Rajoy enfría la tensión con Alemania

Considera «modélico» el comportamiento del Ejecutivo germano, aunque el PP y el Gobierno lanzan una campaña para contrarrestar la propaganda independentista


Madrid / La Voz

«Es un comportamiento propio de una nación europea de las clásicas y de las de primera». Mariano Rajoy zanjó así ayer cualquier polémica con el Gobierno alemán por la negativa del tribunal de Schleswig-Holstein a extraditar por rebelión al expresidente catalán Carles Puigdemont. Rajoy pidió respeto y acatamiento para esa decisión que, según precisó, «aún no es definitiva», pero en todo caso diferenció claramente la opinión del tribunal alemán del planteamiento del Gobierno de Angela Markel, que consideró «modélico». «Han dicho que no van a entrar en un tema que, como Gobierno, no le corresponde porque es un asunto judicial», explicó, enfriando así la tensión por las declaraciones de la ministra de Justicia alemana en las que parecía cuestionar la calidad de la democracia española, y que el Gobierno germano calificó después de «malentendido».

La prudencia de Rajoy con un socio de suma importancia en Europa no impide que desde el Gobierno y el PP se haya lanzado una campaña para contrarrestar la propaganda del independentismo catalán y explicar las causas por las que Puigdemont es reclamado por los tribunales. Una operación que llega cinco meses después de la huida del expresidente catalán de la Justicia española, y una vez comprobado el creciente apoyo, primero en los medios y ahora ya en determinados partidos y hasta gobiernos, que suscita la causa del independentismo catalán gracias a su intensa campaña de propaganda. Las trabas a la extradición de Carles Puigdemont por parte de la Justicia belga eran algo que el Gobierno español tenía asumido, pero la negativa de Alemania a entregarlo por rebelión, y la petición de explicaciones para hacerlo por el delito de malversación, han sido un mazazo que ha obligado al Ejecutivo a reaccionar.

Zoido cuestiona al tribunal

«Que me explique qué es lo que entiende por violencia, porque es que no lo entiendo», dijo ayer el ministro de Interior, Juan Ignacio Zoido, sobre la interpretación que ha hecho el tribunal alemán, recordando que entre los 300 actos de violencia registrados se han llegado a tirar «artefactos explosivos» contra cuarteles de la Guardia Civil. Mucho más directo, el portavoz del PP en el Congreso, Rafael Hernando, advirtió de que Alemania no debe convertirse en un «refugio para delincuentes golpistas» porque sería dar la razón a aquellos que «no creen en Europa».

El Gobierno, los embajadores en el extranjero y los parlamentarios del PP multiplican sus contactos para contrarrestar la propaganda secesionista. En ese contexto se inscribe la carta enviada a todos los eurodiputados por el vicepresidente del Grupo Popular, Esteban González Pons, en la que explica algunos «conceptos» sobre Cataluña, pero advierte también de que «algo no está funcionando bien cuando un tribunal regional puede desautorizar en un par de días el criterio del Tribunal Supremo de un país, elaborado durante seis meses de exhaustiva y detallada investigación basada en pruebas palpables. Y sin posibilidad de apelar a una instancia superior».

Mensaje de la Fiscalía

La propia Fiscalía de la Audiencia Nacional se sumó ayer a esa campaña y recordó a las autoridades alemanas que «en ningún caso» ha entrado a valorar los «elementos de prueba de que disponen las autoridades requirientes» para informar favorablemente ayer mismo sobre la orden europea de detención cursada por Alemania contra un ciudadano británico por contrabando y elusión fiscal.

La Fundación Adenauer acusa al tribunal alemán de excederse en sus competencias

La Fundación Konrad Adenauer, vinculada a la CDU alemana de Angela Merkel, considera que el Tribunal Superior de Justicia de Schleswig-Holstein se ha excedido en sus competencias con la euroorden de detención y entrega de Carles Puigdemont y elogia la democracia española, que no solo permite al fugado de la Justicia presentarse a las elecciones en Cataluña, sino que además le paga, algo que «en Alemania sería impensable». Así lo afirma el director de la oficina para España de la fundación, Wilhelm Hofmeister, en un artículo publicado ayer en el Frankfurter Allgemeine Zeitung, en el que considera que sería «del todo nefasto» que la UE o Alemania asumieran un papel de mediadores entre el Gobierno español y los independentistas catalanes.

«No resulta difícil prever que el comportamiento en Alemania frente al separatismo catalán será conocido como una de las causas próximas para el declive de la Unión Europea», señala, al tiempo que cuestiona la reacción de políticos y medios de comunicación alemanes que «niegan» a la Justicia española la competencia para «enjuiciar a los separatistas conforme a las reglas del Estado de derecho». Critica que el tribunal alemán, en lugar de concentrarse en «las reglas básicas» de la orden de detención y entrega, haya pretendido llevar a cabo «en el plazo más corto posible una valoración cualificada de los hechos que rodeaban el referendo ilegal». «Algo que ni se le había exigido y que excedía claramente de las competencias de dicho tribunal», advierte.

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