España exige a la UE dos planes de pesca específicos para aguas ibéricas

Tejerina reprocha la incapacidad de Bruselas para evitar el paro de la flota en el 2019

La ministra Tejerina con el comisario de Agricultura
La ministra Tejerina con el comisario de Agricultura

bruselas / corresponsal

«Coherencia». Es la transversal y lógica demanda que hace España a la UE en materia de pesca. Coherencia en la fijación de TAC (totales admisibles de captura) y cuotas; coherencia en las restricciones de artes y aparejos, y coherencia en el diseño de los planes multianuales para las aguas del Atlántico. Estos últimos aún están por articular. Los ministros de Pesca de la UE dieron ayer el pistoletazo de salida para arrancar las negociaciones. La Comisión Europea fue la encargada de poner sobre la mesa su propuesta, que no convence a la ministra española, Isabel García Tejerina. «Le pedimos que presenten dos planes por separado. Uno para aguas noroccidentales y otro para las suroccidentales», aseguró la vallisoletana. El sector demanda un trato diferenciado para las flotas en cada una de las zonas. Una regulación adaptada a sus especificidades. Y exige que se haga lo antes posible. «España lleva mucho tiempo apremiando a la UE para disponer de este plan de gestión, es necesario actualizar los de algunas especies. No tenerlo nos dificulta las negociaciones de TAC y cuotas todos los meses de diciembre», denunció Tejerina.

No es el único reproche que lanzó la delegación española al comisario de Pesca, Karmenu Vella. El Gobierno y el sector pesquero van tachando los días que quedan en el calendario para que entre en vigor la prohibición de descartes para todas las flotas. Será el 1 de enero del 2019. El tiempo pasa y Bruselas sigue sin ofrecer soluciones a la más que probable paralización de la flota. Los pescadores auguran un amarre prematuro con la nueva obligación de desembarco. En cuanto superen la cuota concedida para ciertas «especies de estrangulamiento» para las que apenas disponen de margen de capturas, se verán en la obligación de apagar los motores. «Las soluciones propuestas hasta la fecha nos generan enorme preocupación e inquietud (...) Los resultados hasta ahora no son satisfactorios y el tiempo apremia», denunció Tejerina. Ese temor lo comparten otras flotas de la UE, no solo la ibérica. Si la escasez de cuota de bacalao quita el sueño al sector español, la de merluza provoca sudores fríos a los buques del norte. Bruselas se niega a ofrecer más flexibilidad que la que brindan las excepciones de mínimis o los intercambios interanuales y entre países. Otras cancillerías europeas se han sumado a las quejas ante el temor a que sus flotas tengan que echar el ancla por la falta de previsión de la Comisión, más preocupada en hacer cumplir a rajatabla los objetivos y plazos de la nueva política común de pesca (PCP) que en ofrecer planes realistas y herramientas a la flota para adaptarse.

Acuerdo con Marruecos

Los Veintiocho dieron ayer luz verde al inicio de las negociaciones pesqueras con Marruecos. La UE quiere pisar el acelerador y dejar listo un nuevo protocolo antes de que expire el actual, el próximo 14 de julio. Bruselas no lo tendrá fácil. Sobre el equipo de Vella sobrevuela la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) en la que se excluye al caladero saharaui, donde opera el grueso de la flota, del ámbito de aplicación. ¿Tendrán que abandonar los buques españoles sus aguas? Tejerina aseguró ayer que «de hecho, no entran directamente en ellas», antes de señalar que la UE adaptará el acuerdo a la sentencia para «dar continuidad a la presencia de la flota gallega en aguas marroquíes». El cómo todavía es una incógnita.

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