempo, respetuoso con los pactos que firma, ya que permitiría la investidura de otro candidato que propusiera el PP.

En su disputa por el espacio de centroderecha, el partido de Rivera vería así reforzada su imagen de formación moderada y de gobierno intransigente con las corruptelas. Obviamente, perjudicaría a los populares, aunque mantuvieran un Gobierno sometido a la tutela permanente de Ciudadanos.

MOCIÓN DE CENSURA

Muy difícil. La moción de censura presentada por el PSOE fue admitida a trámite ayer por la Mesa de la Asamblea de Madrid. Ahora se abre un período de dos días para que se puedan presentar mociones alternativas. A continuación, la presidenta de la Cámara, la popular Paloma Adrados, convocará el pleno de la moción, que deberá celebrarse no antes de cinco días, esto es el próximo viernes, y en un plazo máximo de veinte días, es decir el 7 de mayo. Un amplio margen de maniobra que, obviamente, Adrados utilizará a conveniencia. En función de cómo avancen las conversaciones que ayer iniciaron las cúpulas del PP y de Ciudadanos, puede acelerar la convocatoria del pleno, para situar a los 17 parlamentarios de C’s en la tesitura de apoyar o no la moción.

La candidatura del socialista Ángel Gabilondo solo puede prosperar si recibe el voto favorable de su grupo (37 parlamentarios), de Podemos (27) y de Ciudadanos, ya que se requiere la mayoría absoluta para que salga adelante. En cambio, si las negociaciones avanzan, puede demorar el pleno para dar tiempo a que haya un acuerdo entre el PP y C’s que permita reconducir la situación creada. Los socialistas no tenían mucha fe en que su moción de censura prosperara, conscientes de la aritmética parlamentaria, pero sí quieren aprovechar la coyuntura para pescar en río revuelto y explotar las contradicciones entre el PP y Ciudadanos. Por esta razón, Pedro Sánchez advirtió ayer a Rivera que sustituir a un dirigente popular por otro es solo «aparentar que todo cambia para que nada cambie» en la Comunidad de Madrid. En la misma línea se expresó el secretario de organización de Podemos, Pablo Echenique, quien calificó de «teatro lamentable» la postura de C’s. «Hay que exigir a Rivera que deje de tomar por idiotas a sus votantes y a la gente de este país y deje de sostener a Cifuentes. Pedir a Cristina Cifuentes que dimita es como pedirle peras al olmo», dijo.

Rajoy no concederá a C´s la cabeza de Cifuentes y busca reconducir el caso

Rivera exige la dimisión, pero no aclara si apoyará la moción de censura del PSOE

Fran Balado

Rajoy no tiene pensado dejar caer a Cristina Cifuentes, salvo que la investigación de la Fiscalía sobre su máster aporte novedades que todavía comprometan más a la presidenta madrileña, que ya de por sí se encuentra en una situación extremadamente complicada. Ayer al mediodía, coincidiendo con el final del plazo otorgado por Ciudadanos al PP para que este se sumara a la comisión de investigación que el partido naranja pretende impulsar en la Asamblea de Madrid, Albert Rivera pidió por primera vez de forma oficial la cabeza de la dirigente autonómica. La decisión es de Rivera, pero la manifestó su portavoz en la Cámara regional, Ignacio Aguado, quien lamentó la respuesta del PP madrileño, al considerar que pretende «desvirtuar» el proceso alejando el foco de Cifuentes y repartiendo la atención entre políticos, periodistas o profesores implicados en el caso. Por tanto, le invita a presentar «una alternativa» que dirija la comunidad «de forma interina» hasta las elecciones de junio del 2019.

