María Victoria Morera: «En la mentalidad de un alemán no cabe lo pasado en España. Aquí sería imposible»

«Hay quien ha mitificado la idea de Puigdemont como un héroe romántico», dice la jefa de la legación diplomática


berlín / corresponsal

Trabajo no le falta estos días. En especial tras las polémicas declaraciones de la ministra de Justicia alemana, Katarina Barley, a raíz de la puesta en libertad provisional de Carles Puigdemont. Con todo, la embajadora española en Alemania, María Victoria Morera, dice sentirse encantada de poder transmitir en la primera potencia europea la esencia del conflicto.

-¿Cantó victoria demasiado pronto el Gobierno español sobre la extradición de Puigdemont?

-Ni la cantó entonces, ni la podrá cantar, ni la cantaría si saliera todo bien. Es un tema que llevan los jueces y no corresponde al Gobierno. Respetamos las decisiones judiciales, como no podía ser de otra manera en un Estado democrático.

-¿Qué ha pesado más en la decisión de la Justicia alemana: el miedo a Bruselas o esa mezcla de paternalismo y superioridad con la que nos tratan a los españoles?

-No me puedo pronunciar sobre qué es lo que piensan los jueces. La opinión pública es otra cosa.

-¿Qué papel ha desempeñado la opinión pública alemana?

-Ha habido un revuelo. La batalla por la internacionalización del procès que llevan los secesionistas de momento la tienen absolutamente perdida. Lo cual no quiere decir que de vez en cuando no haya algún repunte. El caso de la detención es un repunte, y ha provocado en la opinión pública alemana y en los medios de comunicación bastantes posicionamientos. En los dos últimos días estamos viendo un cambio de tendencia.

-¿A qué se debe el rechazo de parte de la opinión pública y de la política? Casi todos los partidos, salvo los de la gran coalición de Gobierno, rechazan la extradición...

-Individuos de partidos. Que un diputado de los verdes de Schleswig-Holstein o de La Izquierda diga una cosa no quiere decir que sea el posicionamiento de su partido. Lo que ocurre es que, por un lado, la sensación en Alemania tras la detención fue de «!nos ha caído un marrón!, ¿por qué no le han detenido antes?». Además, en Alemania el romanticismo siempre ha estado muy presente referido al extranjero. Y hay quien ha mitificado la idea de Puigdemont como un héroe romántico.

-¿Los esfuerzos diplomáticos han llegado demasiado tarde y permitido que cale el discurso independentista?

-No. De hecho, el Gobierno alemán ha estado siempre firme del lado de España, y sigue estándolo. Porque al fin y al cabo estamos hablando de España. Hay que luchar contra cada nuevo suceso que lleve a la atención mediática a centrarse más en los catalanes. Pero era imprevisible que sucediera lo que ha sucedido.

-¿Qué contactos ha tenido usted tras la detención de Puigdemont?

-Hemos tenido contactos con el Gobierno alemán, con los partidos políticos. Hay multitud de contactos en el mejor sitio, que es el Parlamento Europeo.

-¿Se refiere a ministros o a la propia canciller?

-A todo nivel.

-¿Entienden los alemanes el conflicto catalán en toda su complejidad?

-Hay que recordárselo. Una vez que se lo explicas, lo entienden. Aunque luego sucede algo nuevo y tienes que volver a explicarlo.

-¿Por qué?

-Porque en la mentalidad de un alemán no cabe que pase lo que ha pasado en España. Aquí sería imposible. Ha habido una sentencia del Tribunal Constitucional alemán sobre Baviera, en la que se ha dicho que la soberanía reside en el pueblo alemán y no en el bávaro. Como también lo ha dicho nuestro TC. Que después de tener eso negro sobre blanco, un jefe de una comunidad autónoma se salte la ley, la Constitución, su propio Estatuto y en una sesión fraudulenta en el Parlamento con la mitad de la oposición ausente, convoque un referendo que encima es ilegal... Todo esto en la mentalidad alemana es imposible.

-¿Cómo lo van a seguir explicando desde aquí?

-Procuramos que haya constatación de terceros. Buscamos gente que cuente su visión para que vean que hay un clamor de opiniones. Por ejemplo, el artículo de Javier Cercas en el Süddeutsche Zeitung, o el del presidente de la Fundación Konrad Adenauer en Madrid.

- ¿Habrá contraataque frontal?

-Si se tercia...

-¿Similar al acto de Puigdemont el fin de semana pasado?

-Una rueda de prensa para llevarle la contraria me resulta darle excesivo protagonismo. Eso sí, yo he estado en muchos medios de comunicación y seguiré estándolo.

-¿Cuál será la estrategia comunicativa: rebajar la tensión o la extradición?

-Sobre la extradición, los que tienen que hablar son los jueces y los fiscales. Así es la separación de poderes. Sobre lo demás, hablaré y haremos. Y también rebajaremos tensión, porque lo que no va este hombre es encima a conseguir echar abajo una relación espléndida.

«El secesionismo ha aparecido en forma de populismo enfrentándose a quienes discrepan»

«Toda la familia de mi padre es catalana. Mi marido es cien por cien catalán, cuenta en una entrevista con La Voz María Victoria Morera Villuendas (Madrid, 25 de mayo de 1956). Hace solo dos días que regresó de Alicante, donde ha participado en la reunión anual de embajadores, esta vez muy centrada en la disputa secesionista. Una cita que ha compaginado antes y después con encuentros con autoridades regionales alemanas y entrevistas para televisiones y periódicos del país.

Aunque se niega a comentar la decisión de la Justicia de Schleswig-Holstein en el caso de Puigdemont, la embajadora sí que deja claro que si hubiera sido a la inversa Madrid ya habría emitido una orden de extradición y el presunto delincuente estaría de viaje a Alemania para responder por sus actos.

Morera acumula una larga trayectoria en las legaciones diplomáticas belga y alemana. Pese a ello, siempre pensó que se jubilaría en Barcelona, donde tiene una casa. Bromea al preguntarle si ha cambiado de opinión fruto del referendo independentista del 1 de octubre. Sin embargo, no tarda en mudar el gesto. «Lo que ha conseguido el secesionismo es dividir a la sociedad catalana. No tiene la mayoría, pero la ha dividido. Eso es muy grave. Ha aparecido en forma de populismo, enfrentándose contra el que no piensa como ellos. Ahora, después del discurso que dio el rey del 3 de octubre, los catalanes contrarios a la independencia están saliendo a la calle. Pero antes cuando decíamos que no estábamos de acuerdo nos llamaban fascistas», confiesa.

Morera fue desde enero del 2012 directora general de Relaciones Bilaterales con Países de la Unión Europea, Países Candidatos y Países del Espacio Económico Europeo.

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