El exdirector del FBI compara a Donald Trump con un mafioso sin moralidad

El presidente responde llamándolo baboso, embaucador, perjuro, débil y soplón


Washington

Se avecinan días borrascosos entre Donald Trump y James Comey y el motivo es A higher loyalty: Truth, lies and leadership (Una lealtad mayor: Verdad, mentiras y liderazgo). Así se titula el libro del exdirector del FBI que ha puesto patas arriba Washington y sacudido como pocas veces los cimientos de la Casa Blanca. Cinco días antes de su presentación, varios medios tuvieron ayer acceso a un texto que, aunque es bastante parecido a las declaraciones que Comey hizo ante el Congreso, incluye también comentarios y revelaciones que enfurecieron al presidente y le hicieron perder el decoro.

«Débil», «baboso», «embaucador», «mentiroso», «falso», o «soplón», fueron algunos de los calificativos que dedicó al antiguo jefe del buró. «¡Fue un gran honor despedir a James Comey!», celebró sin mesura en Twitter haciendo saltar por los aires la estrategia del ala oeste de dejar el contraataque en manos del Partido Republicano. «Virtualmente todo el mundo en Washington pensaba que debía ser despedido por el trabajo horrible que hizo (...). Filtró información CLASIFICADA, por lo que debería ser procesado. Mintió al Congreso bajo juramento», clamó.

La gravedad de algunas afirmaciones de Comey han puesto los pelos de punta a buena parte de la sociedad estadounidense, especialmente aquellas en las que compara la gestión del presidente con el modus operandi de un capo de la mafia, perteneciente a la familia de los Gambino, al que enjuició. «Estar con él me traía recuerdos de cuando yo era fiscal antimafia. El silencioso círculo del asentimiento. El completo control del jefe. Los juramentos de lealtad. El mundo del ‘nosotros contra ellos’. La mentira permanente al servicio de una lealtad por encima de la moralidad y la verdad», escribe tras puntualizar que Trump gobierna sin ética, «desconectado de la realidad» y bajo un liderazgo «guiado por su ego y sus lealtades personales».

Comey describe al comandante en jefe de su país como un tipo «más bajito de lo que esperaba» y «con medias lunas de un blanco brillante» bajo sus ojos que, insinúa, se deben a las gafas que usa en sus sesiones de bronceado. Sus detalladas descripciones se escucharon también en un avance de la primera entrevista que Comey concedió y que se emitirá mañana en ABC News. En ella, el antiguo responsable de la agencia revela que Trump estaba «obsesionado» con que el FBI refutara el famoso dosier en el que se habla de su interacción con prostitutas durante una visita a Moscú. «¿Me ve usted acostándome con prostitutas?», le preguntó preocupado por el enfado que la difusión del dato podría provocar en la primera dama. En el libro, Comey asegura que Trump le habló hasta cuatro veces del episodio, al que se refería como «la cosa de la lluvia dorada», supuestamente grabado por el espionaje ruso.

Tras su fulminante despido el pasado mayo, Comey ha demostrado que la venganza se sirve en plato frío. El exdirector del FBI esperó 11 meses para decir sin reparos que el «mundo Trump» es incompatible con las percepciones tradicionales de la presidencia. «La presidencia de Donald Trump amenaza mucho de lo bueno que tiene esta nación», cargó tras reiterar que el magnate le pidió que abandonara una parte de la investigación sobre el general Michael Flynn, exconsejero de Seguridad Nacional. Fue precisamente este capítulo y el posterior cese de Comey el que despertó las sospechas del fiscal especial del Russiagate, Robert Mueller, sobre una posible obstrucción a la Justicia. De momento, el rigor de Mueller sigue poniendo muy nervioso al círculo de Trump, que continúa barajando la posibilidad de cesarlo. Según CNN, la Casa Blanca prepara un plan para desacreditar al vicesecretario de Justicia, Rod Rosenstein, refiriéndose a él como alguien con demasiados conflictos para supervisar de manera justa la investigación sobre la injerencia rusa.

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