La solicitud de dimisión se acumula a las previamente cursadas por el PSOE y Podemos, pero con una gran salvedad: estos dos partidos no la sostienen en el Gobierno con un pacto de investidura que, desde ayer, queda «congelado». ¿Significa esto que C’s se alineará con la moción de censura presentada por los socialistas y que contará con el apoyo de Podemos? «No descartamos ningún escenario; cuando lleguemos a ese momento, tomaremos esa decisión», dijo Aguado. Dicho momento llegará entre el 13 de abril y el 7 de mayo, fechas en las que la Cámara deberá acoger el pleno, una vez admitida a trámite la moción por parte de la Mesa de la Asamblea.

Ciudadanos reza para que dicho pleno no llegue a celebrarse. Confía en que el PP decida antes forzar la salida de Cifuentes y colocar a un hombre de paja en Madrid. Sin duda, sería el escenario ideal para Albert Rivera. Como en Murcia. Presumir de haberse cobrado la pieza y no verse obligado a escoger entre dos opciones envenenadas: o mantener a Cifuentes, retratándose en la votación, o abstenerse y dejar el Gobierno en manos de los socialistas y de Podemos. Por los primeros no habría problema, pero estos solo llegarían al poder de la mano de los morados, algo de difícil explicación ante los suyos, de ahí que intente forzar la solución murciana.

Génova se hace con las riendas

En Génova quieren mantener el poder en la Comunidad de Madrid. «Somos un partido de Gobierno», expone un miembro de su cúpula. Pero tampoco «cueste lo que cueste». La intención es hacerse con el tempo para tratar de reconducir el caso. De momento, la dirección nacional ha asumido las riendas. Maíllo y Villegas, pesos pesados de PP y Ciudadanos, mantuvieron ayer un encuentro privado en el que se puso sobre la mesa la conveniencia de regresar al escenario anterior, el de la comisión investigadora. Oficialmente, resultó fallida. Se volverán a ver.

Lo que parece claro es que Rajoy no tiene ninguna prisa y, aunque ha dibujado un perímetro de seguridad alrededor de Cifuentes, de momento no se plantea forzar la salida de la presidenta autonómica. Ni Madrid es Murcia ni Cifuentes es Pedro Antonio Sánchez ni entonces, cuando Génova acabó accediendo a la salida del presidente de la región, Ciudadanos constituía la amenaza que ahora representa. En caso de que finalmente caiga, será in extremis y porque no exista otra salida. Como dejó bien claro el domingo en su discurso que sirvió de cierre a la convención nacional en Sevilla, el primer objetivo no es otro que pararle los pies a C’s. Mientras, se disparan las presiones de PSOE y Podemos sobre Albert Rivera para que se deje de palabras y pase a la acción.

Casado tiene el mismo máster y no recuerda si asistió a las clases

La Universidad Rey Juan Carlos ha abierto también una investigación sobre el máster de Derecho Autonómico, el mismo que Cifuentes, que el vicesecretario de comunicación del PP, Pablo Casado, dijo haber cursado entre el 2008 y el 2009, o sea, antes que la presidenta de la Comunidad de Madrid. Casado, según informó ayer El País, no recuerda si asistió a clase ni si hizo los exámenes. En la misma información, Casado argumenta que antes de aplicarse el plan Bolonia (2009) los requisitos no eran tan rígidos. Pero, desde la propia universidad, docentes de ese curso afirman que era obligatorio asistir a clases de lunes a viernes en dos cuatrimestres, realizar exámenes y el trabajo de fin de máster, entonces llamado tesina y que se defendía también ante un tribunal. El mismo medio revela que un profesor sostiene incluso que Casado no figura en la lista de alumnos de su asignatura.

Cuando estalló el caso de Cristina Cifuentes, fue el propio Casado quien aportó a la dirección del PP documentación sobre su máster, y el partido dio por buenas sus explicaciones, asegura El País.

En todos los casos, la universidad ha ampliado la investigación a toda la actividad del Instituto de Derecho Público, creado en el 2001 y que dirige el catedrático Enrique Álvarez Conde. El organismo fue aprobado por la Comunidad de Madrid en el 2005, cuando ejercía como rector el actual magistrado del Tribunal Constitucional, Pedro González-Trevijano.

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